Opinión

JUAN DEL HIERRO: Un verdadero Día de Reyes

Para algunos, hoy martes 6 de enero es solo un día más en Miami. Para muchos, es un día de celebración. Algunos honran el Día de Reyes, otros celebran la igualdad del matrimonio, y muchos alaban ambos. Celebrado desde hace mucho con desfiles y regalos, el Día de Reyes es la conmemoración de cuando los magos, siguiendo una estrella brillante, fueron a encontrar a Jesús. La Navidad fue la celebración del nacimiento de Cristo. El Día de Reyes es cuando, en esencia, aplaudimos que los tres reyes magos reconocieron el regalo que Cristo fue.

Y por eso hoy celebramos que nuestro estado, por primera vez, reconoce el regalo del amor en la vida de tantas personas.

Cuando yo me casé con mi esposo hace cuatro años, tuvimos que dejar nuestra comunidad y viajar a Washington, D.C. para recibir ese reconocimiento. Y en muchos sentidos sabíamos que la memoria sería fugaz, pues estábamos volando de regreso a Florida, un estado que no estaba dispuesto a reconocer legalmente nuestra relación. Fue un momento agridulce —ver que el gobierno de Washington D.C. valoraba y honraba nuestra relación, pero sabiendo que nuestro estado al que tanto amábamos no estaba listo para hacer lo mismo todavía. Pero ahora tenemos la oportunidad de comprometernos entre nosotros nuevamente, aquí, delante de nuestros amigos, familia y comunidad, sabiendo que Florida finalmente reconoce nuestra unión solemne.

Podríamos hablar de matrimonio en términos de derechos y responsabilidades, una promesa para siempre de ser el uno para el otro y ser responsables el uno con el otro. Pero hablando en términos más simples, el matrimonio se trata de amor. Antes del reconocimiento histórico de hoy a las parejas del mismo sexo, ese amor estaba ya presente. Nos hemos encontrado y enamorado de nuestras parejas. Nos hemos amado en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la alegría y en la tristeza. Hoy celebramos que la gente, nuestra comunidad y nuestro estado, ahora lo reconozcan.

Ese reconocimiento de nuestra comunidad es muy importante. Al igual que la celebración de los Reyes Magos, que agradece el regalo de Cristo, tomemos un momento para celebrar que nuestra comunidad ahora reconozca y valore el don del amor, ya sea entre una pareja del mismo sexo o en una pareja heterosexual. Este reconocimiento refuerza el compromiso entre mi marido y yo. Hace que nuestra comunidad sea testigo de nuestra relación, y a su vez, nos hace responsables ante nuestra comunidad de fortalecer continuamente nuestro matrimonio y crecer en sabiduría y amor.

Tradicionalmente, hoy los niños se despiertan en busca de los regalos que los tres reyes les han traído, así como le llevaron regalos a Jesús hace 2,000 años. Veamos cuáles son esos regalos ahora que celebramos la igualdad del matrimonio.

El oro, como el oro de muchos anillos de boda, que ahora se intercambian, simboliza la fuerza y el valor. Hoy, nuestros matrimonios se fortalecen y son valorados.

El incienso, al igual que el amor, perfuma nuestras relaciones. Si usted es como yo, solo olerlo lo transporta a la iglesia y le trasmite la solemnidad del momento. Hoy, nos recuerda que nuestros matrimonios son solemnes, para nosotros y para nuestra comunidad.

Y mirra, aceite usado para unción, representa que hoy se le da a nuestros matrimonios una bendición, no solo por parte de nuestros seres queridos sino también por parte de nuestro estado.

Hoy, todos hemos recibido los regalos de esta celebración. Alegrémonos y celebremos en comunidad que hemos seguido la estrella brillante de la igualdad en el matrimonio y hemos llegado a nuestro destino. Hemos logrado ver a todas las parejas comprometidas como merecedoras de dignidad y respeto.

Y eso también es motivo de celebración, de desfiles y ofrendas — ¡un verdadero Día de Reyes!

Profesor licenciado de Unity on the Bay, comunidad espiritual de Miami. Es uno de los representados en el caso de igualdad matrimonial presentado por la ACLU de la Florida.

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