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Rastro de sangre en tráfico de cubanos

CANCUN, México

E

n vista de que la policía estaba a punto de claudicar en la búsqueda de los cuerpos de tres víctimas en un sitio previamente señalado por los autores del crimen, un hombre que no se identificó llamó impaciente y dijo que los oficiales deberían seguir las flechas rojas pintadas en algunos troncos de los árboles de una trocha a la orilla de la autopista a Mérida.

Un poco incómodos porque se sentían llevados de la nariz, los policías siguieron las instrucciones y, en un paraje solitario del kilómetro 278 de la autopista, frente a tres flechas rojas que apuntaban hacia el suelo, hallaron una zanja de donde extrajeron con un mecanismo de polea montada en un trípode los cadáveres de Edwin Park Gómez, María Helena Carrillo Sáenz y Jesús Aguilar Aguilar.

En un principio este macabro hallazgo en agosto de este año fue atribuido por las autoridades a un ajuste de cuentas entre contrabandistas de cubanos que son sacados de la isla en lanchas rápidas y traídos a las costas de los estados de Quintana Roo o Yucatán, por un pago de unos $10,000 a $12,000 a ''polleros'' marinos.

Pero el estilo de las ejecuciones, el exhibicionismo que buscaban los autores del triple homicidio y algunos indicios que han surgido en otras investigaciones, han llevado a sospechar a las mismas autoridades de que algunas organizaciones del narcotráfico que con frecuencia utilizan esos métodos de escarnio están involucrándose en el trasiego de indocumentados.

''Los [contrabandistas] cubanos llegaron aquí, se establecieron, pero necesitaban seguridad'', explicó un oficial de la policía mexicana que pidió no ser identificado. ``La gente de aquí, dedicada al narcotráfico, más que nada sicarios, se acomodaron muy bien y ahora ambos están haciendo su parte en los dos negocios''.

Los investigadores han encontrado además un nexo entre el contrabando de

indocumentados y el robo de vehículos y botes en el sur

de la Florida confiscados en este balneario.

El Nuevo Herald logró además detectar dos casos en los cuales familiares de balseros detenidos en México pagaron importantes sumas de dinero a un abogado mexicano que les prometió su liberación y sin embargo fueron deportados a Cuba.

La hipótesis de una alianza entre el narcotráfico y el trasiego de cubanos la planteó en agosto el procurador general de justicia de Quintana Roo, Bello Melchor Rodríguez, al afirmar que posiblemente uno de los bandos de contrabandistas en guerra hubiera contratado a sicarios del temible grupo de Los Zetas, el brazo armado del Cartel del Golfo.

La portavoz de la Procuraduría estatal de Quintana Roo, Antonia Salmerón, confirmó a El Nuevo Herald que una de las líneas de investigación apunta hacia esa alianza considerando la forma en que se realizaron las ejecuciones. Otra teoría sostiene que Los Zetas estarían cobrando un peaje a los polleros por el uso de las zonas de ingreso de los cubanos a México.

Una última conjetura, confiada a El Nuevo Herald por una persona que conoce a varios de los involucrados en el contrabando, pero que prefirió no identificarse por razones de seguridad, sostiene que las muertes ocurrieron a raíz de que uno de los grupos de contrabandistas de gente robó un cargamento de cocaína a una organizacion de colombianos que lo había introducido a las costas de México.

Hasta ahora no hay una sola persona acusada formalmente por los asesinatos, pero la fuente policial informó que se esperan varios arrestos en las próximas semanas cuando culminen las indagaciones preliminares.

Los cubanoamericanos que han sido asesinados en circunstancias que las autoridades investigan si tienen alguna relación con el contrabando de indocumentados son:

  Alfredo Barceló Escalona

Desaparecido desde el 14 de octubre del 2006. Su cadáver fue identificado en julio pasado en la desolada autopista Cancún-Mérida. De 49 años. Aparece en los registros públicos de Estados Unidos con domicilios en Miami y Tampa. Como sospechoso de su muerte se señala al mexicano Manuel Jesús ''El Negro'' Chalé.

  Luis Lázaro Lara Morejón

Cubanoamericano residente de Hialeah. Apareció ejecutado con los ojos vendados y esposado en un campo abierto a las afueras de Cancún el 30 de julio. Recibió 10 disparos. Estaba bajo investigación por el trasiego de cubanos. El procurador Melchor Rodríguez lo identifico como ``enlace con las demás personas''.

  Manuel Duarte Díaz

Muerto por sicarios el 10 de julio al salir del Instituto Nacional de Migración en Mérida. La ráfaga de siete

disparos impactó en su pecho y su frente. Se dedicaba al corte de pelo a domicilio

en esta ciudad. Iba acompañado de su novia, Reina Montalvo. El diario de Mérida

Por esto ha identificado a Duarte como cubano-colombiano-americano. Como sospechoso de su muerte las autoridades señalaron al también cubanoamericano Julio Raúl Robido Martínez, quien fue declarado prófugo hace dos semanas.

  Maximiliano Reyna Molas

Empezó con una empresa de deportes acuáticos en Cancún en compañía de otros cubanos y mexicanos. Asesinado el 23 de septiembre en la zona hotelera de Cancún.

