Opinión

RAMÓN A. MESTRE: Los kurdos pueden derrotar al Estado Islámico

Kurdos iraquíes se preparan para recuperar la ciudad de Sinjar, ocupada por combatientes del Estado Islámico, el pasado 12 de noviembre.
Kurdos iraquíes se preparan para recuperar la ciudad de Sinjar, ocupada por combatientes del Estado Islámico, el pasado 12 de noviembre. TNS

Después de todas las conmovedoras muestras de solidaridad con los residentes de París, después de la efusión de flores, velas, interpretaciones de La Marseillaise, edificios iluminados con los colores de la bandera francesa, una coalición encabezada por Rusia y Estados Unidos tiene que iniciar una guerra inteligente contra el Estado Islámico (o Daesh, su nombre peyorativo en árabe, un nombre que los psicópatas del EI aborrecen. Razón de más para utilizarlo). Una guerra cuyos objetivos serían destruir el califato, retomar los territorios que Daesh ha conquistado en Siria y Mesopotamia, privarlo de sus principales medios de financiamiento y despojarlo de la capacidad para realizar acciones militares de envergadura y ataques terroristas en el Cercano Oriente, Europa, Estados Unidos y los países musulmanes que hoy tiene en la mirilla.

Al invocar la guerra inteligente no me refiero a las bravuconadas que están improvisando algunos precandidatos a la presidencia. Por ejemplo, Jeb Bush ofrece una prescripción representativa. Refleja una posición diseñada no tanto para la realidad de Siria y Mesopotamia sino para las exigencias de las primarias presidenciales de su partido. Así Bush sentenció hace pocos días que “deberíamos declarar la guerra y movilizar todo el poder militar y diplomático de Estados Unidos para crear una “coalición” a fin de eliminar (take out) a ISIS” y el régimen de Bashar Al-Assad.

La coalición imaginada por Bush es un invento digno de las “mil y una noches” pues las fuerzas anti-ISIS que traten de luchar simultáneamente contra Daesh y Al-Assad provocarían la oposición de Siria, Irak, Irán y sobre todo de Rusia. Es la fórmula para un fracaso muy costoso.

Es cierto, como alegan los críticos del presidente Barack Obama, que su estrategia para combatir a Daesh ha adolecido de una falta de coherencia. Ni siquiera ha querido llamar por su nombre a las ideas del enemigo, al igual que Hillary Rodham Clinton y Bernie Sanders, quienes se niegan a calificar a Daesh como una manifestación del “islamismo radical”. Una evasión pusilánime que desnaturaliza la guerra de ideas contra ISIS puesto que las doctrinas de Abu Bakr al-Baghdadi, el megalómano asesino en serie que encabeza ISIS, son sin duda alguna expresiones de un islamismo radical; variantes del wahhabismo, una corriente islámica fundamentalista que impera en Arabia Saudita.

En Siria y Mesopotamia el meollo del plan de Obama ha sido bombardear a Daesh incesantemente. Esta también ha sido la respuesta inicial de Francia a los ataques terroristas de París: incesantes bombardeos contra Raqa, la capital siria del califato.

Al mismo tiempo Obama sigue insistiendo que Estados Unidos no comprometerá “boots on the ground”, en otras palabras, el Presidente no piensa enviar tropas para combatir a Daesh. Entonces ¿cómo derrotar un enemigo tan feroz sin el empleo masivo de “botas sobre el terreno”? Pues armando hasta los dientes y apoyando con aviación y tropas especiales a los kurdos de Siria e Irak. Han demostrado ser los mejores soldados en la guerra contra el Estado Islámico. En el norte de Siria y Mesopotamia sus ejércitos le han ido ganando terreno a Daesh con la ayuda de intensos bombardeos estadounidenses, propinándoles una derrota tras la otra a los canallas del autoproclamado califato. En su avance las fuerzas kurdas de Irak, los peshmergas, acaban de tomar la ciudad de Sinjar, cortándole una estratégica vía de abastecimiento a Daesh. Asimismo las Unidades de Protección del Pueblo, el ejército de los kurdos sirios, le han arrebatado a Daesh el control de casi todos los importantes cruces fronterizos entre Siria y Turquía que Daesh usaba para infiltrar combatientes y para sus negocios de contrabando y tráfico humano. En el proceso los kurdos sirios han creado Rojava, un estado embrionario en el norte de Siria. Al igual que sus hermanos kurdos en Irak, se han ganado el derecho de tener un país propio, independiente.

En esta fase de la guerra contra Daesh, los kurdos de Siria y Irak, debidamente armados y respaldados por Estados Unidos, Europa y Rusia, constituyen la fuerza militar autóctona que puede derrotar a Daesh.

  Comentarios