Cartas

Vindicación del idioma español

En Culturas individualistas y colectivistas [Trasfondo, 2 de enero], José Azel la emprende ahora con el idioma castellano acusándolo de colectivista. Reitera su enfoque sociológico que intenta apresar la diversidad del amplio espectro de los regímenes y las ideologías en dos polos extremos: individualismo y colectivismo. Acto seguido nos quiere demostrar las culpas colectivistas de la lengua española y en la esquina opuesta la responsabilidad que confiere el uso cotidiano del idioma de Shakespeare. Para ello escoge la proposición “se me cayó el libro” frente al “I dropped my book” del idioma inglés. Fundamenta la acusación en la supuesta ausencia del sujeto en la forma hispana, como una pretensión sintáctica de escamotear la responsabilidad personal.

El truco que le sirve de base consiste en ignorar el pronombre “me” de la oración, cuando esa partícula está indicando que el libro “se me cayó a mí”.

A partir de esta ocurrencia de Carlos Eire a quien cita, Azel etiqueta a nuestra lengua materna de colectivista. Francamente, para remarcar las conocidas limitaciones prácticas del predominio absoluto del colectivo abstracto sobre el individuo concreto no había que imputar injustificadamente a nuestro rico y hermoso idioma español.

Andrés Pérez

Miami

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