Andrés Oppenheimer

La corriente aislacionista en Estados Unidos

CIUDAD DE MEXICO - Como era de esperar, los sectores anti-inmigrantes de Estados Unidos han armado un alboroto tremendo tras la publicación del nuevo informe del congreso de Estados Unidos según el cual los agentes fronterizos estadounindenses dejan entrar al país a miles de inmigrantes indocumentados en los aeropuertos y otros puntos de entrada legales todos los años. En este caso, sus preocupaciones son legítimas.

Antes de analizar por qué varios de los hispanofóbicos conductores de programas de televisión por cable que están buscando aumentar sus ratings en base a campañas anti-inmigrantes no pueden ser culpados de alarmismo gratuito ante este nuevo informe, veamos lo que dice el reporte de la GAO, el órgano de investigaciones bipartidista del Congreso de Estados Unidos.

Según el estudio, los agentes del servicio de aduanas y patrulla fronteriza de Estados Unidos no evitaron que "varios miles" de inmigrantes indocumentados, incluyendo traficantes de drogas y portadores de armas no autorizadas, entraran en Estados Unidos por aeropuertos, puertos marítimos y cruces fronterizos en el último año.

Segun informó The Washington Post , unos 20,000 inmigrantes indocumentados fueron dejados entrar erróneamente el año pasado.

Esto, además de los cientos de miles que ingresan en Estados Unidos sin papeles todos los años, y los estimados 13 millones que ya están en Estados Unidos sin documentos legales, está incrementando las exigencias de que Washington haga más eficientes sus controles fronterizos.

El gobierno del Presidente Bush, tras ver derrotado en el Congreso su proyecto de ley migratoria que hubiera reforzado los controles fronterizos y al mismo tiempo permitido una via a la legalización de millones de inmigrantes indocumentados, esta ahora concentrando sus esfuerzos en aumentar la pagtrulla fronteriza a unos 18,000 agentes, y en completar un muro de 700 millas a lo largo de la frontera de 2,000 millas para fines del año próximo.

No hay dudas de que el sistema inmigratorio de Estados Unidos necesita ser reformado. Especialmente tras los ataques terroristas del 2001, es obvio que Estados Unidos necesita saber quién entra al país, y quienes ya están dentro de su territorio. En ese sentido, el estudio del GAO no puede ser desechado como un nuevo producto de la histeria anti-inmigratoria en Estados Unidos.

Sin embargo, hasta el propio secretario de seguridad nacional Michael Chertoff admitió el martes en una rueda de prensa en Washington que el problema migratorio no se podrá solucionar únicamdente con medidas policíacas, mientras las economias latinoamericanas no produzcan empleos y la gente siga teniendo necesidad de buscar un mejor futuro en Estados Unidos.

Chertoff pidió que el congreso retome el proyecto de ley derrotado, admitiendo tácitamente que será imposible deportar a 13 millones de indocumentados que viven en las sombras.

En su nuevo libro, "Ex-Mex: De Migrantes a Inmigrantes", el ex canciller mexicano Jorge Castañeda argumenta que deberia haber una responsabilidad compartida entre México y Estados Unidos para controlar la frontera, una tesis que es vehementemente resistida por la vieja guardia nacionalista mexicana.

"México necesita hacer su parte, pero unicamente como parte de un acuerdo mucho más amplio, que incluya la legalización, los programas de trabajadores temporales, seguridad fronteriza de ambos lados, y el desarrollo de las zonas fronterizas", me dijo Castañeda en una entrevista. "De otra manera, sería politicamente inviable en México". Auque los nacionalistas mexicanos argumentaqn que la constitución prohibe que el gobierno limite la libertad de movimiento de sus ciudadanos, Castañeda senala que la Ley General de Población de México exige que los ciudadanos que salgan del país tengan la autorización del gobierno federal y del país de destino, y que lo hagan a través de puntos de salida autorizados. México deberia aplicar las leyes vigentes en el marco de un acuerdo amplio, afirmó.

Asimismo, como parte de ese acuerdo, México podría crear un sistema de incentivos y castigos para las comunidades que expulsan migrantes, como darle incentivos fiscales o micro créditos a quienes decidan quedarse en México. Y México podría hacer más para detener a los centroamericanos que entran a su país por la frontera sur, señaló.

Mi opinión: estoy de acuerdo. Aunque los críticos más virulentos de los inmigrantes en Estados Unidos tienen razón en estar preocupados por un flujo de migrantes descontrolado, estan totalmente errados -- y a menudo guidados por una poco velada xenofobia anti-hispana -- cuando dicen que el problema se puede solucionar sin la ayuda de México, y sin un acuerdo con México y el resto de América Latina que lleve a un mayor crecimiento económico de la región.

Como lo hemos argumentado muchas veces en esta columna, una marea en alta levanta a todas las naves, mientras que el aislacionismo y el proteccionismo reducirán el comercio, y nos haran a todos más pobres, en ambos lados de la frontera.

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