Cartas

La libertad se encuentra más allá de todo precio

Exiliados cubanos participan en una protesta contra el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, en Miami en junio del 2015.
Exiliados cubanos participan en una protesta contra el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, en Miami en junio del 2015. EL Nuevo Herald

Uno de los grandes crímenes de la humanidad fue la esclavitud, que hace muchos años fue abolida. Sin embargo, el régimen impuesto por los hermanos Castro convirtió a Cuba en un pueblo de esclavos que se esconden en el Síndrome de Estocolmo para evitar ser reprimidos y que por su silencio se hacen cómplices del opresor mientras se sostienen como mendigos con la ayuda de los “gusanos” del exilio. Solo un grupo de valientes cubanos rompen el silencio y protestan sin miedo a la represión.

Desgraciadamente, en nuestro país el patriotismo en este momento es un sentimiento en peligro de extinción o escondido en el síndrome de Estocolmo para evitar ser reprimidos. Pero resurgirá de sus cenizas como el Ave Fénix como ha sucedido siempre a través de la historia, porque la libertad es parte intrínseca del ser humano.

Desde el inicio de la civilización la libertad siempre ha derrotado a la tiranía y la impuesta en nuestro país será sepultada cuando Raúl Castro se reúna en el infierno con su hermano.

La libertad se encuentra más allá de todo precio (Libertas inaestimabilis res est), como lo demostraron miles de cubanos de mi generación que fueron fusilados o cumplieron muchos años de prisión.

Para nuestro país no queremos venganzas, solo justicia para los que tienen las manos llenas de sangre y a los que convirtieron el derecho de discrepar en un crimen.

Nuestra patria recobrará su libertad porque “nada es permanente”, como dijo Heráclito hace miles de años.

Hiram González

Miami

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