Cartas

Libertad de expresión

El Nuevo Herald se ha llenado de artículos y escritos de opiniones a favor y en contra de la gestión como presidente de Donald Trump. Muchos de sus seguidores desaprueban enfáticamente cualquier crítica negativa que le hagan y algunos han llegado a manifestar que la libertad de expresión debe tener sus limitaciones. Sostienen que todos estamos obligados a darle la oportunidad de gobernar y quieren que se suspendan las “ilegales” manifestaciones en su contra. Se olvidan del Tea Party y del actual líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, quien dijo que la labor de los republicanos era evitar la reelección del presidente Obama. Quizás también hayan olvidado el trasiego de fotos y comentarios ofensivos al presidente Obama y a la Primera Dama a través de teléfonos inteligentes.

Es fácil defender los derechos de los que piensan como nosotros; lo difícil es defender los derechos de los que no piensan como nosotros; sin embargo, esto último es el fundamento de la democracia.

Reconozco la frustración de los obreros del “Cinturón Oxidado” (Rust Belt) y entiendo, aunque no comparto, el temor de muchos blancos de terminar siendo una minoría étnica más, pero considero que el presidente Trump no tiene la estatura ética ni la capacidad de discernimiento para representar y gobernar a la nación líder del mundo libre.

No juzgo ni intento convencer a nadie. Tampoco pretendo acallar opiniones. Sólo expreso libremente mi pensamiento. Es mi derecho. Es mi deber.

Raúl Sorondo

Miami

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