Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: La injerencia cubana en Venezuela

El general venezolano Antonio Rivero en entrevista con el Nuevo Herald en enero del 2015.
El general venezolano Antonio Rivero en entrevista con el Nuevo Herald en enero del 2015. el Nuevo Herald

El general venezolano retirado Antonio Rivero, buscado por el régimen de su país por acusaciones de conspirar y organizar para delinquir, ha hecho una denuncia inquietante. En Venezuela, según informó Rivero en una entrevista con el Nuevo Herald, hay 20,000 cubanos con entrenamiento militar que podrían combatir en defensa del régimen en caso de un levantamiento en el ejército.

De los 100,000 cubanos que se encuentran en Venezuela, “el 20 por ciento de ese total se trata de un personal entrenado como milicia, como combatientes”, expresó Rivero en una entrevista para el artículo de portada Venezuela: Hay 20,000 cubanos listos para el combate, de Antonio María Delgado, publicado el 30 de enero.

Esa cifra equivale a tener en el país sudamericano una presencia militar decisiva y tan poderosa como un ejército, camuflada bajo el disfraz de trabajadores internacionalistas. Veinte mil hombres con entrenamiento bélico pueden tomar un país, o en cualquier caso constituirían una formidable maquinaria de defensa para un régimen impopular si se produjera un levantamiento.

La injerencia militar cubana en Venezuela se remonta a los tiempos de Hugo Chávez, cuando el líder bolivariano estrechó su alianza con el régimen de La Habana. Chávez dejó entrar en el país a militares y miembros de la Seguridad de Cuba en calidad de asesores, para fortalecer su control sobre la sociedad venezolana. Entre ellos estuvo Ramiro Valdés, artífice de la Seguridad cubana.

En esa época, el difunto líder llegó a afirmar que esperaba que Venezuela navegara por “el mismo mar de felicidad” que Cuba. En realidad, ese “mar de felicidad” podría ser más bien el estrecho de la Florida, que a lo largo de cinco décadas ha sido la ruta que miles de cubanos han seguido en busca de una vida mejor 90 millas al norte. Pero el líder bolivariano prefirió ignorar ese detalle en su inflamada retórica contra “el imperialismo yanqui” y a favor de la revolución cubana.

Según el general Rivero, el problema no radica solamente en la presencia militar cubana en Venezuela, sino que además hay 3,700 especialistas de inteligencia enviados por La Habana que están repartidos en todas las instituciones venezolanas.

Se trata de un grave dilema de soberanía nacional frente a la convicción ideológica del chavismo y su intención de defender su control del poder al precio que sea.

Ahora que corren tiempos de acercamiento entre Washington y La Habana, exigir que Cuba renuncie a su presencia militar en Venezuela debe ser un tema en el proceso de normalización de relaciones. La injerencia debe cesar.

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