Cartas

Juicio a Trump es una mala señal para la lucha contra la corrupción

President Donald Trump turns away after being greeted by supporters upon his return to the White House from New York on Thursday, Sept. 26, 2019. Trump on Thursday morning told a crowd of staff from the United States Mission to the United Nations that he wants to know who provided information to a whistle-blower about his phone call with the president of Ukraine, saying that whoever did so was “close to a spy” and that “in the old days,” spies were dealt with differently. (Tom Brenner/The New York Times)
President Donald Trump turns away after being greeted by supporters upon his return to the White House from New York on Thursday, Sept. 26, 2019. Trump on Thursday morning told a crowd of staff from the United States Mission to the United Nations that he wants to know who provided information to a whistle-blower about his phone call with the president of Ukraine, saying that whoever did so was “close to a spy” and that “in the old days,” spies were dealt with differently. (Tom Brenner/The New York Times) New York Times

¿Ha cometido el Presidente Trump, con el llamado a su par ucraniano, “traición, cohecho u otros delitos o faltas graves” como exige el art. 2, sección 4 de la Constitución? Las evidencias que se conocen para nada lo indican. No hubo ningún intento de extorsión o quid pro quo que surja de las conversaciones, ni implícito ni mucho menos explícito.

El error es considerar a Joe Biden como un candidato o adversario político. La mención de Trump sobre Biden fue en su carácter de funcionario público. Se trata de lo que Biden habría hecho siendo vicepresidente de Estados Unidos. ¿Por qué el Presidente actual no podría procurar cooperación internacional a fin de investigar posibles hechos de abuso de poder y corrupción? Tampoco consta que Trump haya pedido (menos exigido) una condena. Tan sólo informó un hecho sospechoso y pidió una investigación.

Sería un muy mal mensaje de la clase política el que se intentara la remoción de alguien cuyo fin fue investigar posibles hechos de corrupción. O peor aún: que mediante un juicio político partidista se intente desviar la atención del verdadero delito que se habría cometido por parte de un exsenador y vicepresidente.

El Presidente fue investigado, correctamente, por alegaciones de corrupción y abuso de poder. ¿Por qué no aplicar el mismo estándar a otros altos funcionarios y exfuncionarios de cualquier partido?

Julio E. Chiappini,

Abogado, Argentina

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