Andrés Reynaldo

UM y el ICCAS: La academia del destape

El doctor Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami, durante una visita a la junta editorial del Miami Herald y el Nuevo Herald en enero del 2016.
El doctor Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami, durante una visita a la junta editorial del Miami Herald y el Nuevo Herald en enero del 2016. emichot@miamiherald.com

El destape. Esa es la siguiente fase del affaire del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) de la Universidad de Miami (UM). Trascendidas las fases de liquidación y encubrimiento, el señor Julio Frenk, presidente de UM, se ha comprometido a explicar al exilio por qué fue destruida una de sus más queridas y fructíferas instituciones. La cita es el próximo viernes 18.

La fase de liquidación fue brutal. Los directivos y el personal del ICCAS recibieron un tajante aviso de despido. Sin pastelitos. A Jaime Suchlicki, director de la institución, lo retiraron con uno de esos generosos acuerdos que rezan entre líneas: “Vuela y cállate”. Ante la reacción, yo diría moderada, del exilio, Frenk desplegó entonces la fase de encubrimiento. El despido no era despido. Suchlicki se retiró y no lo retiraron. Andy Gómez, el director interino, declaró que el ICCAS había perdido el centro y nuestra prensa liberal, tan aguda para ver la paja en el hombro conservador, salió a celebrar esta victoria de la integridad académica.

A estas alturas, ya están sobre la mesa las principales piezas del rompecabezas. Frenk vino a UM como parte del paquete del cambio-fraude en Cuba. Hace un año, la victoria de Hillary Clinton estaba cantada. No cabe dudas que su administración hubiera continuado la política de acercamiento a Raúl Castro. En esta coyuntura, Frenk era un candidato ideal. Admirador del sistema de salud cubano (¿a dónde lo habrán llevado?), con contactos profesionales y de amistad en la cúpula dirigente, su visión del exilio se corresponde con la de nuestro sector colaboracionista y los empresarios encandilados por la promesa raulista de convertir la isla en un paraíso para los turistas y una factoría con mano de obra barata bajo estado de sitio.

A mi juicio, Frenk cumple cabalmente con su parte del programa. El presidente de la línea de cruceros Royal Caribbean, Richard D. Fain, preside también la junta de fideicomisarios de UM. Asimismo, forman parte de la junta los millonarios cubanoamericanos Miguel “Mike” Fernández, George Feldenkreis y Jorge Pérez, partidarios del acercamiento a Raúl. Pérez, en particular, es un incansable promotor de la cultura oficialista en Estados Unidos. No extraña, pues, que la UM se haya convertido en una plataforma de la dictadura en nuestro patio. Conciertos, exposiciones, coloquios y convenios bilaterales contribuyen bajo el manto de la academia a un proceso de normalización del castrismo inmune a toda manifestación crítica.

A Suchlicki esta comunidad le debe la despedida y el reconocimiento que mezquinamente le negó la UM. Bajo su dirección, el ICCAS se levantó como un foro de resistencia y un pilar de nuestra identidad. El injusto reclamo de sus críticos lo señala como figura trágica de este episodio. Si de algo pecó, en el peor de los casos, fue de sostener con vehemencia el principio moral ante la relativización del mal (sí, el mal concreto, histórico, mensurable) que la academia procastrista disfraza con las prerrogativas de una lectura científica. La pretensión de Gómez de restituirle al ICCAS un centro que salve la contradicción entre el pensamiento libre y el pensamiento cautivo fracasa en su premisa. Tanto más si lo vemos como guía de las excursiones de lujo de Royal Caribbean a Cuba. Lástima que un hombre tan serio haya elegido papeles tan cómicos.

Confiemos en que Frenk dé la cara el viernes próximo. Por honor a la UM, alma mater de miles de cubanos que llevan su exilio como trofeo de su decencia. Le toca. Nadie espera que se disculpe. Basta que nos conceda, por lo menos, la certeza de una clara enemistad.

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