Andrés Oppenheimer

¿El despertar de los hispanos?

No importa lo que piense sobre el debate presidencial en español de la cadena Univisión - y hay cosas del mismo que me parecieron lamentables - se trató de la muestra más clara de la creciente influencia política hispana que está revolucionando la política de Estados Unidos.

No estoy exagerando: el debate entre los aspirantes presidenciales demócratas organizado por Univisión y la Universidad de Miami tuvo una audiencia promedio 2.2 millones de espectadores, una cifra extraordinaria para un debate dirigido a un grupo étnico que representa el 13 por ciento de la población. Comparativamente, el debate demócrata de CNN-Utube en inglés tuvo una audiencia promedio de 2.6 millones de espectadores.

Lo que es más, mientras el promedio de edad de los espectadores del debate de Univisión fue de 36 años, el promedio de edad de los espectadores de los debates en inglés en las cadenas ABC, CNN, Fox News y MSNBC fue de 61 años.

‘‘Fue un punto de inflexión en la cultura política americana'', me dijo Simón Rosenberg, presidente de la Red Nuevo Demócrata, un centro de estudios progresista que asesora a los candidatos demócratas. "Este debate sobrepasó las expectativas más optimistas de Univisión''.

Es cierto que la traducción simultánea fue tan desastrosa que la mayor parte de lo que dijeron los candidatos fue inentendible para quienes estábamos viendo el debate en nuestros hogares. Además de no entender lo que estaban diciendo, varios de los traductores tenían voces -como la del hombre que dobló al senador Christoper Dodd -que parecían sacadas del programa de dibujos animados Plaza Sesamo.

Las preguntas de los anfitriones de Univisión, Jorge Ramos y María Elena Salinas, fueron muy buenas. Pero la falta de repreguntas e intercambios verbales entre los candidatos resultó en una seguidilla de monólogos previsibles, que no produjo titulares.

(Personas que participaron en las negociaciones previas al debate me dicen que la senadora Hillary Clinton, que está arriba en las encuestas, había exigido que ningún candidato hablara en español, y que ninguno pudiera hablar directamente con otro. Una vocera de la campaña Clinton me señaló que la exigencia del inglés fue puesta por Univisión, y que Clinton solo solicitó un formato de "foro'' que le permitiera a los candidatos exponer sus puntos de vista.)

Los candidatos republicanos, excepto el Senador John McCain, han declinado hasta el momento la invitación de Univisión de realizar un debate similar. Aunque los principales candidatos republicanos lo niegan, es difícil no pensar que temen enfrentarse con una audiencia hóstil, debido a su línea dura contra los inmigrantes indocumentados.

Pero el hecho es que este primer debate en español sienta un precedente que va a ser difícil de ignorar por los republicanos, y para ambos partidos en futuras campañas presidenciales. Y se produce después de varios hechos que auguran una creciente influencia política hispana:

-El porcentaje de votantes hispanos subió del 6 por ciento de los votantes en Estados Unidos en el 2002 a un 8 por ciento en el 2006, y probablemente crecerá a un 10 por ciento en el 2008, según Sergio Bendixen, un encuestador del Partido Demócrata.

-Las solicitudes de ciudadanía en Estados Unidos aumentaron en un 61 por ciento a nivel nacional durante los primeros cuatro meses del año, respecto del mismo período del 2006, y la mayoría de nuevos solicitantes son hispanos, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración.

-Por primera vez, la campaña presidencial del 2008 va a incluir una elección preprimaria en Nevada el 19 de enero, un estado con un 13 por ciento de votantes hispanos. Será la segunda votación del proceso electoral, des-pués de la asamblea en Iowa, y permitirá a los hispanos influir en la campaña nacional desde su inicio.

Y en cuanto a la cultura nacional, la creciente influencia de los hispanos se nota por todas partes. Univisión ya es la cadena de noticias número uno en Los Angeles, Miami, Houston, y San Francisco.

Lo que es aun más interesante, la cadena de televisión dirigida a los inmigrantes latinos fue vendida este año por $12,300 millones , más del doble de los $5,000 millones que se pagaron por la compra del Wall Street Journal, probablemente el periódico más influyente del mundo, leído por quienes manejan la economía global. Mi opinión: los principales candidatos republicanos están cometiendo un suicidio político al adoptar las posturas del ala más xenófoba de su partido. No veo cómo podrán ganar la elección del 2008 si le siguen dando la espalda al 40 porciento del voto hispano con que ganaron en el 2004.

El reciente debate de inmigración -y el clima antiinmigrante que trajo consigo - ha movilizado como nunca antes a los hispanos. La tendencia ya era evidente, y la audiencia del debate de Univisión no hizo más que confirmarla de una manera asombrosa.

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