Cartas

Los grandes perdedores

Cubanos acuden a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana después de la decisión del presidente Obama de restaurar las relaciones con Cuba.
Cubanos acuden a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana después de la decisión del presidente Obama de restaurar las relaciones con Cuba. AFP/Getty Images

Desde aquel lejano 1ro de enero de 1959 hasta el presente los hermanos Castro, dando palos a ciegas, han tratado de establecer –sin éxito– ese sistema socio-político económico llamado comunismo, tal vez mejor dicho sería castrismo.

Sistema cuyo fracaso se hizo evidente desde 1989, con la caída de la Europa del Este, en la cuna donde nació. Pero en aquellos años los gobernantes de Cuba no quisieron leer los signos de los tiempos. Necesitaron 25 años más (1989-2014) para, implícitamente, reconocer su fracaso, y, dando su brazo a torcer, acercarse a su odiado enemigo: el imperialismo yanqui, como la única tabla de salvación para mantenerse. ¿Qué otra lectura puede tener, para Cuba, este acuerdo Obama-Raúl sino el rotundo fracaso del castrismo?

Son los Castro los grandes perdedores ideológicos, si bien se mantienen en el poder. Sin decirlo, han reconocido su derrota, al claudicar en la mesa de negociaciones. ¿Cómo van a explicar a los cubanos de la isla que sus enemigos serán sus salvadores?

A pesar de tantos esfuerzos en estos 56 años, los cubanos del exilio han sido incapaces de derribar el gobierno de La Habana, ni de propiciar una transición a la democracia.

Un gran sector del exilio y sus líderes en el Congreso no han sido capaces de digerir sus fallidos esfuerzos –hechos con las mejores intenciones– en este más de medio siglo.

¿Será la hora de dejar atrás viejas rencillas, falsos orgullos y cambiar el rumbo con nuevas esperanzas? ¿Será la hora de borrón y cuenta nueva?

Jesús Lázaro

Miami

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