Andrés Oppenheimer

OPPENHEIMER: México ya tiene su Jesse Ventura

Los medios han resaltado con grandes títulares la elección de un candidato independiente como gobernador del estado norteño mexicano de Nuevo León, diciendo que se trata del nacimiento de una nueva estrella política que podría marcar un punto de inflexión en la historia de México, al abrir la posibilidad de una poderosa candidatura independiente para las elecciones presidenciales del 2018. Sin embargo, dudo mucho que así sea.

Aunque Jaime “El Bronco” Rodríguez ganó una impresionante victoria contra viento y marea, y puede que sea un excelente gobernador, los partidos políticos tradicionales de México van a hacer todo lo posible para socavar su gobierno, y puede que tengan éxito. Hay una buena probabilidad de que “El Bronco” termine siendo el Jesse Ventura mexicano.

¿Se acuerdan de Jesse Ventura? Era el político independiente y ex luchador profesional que contra todos los pronósticos ganó la gobernación del estado Minnesota, EEUU, en 1998, y gobernó hasta el 2003.

Sin embargo, la legislatura estatal y los medios de comunicación le hicieron la vida imposible durante su mandato, y decidió no postularse para un segundo mandato en el 2003. Ventura se mudó a México, donde según informes de prensa vivió buena parte del tiempo en los años siguientes.

Al igual que “El Bronco” hoy día en México, Ventura fue noticia mundial cuando ganó la gobernación en 1998 como candidato del Partido Reformista, y alimentó las esperanzas de muchos de que su elección marcaría el inicio de una nueva era en los Estados Unidos en la que los demócratas y republicanos ya no tendrían un monopolio electoral casi absoluto.

Pero después de algunos éxitos iniciales, los demócratas y los republicanos en la legislatura de Minnesota bloquearon la mayoría de sus propuestas. En sus primeros tres años de gobierno, la legislatura de Minnesota anuló 12 vetos del gobernador Ventura. Comparativamente, ningún gobernador anterior tuvo más de 4 vetos anulados en un período de cuatro años, informó el periódico USA Today el 18 de junio del 2002.

Por supuesto, “El Bronco” es un político más tradicional que Ventura — el político mexicano fue un miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante tres décadas — y se ha comprometido a trabajar junto con los políticos de todos los partidos en la legislatura. Pero está por verse si los funcionarios federales y locales de los partidos tradicionales le permitirán ser un gobernador exitoso.

Más que el comienzo de una nueva era de los políticos independientes, las elecciones intermedias del 7 de junio demostraron una increíble capacidad de supervivencia del PRI — un partido que muchos creían desgastado por su larga historia de corrupción — y otros partidos tradicionales.

Según estimaciones preliminares de la firma encuestadora Mitofsky, el PRI y dos de sus partidos aliados mantendrán una mayoría absoluta de más de 250 escaños en la Cámara de diputados, de 500 bancas.

A pesar de que perdió algunas gubernaturas, no fue un mal resultado para el presidente Enrique Peña Nieto, cuya popularidad ha caído en picada en el último año. Varios escándalos, incluyendo la desaparición del año pasado de 43 estudiantes en el estado de Guerrero y los informes de una compra de una casa de $7 millones de un contratista del gobierno por la primera dama Angélica Rivera, han golpeado fuerte al PRI ante la opinión pública.

El 91 por ciento de los mexicanos no confían en los políticos, y el 90 por ciento no confía en los partidos políticos, según una encuesta reciente del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMC). Aún así, el PRI, que gobernó México durante la mayor parte del siglo pasado, ganó las elecciones intermedias.

Mi opinión: El gobierno de Peña Nieto logró mantener su mayoría en el Congreso en buena parte gracias a las prácticas cuestionables de su principal aliado, el Partido Verde, que aumentó significativamente su número de diputados mediante la compra de votos y otras violaciones a las leyes electorales.

Por desgracia, las elecciones intermedias demostraron que los viejos trucos electorales del PRI, el partido de centro-derecha PAN y los de izquierda PRD y MORENA siguen vivitos y coleando.

Para que un candidato independiente como “El Bronco” se convirtiera en un candidato presidencial viable en el 2018, tendría que prevalecer sobre una legislatura estatal hostil, recolectar un millón de firmas para ser candidato presidencial, y obtener el apoyo de las mayores cadenas de televisión de México.

Le deseo todo lo mejor a “El Bronco”, pero no veo que se den todas esas condiciones. En lugar de poner sus esperanzas en la ilusión de una candidatura presidencial independiente, México debería trabajar en el perfeccionamiento de su sistema electoral para asegurar que los partidos tradicionales no violen las leyes electorales, como algunos lo hicieron — de nuevo — esta vez.

“Oppenheimer Presenta”

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