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La obesidad infantil, otra problema agravado por la pandemia | Opinión

La pandemia del coronavirus también altera el estilo de vida de los niños, ya que tienen que limitar sus actividades físicas y los hace vulnerables a la obesidad. En la foto, varios niños caminan a la escuela agarrados de una soga que les ayuda a mantener el distanciamiento social, el martes 20 de octubre de 2020, en Bellusco, Italia.
La pandemia del coronavirus también altera el estilo de vida de los niños, ya que tienen que limitar sus actividades físicas y los hace vulnerables a la obesidad. En la foto, varios niños caminan a la escuela agarrados de una soga que les ayuda a mantener el distanciamiento social, el martes 20 de octubre de 2020, en Bellusco, Italia. AP

La pandemia de coronavirus ha dejado múltiples víctimas alrededor del mundo, y no solo me refiero a las vidas humanas que se pierden. También están aquellos que pierden su trabajo, y por consiguiente alteran la economía de los países.

La salud mental se ha visto afectada. Y la vida de nuestros niños también. Ellos son resilientes, se adaptan fácil a los cambios y quizá por eso pasa casi inadvertido el grave problema de salud pública que tenemos ante nuestras manos: la obesidad infantil, que en este 2020 los expertos alertan se incrementará exponencialmente.

Y es que, con las escuelas cerradas, los programas deportivos cancelados y prácticamente cualquier actividad al aire libre restringida, los pequeños han tenido un año en el cual los dispositivos electrónicos se convirtieron en los mejores, y en muchas ocasiones únicos, aliados de los padres de familia.

Adicionalmente, la ansiedad generada por el cambio repentino se ve reflejada en un aumento en el apetito tanto de padres como de niños; quienes se vuelcan a la llamada “comfort food” para satisfacer sus necesidades emocionales. Y es justamente este tipo de comida la que es más rica en carbohidratos, grasas y azúcares.

Cabe recordar que desde el 2016 cuando la Encuesta Nacional de Salud Infantil federal cambió su metodología, aproximadamente uno de cada siete niños ha cumplido con los criterios de obesidad infantil, aunque los expertos aseguran que se ha progresado para combatirla de manera importante en los últimos 10 años. Progreso que ahora se ve amenazado por la pandemia que llegó en 2020, quizá para revelar algunas de las disparidades sociales más críticas.

Por ejemplo, Jamie Bussel, un oficial senior de programas de la Fundación Robert Wood Johnson, asegura que la manera desproporcionada en la que el COVID-19 afecta a las personas de color y aquellos con bajos ingresos, es un reflejo de las disparidades en las tasas de obesidad infantil que han existido durante décadas.

La obesidad infantil varía del 11% en las familias de mayores ingresos a aproximadamente el 20% en las de ingresos bajos a medios, según la directora ejecutiva de Northwest Permanente. Eso contribuye a tasas más altas de obesidad en las poblaciones afroamericanas e hispanas, que incluyen a más personas con niveles de ingresos más bajos. Reflejando décadas de desinversión en comunidades y grupos específicos de personas, a menudo impulsadas por el racismo y la discriminación sistémicos.

Y para Bussel, la pandemia y la recesión económica agravaron muchos de los factores que conducen a la obesidad, incluida la pobreza y las disparidades en la salud.

Por otro lado, vale la pena resaltar que Estados Unidos ocupa el puesto 47 entre 50 países del mundo en materia del estado físico de los niños. Y no es de asombrarse, como lo resalta Jim Baugh, fundador y presidente de PHIT America, casi la mitad de las escuelas primarias no tienen educación física y “los niños son más sedentarios que nunca”.

Un factor que podría hacerlos más vulnerables a los efectos severos del COVID-19, pues varios estudios han revelado el papel del ejercicio en la reducción de los síntomas del virus. Por eso la presión por realizar mayores esfuerzos para aumentar la actividad física durante la infancia. De lo contrario, nuestros niños no solo serán más vulnerables al COVID-19, sino que desarrollarán un sinnúmero de patologías asociadas a los malos hábitos alimenticios y al sobrepeso.

Es hora de mirar nuevamente hacia ellos y enfocarnos en, como sociedad, ayudar a que esta generación pueda ser tan activa como las nuestras. Los “viejos buenos tiempos” que tantos piden, empiezan allí: la oportunidad de tener una infancia activa, jugando al aire libre.

Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

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