Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: La Florida debe abrir las puertas al cine

El actor Mahershala Ali y la productora Adele Romanski celebran el premio Oscar para ‘Moonlight’ como Mejor Película.
El actor Mahershala Ali y la productora Adele Romanski celebran el premio Oscar para ‘Moonlight’ como Mejor Película. Getty Images

Una joya cinematográfica llamada Moonlight, un filme precioso y de bajo presupuesto, se alzó con la codiciada estatuilla de los Oscar en la noche del domingo, después que por error se anunció como ganadora a la cinta La La Land.

Moonlight se filmó en Miami, específicamente en Liberty City. Desafortunadamente, el filme, creado por dos miamenses, Tarell McCraney y el director Barry Jenkins, podría ser la última película importante que se haga en la ciudad por un tiempo.

En los últimos años el gobernador Rick Scott y la Legislatura de la Florida han dejado de dar la bienvenida a la industria de Hollywood, negando a las compañías cinematográficas incentivos fiscales que se daban antes para filmar aquí. En consecuencia, otros estados, sobre todo Georgia, están aprovechando lo que nosotros dejamos. La industria del cine sigue a las exenciones fiscales. Si se las quitan, los cineastas se van a otra parte.

La Legislatura de la Florida, controlada por el Partido Republicano, se mofa de la idea de atraer a la industria fílmica, aun cuando esa industria trae mucho dinero que pasa a actores, artistas del maquillaje, servicios de comidas, agentes, diseñadores de sets, etc., al nivel local. El gobernador ha repetido que quiere crear empleos y más empleos, pero en esta área no está haciendo un buen trabajo.

Según la Oficina de Filmes y Televisión de Miami-Dade, las producciones de cine y televisión en Miami-Dade y Miami Beach dejaron $410 millones en el auge de las rebajas, en el 2010 y el 2011, mientras que en el 2015 y el 2016 la cifra cayó casi el 60 por ciento, a $175 millones.

Y lamentablemente, no hay señales de que algún legislador de la Florida trate de detener esa caída en el próximo período de sesiones.

Seamos justos: la Florida no es el único estado que deja de atraer a los cineastas con incentivos fiscales. Texas y Michigan también han reducido o eliminado sus descuentos porque dicen que es difícil demostrar un rendimiento directo de la inversión.

Pero en la Florida los beneficios económicos son innegables.

Un estudio del Consejo de Desarrollo Turístico del Condado Monroe del 2015 sobre el impacto económico de la primera temporada de “Bloodline” reveló un gasto combinado de producción cinematográfica y turismo de $95.4 millones, la creación de 1,738 empleos y un resultado económico de $158.7 millones.

Pero digan adiós a todos esos ingresos. “Bloodline”, ahora en su tercera temporada, se ha ido.

Películas recientes o de próximo estreno cuya acción transcurre en la Florida, como “Live By Night”, de Ben Affleck, y el drama “Gifted”, de Chris Pine y Octavia Spencer, se filmaron en Georgia, que ofrece hasta un 30 por ciento en créditos fiscales a producciones costosas.

Sí, las exenciones tributarias han quitado 250 millones a las arcas de Georgia, pero han creado 79,000 empleos y $4,000 millones en salarios. ¿La Florida puede seguir desdeñando ese negocio?

Hay algunos esfuerzos locales por seguir atrayendo películas de bajo presupuesto como “Moonlight”. Jenkins filmó en Miami a pesar de la falta de incentivos.

Graham Winick, gerente de producción de filmes y eventos para Miami Beach, está ayudando a Film Florida a desarrollar una propuesta que ofrecería un reembolso del 5 al 20 por ciento a cualquier proyecto de cine, televisión o medios digitales en el que un actor, un escritor, un director o un productor sea un graduado de una universidad floridana. El modesto programa tendría un límite de $500,000 por proyecto, pero Winick cree que es suficiente para atraer proyectos menores al estado. Al menos es algo.

  Comentarios