La Vinotinto y la marabunta del castrochavismo | Opinión
Las marabuntas son oleadas de hormigas migratorias que en la Amazonia y la Orinoquia, a su paso arrasan con todo.
Son como el caballo de Atila, que donde pisaba no volvía a crecer la hierba.
Cosa similar ocurre con el comunismo y su engendro, el llamado socialismo del siglo 21 y sus modelos cubano y venezolano.
Mi amigo, Luis Raúl Perichi, profesor de la Universidad de San Juan de Puerto Rico, suele decir que ambos son un Rey Midas al revés: lo que tocan no se convierte en oro sino en ruinas.
Entonces, la marabunta castrochavista tocó a la selección nacional de fútbol de Venezuela. Cuando pudo clasificar para el próximo Mundial (Canadá-EEUU-México), fue eliminada de modo desconcertante y triste para la afición venezolana llena de ilusión.
Otro amigo, el experto en fútbol Cristóbal Guerra, autor del libro “La Vinotinto, Metáfora de un país soñado” , me hizo ver que para un país dominado por una narcodictadura que todo lo corrompe y a todos persigue, es difícil clasificar para un Mundial que reclama en las ligas nacionales transparencia, organización e independencia de sectas ajenas al deporte.
Sentimos mucho la eliminación de la Vinotinto. Venezuela devastada y oprimida por la narcodictadura necesitaba ese logro para animar a su gente democrática, humillada por la usurpación y el abuso de poder de la mafia Maduro, Castro, Padrino, Díaz-Canel, Diosdado, los hermanos Rodríguez y sus cómplices: Putin, Petro, Jinping, López Obrador, Ortega, Evo-Arce, Kirchner, Correa, Zapatero, los ayatolás...
En el Mundial del 2030, ya con el claro sol de Venezuela alumbrando libertades, estaremos en el Mundial España-Marruecos-Portugal.
Alexis Ortiz es un escritor venezolano que vive en Miami.