Cartas

Economía doméstica cubana

Refieren los viajeros que el empobrecimiento de las familias cubanas se precipita hacia la miseria extrema. A pesar de las pingües remesas que envían los residentes en el exterior, el nivel de vida empeora. Quedan pocos alimentos por la libreta (subsidiados); los precios de comida por la libre se han disparado hacia la estratosfera. Se ha agravado, además, el desabastecimiento en las tiendas que funcionan con dólar criollo, cuc, alias chavito.

No venden lo que el pueblo busca, como el pollo, el queso, la mantequilla, el jamón, el pescado, la papa y tantos productos básicos. Los supermercados tienen poco de "súper". Sus anaqueles carecen de lo necesario. En cambio, abundan alimentos suntuarios y exóticos. Los clientes no los compran porque no saben a qué saben.

Se especula sobre la causa de la escasez. ¿Será por la desidia de los gestores? ¿Ignorarán el ABC del mercadeo? ¿Se deberá a la corrupción de quienes administran las tiendas con divisa, a saber, los militares? No se sabe, pero las sospechas apuntan hacia los malos manejos de los cuerpos castrenses.

El proceso de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos podría topar con el escollo militar. Ellos tienen mucho que perder si se intentara una reorganización de las finanzas. Ya los uniformados se están dejando oír por boca del Comandante. Ahora Raúl condiciona la normalización al cumplimiento de exigencias desmesuradas. Hasta pide que le paguen a Cuba por las pérdidas supuestamente causadas por el embargo. ¿Y qué decir de recompensar a quienes perdieron sus propiedades por las nacionalizaciones?

Por parte estadounidense el mayor obstáculo sería la proverbial ingenuidad norteamericana de creer que todos los pueblos priorizan siempre la libertad de expresión y la democracia. Aunque los derechos humanos forman un todo inconsútil, en situaciones de perentoria necesidad lo prioritario es la prosaica canasta familiar.

Eduardo M. Barrios, S.J.

Miami

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