Cartas

Nunca más

Cientos de estudiantes caminaron más de 10 millas el 20 de febrero, desde la escuela secundaria West Boca hasta la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, en tributo a las víctimas del tiroteo del 14 de febrero.
Cientos de estudiantes caminaron más de 10 millas el 20 de febrero, desde la escuela secundaria West Boca hasta la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, en tributo a las víctimas del tiroteo del 14 de febrero. Getty Images

Imposible permanecer en silencio ante estas muertes que no serán en vano. Con lágrimas de inmenso dolor por nuestros niños, jóvenes y adultos ante tan cobarde ataque de otro joven con trastornos mentales no debemos callar, y nuestro deber es aportar todas las ideas que podamos para que nuestros senadores y representantes sepan cómo pensamos, que no dudaremos en apoyarlos si de tantas muertes surgen las leyes que contribuyan a que nuestros hijos puedan asistir de manera segura a sus respectivas escuelas.

Por ejemplo, se me ocurre plantearle al senador Marco Rubio lo siguiente: ¿Sabía usted que los ataques con fusiles semiautomáticos han aumentado desde el 2004, tras la expiración de una ley de prohibición de fusiles de asalto de 1994?

Desde entonces, el Congreso no ha renovado la prohibición, en gran medida por el cabildeo de la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

El Congreso ni siquiera ha querido aprobar una ley que exija verificación de antecedentes para impedir compras de armas por personas con enfermedades o trastornos mentales.

Sí, la Constitución dice que los estadounidenses tienen derecho a portar armas, pero no dice que tienen derecho a comprar una ametralladora calibre 50 o un cohete, ni siquiera un fusil semiautomático de destrucción masiva (entiéndase AR-15, AK-47, etc.)

Es hora de que el presidente Trump y los republicanos demuestren un liderazgo real y permitan algunas medidas, tales como:

▪ Controles de antecedentes obligatorios y efectivos para los compradores de armas (5 días hábiles, verificación y aprobación por el FBI).

▪ Guardias de seguridad armados y entrenados en las escuelas de todo el país (que sepan tirar ¡y tirar bien!)

▪ Detectores de metales que impidan el acceso a las escuelas de trastornados mentales o terroristas.

▪ La población civil no puede ni debe tener un poder de fuego similar o mayor que nuestra policía o nuestro ejército (entiéndase: no venta para nadie, ni menor ni mayor de 21 años, de armas automáticas o semiautomáticas de alto poder). Nuestra policía tiene que cumplir con su deber principal de proteger a los ciudadanos.

▪ Tarea permanente de los maestros: no al bullying en las escuelas, ni en las aulas ni en el recreo. Los abusadores no tienen cabida en nuestra sociedad.

▪ Aumentar las cámaras de seguridad en nuestras escuelas, que no exista ni una pulgada que no esté estrictamente vigilada por estas cámaras y monitoreadas por personal experto en el tema y responsablemente atendidas.

Sí al presente y al futuro de nuestros niños, jóvenes y adultos en general, con más seguridad para sus vidas.

No al terrorismo nacional en cualquiera de sus manifestaciones.

Que actos como el de la secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland no se repitan.

Que la muerte de esos niños, jóvenes y adultos (masacrados por un cruel asesino con trastornos mentales) nos señale el camino que enarbolan valientemente nuestros niños y jóvenes: “nunca más”.

¡Nunca, nunca más!

Leonardo González

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