Ventajas de una embajada en La Habana
La actitud del presidente Obama al estrechar su mano con la del dictador cubano no complace a los cubanos más adoloridos por los desmanes del castrocomunismo durante más de cincuenta años.
La actitud del presidente norteamericano desconcertó al dictador y su equipo, quienes pretendían con su tropa de porristas abortar la normalización de las relaciones.
La apertura de una embajada norteamericana en La Habana dará protección y vigor al movimiento opositor integrado por valerosos activistas que han manifestado su voluntad de regresar a la isla y continuar la lucha, aun sin apoyo exterior.
Una embajada en plenas funciones le dará movimiento por el país al personal diplomático y creará la posibilidad de acoger en el recinto diplomático a quienes inviten. La entrada en el país de medios de comunicación de tecnología actualizada pondrá en las manos de los opositores la más poderosa arma, no letal, contra los porristas del rebaño castrista, que de continuar el proceso de normalización, aspiro se conviertan en un grupúsculo despreciable ante la multitud de curiosos habaneros que acudirán al puerto a recibir y abrazar a sus hermanos del otro lado del mar ante la llegada de los primeros cruceros.
Como amante de la libertad y la democracia para nuestro continente estimo que es de importancia concertar en la región una reunión de todas las organizaciones libres y democráticas para que puedan trabajar y concluir un documento final, al que no se pudo llegar por la deliberada indisciplina de los porristas.
Julián O. Martínez
Hialeah
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2015, 2:00 p. m. with the headline "Ventajas de una embajada en La Habana."