Opinión

Socialismo es una mala palabra

Parece algo peligroso que la juventud, aparentemente en su mayoría, esté con Bernie Sanders. ¿Se pudiera decir entonces que el futuro de EEUU es el socialismo? Para nada. Es solo que han estado vendiendo la mercancía con el nombre de socialismo, básicamente con fines políticos.

Sanders tiene un conocido historial como socialista. En 1963 perteneció a la Liga Juvenil Socialista, una ramificación del Partido Socialista de América. Después de tres períodos como alcalde, donde el mismo se autoproclamó como socialista, ya para 1990 y como independiente se convierte en congresista, en lo que el Washington Post denominó “el 1er socialista electo al Congreso de EEUU en décadas”.

En el 2015 se inscribe en el Partido Demócrata y se define como socialista democrático para aspirar como candidato a la presidencia. Su proyecto de socialismo democrático, en sus palabras, es comparable al de los países escandinavos. Veamos: Suecia, Noruega y Dinamarca son monarquías constitucionales no socialistas.

▪ Suecia: Es considerado como el más democrático entre 167 países según el Índice de Democracia del 2006. Casi toda su producción es manufacturada por el sector privado y para el 2015 tenía el puesto 23 entre 178 países en el Índice de Libertad Económica.

▪ Noruega: El Estado controla el 30% de las empresas que cotizan en la bolsa, entre ellas la industria petrolera. Oficialmente, solo el 2% de la ganancia petrolera puede destinarse a obras sociales. Esto automáticamente descarta al país como socialista.

▪ Dinamarca: A pesar de ser considerado el lugar ideal para vivir, según el Banco Mundial, Dinamarca está entre los cinco países más caros del mundo, con los impuestos más elevados de Europa (46%) y los salarios más altos del mundo según la Unión de Bancos Suizos. También tiene el clima mejor del mundo para negocios (Forbes).

Muchos proyectos socialistas o comunistas han terminado en un rotundo fracaso, como el derrumbe del bloque soviético y el desacreditado Foro de Sao Paulo.

Otros han perdurado en el tiempo basados en una tiranía que reprime con mano firme a su población, como son Corea del Norte y Cuba.

El socialismo del siglo XXI propagado por Hugo Chávez ha resultado en una debacle económica y social donde el objetivo verdadero de los gobernantes ha sido afianzarse en el poder mediante manipulaciones a la constitución de sus respectivos países.

Un caso patético es Venezuela, un país con enormes riquezas que actualmente sufre una hiperinflación que tiene sumido en una pobreza extrema al 75% de la población.

Resulta que el comportamiento de los socialistas es vergonzosamente inmoral. Ellos mismos crean la pobreza y el malestar social para luego justificar “sus buenas acciones” y decir que están beneficiando al pueblo.

Bernie Sanders se ha ganado a la juventud prometiéndoles que la educación será completamente gratuita. ¿Acaso significa esto que no existirán colegios y universidades privadas? Lo dudo. De aprobarse su imaginativo plan, el estado compensará a esas entidades.

▪ Querer un mejor salario no es ser socialista.

▪ Aspirar a servicios médicos accesibles no es ser socialista.

▪ Desear una educación menos costosa no es ser socialista.

▪ Pretender mejores ingresos para los retirados no es ser socialista.

▪ Lograr un status legal para inmigrantes no es ser socialista.

Por razones políticas estas justas aspiraciones se han vendido como socialismo. Socialismo es la ausencia de propiedad privada sobre los medios de producción.

El norteamericano es democrático por naturaleza y esa palabra “socialismo” asusta a muchos. Por eso Hillary Clinton será la nominada finalmente por el Partido Demócrata, que no es un partido socialista como tantos han querido hacer ver.

Y el compañero de boleta como vicepresidente de Hillary probablemente sea el actual secretario de la vivienda Julián Castro, quien así conformaría un formidable dúo para enfrentar las pretensiones de Donald Trump.

Economista y periodista.

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