Los cubanoamericanos Juan Felipe Suárez y Octavio Llanes Núñez, quienes fueron arrestados en agosto en Cancún junto con un lanchero yucateco, también fueron vinculados por las autoridades al tráfico de cubanos.

La Procuraduría General de Justicia del Estado de Mérida agregó a la lista de investigados por el contrabando de gente a Osvaldo Romero, un cubano nacionalizado estadounidense que fue detenido el pasado 9 de agosto por agentes de la Secretaría de Protección y Vialidad estatal cuando conducía en forma errática un automóvil presuntamente robado.

La Procuraduría informó que Romero es prófugo de Estados Unidos donde se le acusa de venta distribución y posesión de cocaína.

La misma entidad señaló como fuente de su información un portal en internet de la oficina del aguacil del Condado de Lee, al suroeste de Florida, donde, en efecto, aparece como fugitivo Osvaldo Romero, de 27 años. Romero habría ingresado al estado de Quintana Roo hace dos años.

''Varios de los sospechosos, unos ocho, se volaron y están en Miami'', explicó la fuente policial a El Nuevo Herald.

Aunque no cuentan con pruebas concretas, los funcionarios entrevistados por El Nuevo Herald en Cancún y Mérida coincidieron en que la masiva salida de cubanos hacia las costas mexicanas en lanchas rápidas, supone un grado de complicidad de las autoridades de la isla o al menos de indiferencia.

''Para ser [Cuba] un lugar tan cerrado en todos los aspectos, que esa salida tenga tanta fluidez sugiere que algo está fallando o que se está permitiendo'', comentó el oficial de la policía.

Por su lado, el gobierno cubano se defiende acusando a México y Miami.

``Están involucradas personalidades importantes de Estados Unidos. Esa mafia

no sólo opera en Miami, pues han creado una organización para operar desde México y en lugares que están más apartados [. . .]. Tienen

a Quintana Roo y Honduras como vías del tráfico de

cubanos'', denunció en agosto del 2005 el mandatario Fidel Castro.

De acuerdo con cifras oficiales, el trasiego de cubanos a la península de Yucatán experimentó un aumento de un 20 por ciento desde octubre del año pasado, cuando las autoridades migratorias de México decidieron aplicar a los indocumentados cubanos un principio similar al de Estados Unidos de pies secos, pies mojados.

En virtud de este principio, si el cubano es interceptado en el mar el gobierno de México lo deporta a la isla, pero si toca tierra firme le ofrece la oportunidad de abandonar el país en un plazo de 30 días por la frontera que se le antoje, previo el pago de una multa equivalente a $1,000.

De acuerdo con un funcionario de migración que pidió no ser identificado, del total de cubanos que arriba a las costas de los estados de Yucatán y Quintana Rooo por lo menos un 85 por ciento ha pagado a polleros o lancheros.

''El panorama es triste porque son cubanos haciéndole daño a otros cubanos'', comentó la autoridad migratoria.

Los cubanos son transportados en lanchas rápidas que cubren, en menos de cuatro horas, la distancia de 190 kilómetros que separa las costas suroccidentales de Cuba y las de esta zona de México.

Se trata de botes con dos y hasta tres motores de alto caballaje que alcanzan velocidades imposibles de superar por las embarcaciones de la Marina, agregó la fuente de inmigración.

Una vez en tierra firme los cubanos son conducidos a las llamadas ''casas de seguridad'' donde son mantenidos hasta que completan el pago del viaje, generalmente a través de giros hechos por familiares y amigos desde Estados Unidos.

Aunque en este punto los indocumentados podrían salir de los refugios y presentarse ante las autoridades migratorias, los polleros los intimidan advirtiéndoles que pueden ser arrestados.

''Esa gente tambien trafica con el miedo y la ignorancia'', explicó el oficial de la policía. ``Cuando llegamos a las casa de seguridad los cubanos corren en pánico como si les fueramos a hacer algo''.

Con el pago asegurado, los polleros autorizan a los cubanos a presentarse en la sede de inmigración para obtener el permiso de 30 días y pagar los $1,000.

Cualquier esfuerzo de las autoridades mexicanas por tratar de obtener información en esta etapa es inutil, explicó el funcionario, pues los cubanos son intensamente aleccionados bajo intimidación por los polleros.

''Son soldados, no dicen nada'', agregó el funcionario. ``Tú les preguntas dónde están viviendo y dicen que con una persona que los está ayudando, les preguntas cómo se llama esa persona y te dan el primer nombre, insistes en el apellido, y dicen que no lo saben a pesar de que llevan 15 días hospedadas en su casa''.

Otros aseguran que viven en la calle y se presentan con vestidos nuevos y recién bañados, agregó.

Al preguntárseles cómo llegaron a la costas mexicanas, contestan que en balsas fabricadas por ellos.

''Pero no tienen ninguna señal de balseros, nada de insolación o pérdida de peso, en el viaje solo les faltó el paragüitas en la copa [del coctail]'', dijo el funcionario de inmigración.

Las estadísticas del Instituto Nacional de Migración de México muestran que el perfil más común de los cubanos que están llegando a esta zona son hombres y mujeres de 25 a 40 años con algún nivel de educación media.

En ocasiones su salida del país se complica también por cuenta de los traficantes. Según el funcionario, algunos de los polleros, para ganarse un dinero adicional, recurren a la falsificación de las constancias del depósito de $1,000 a favor del gobierno mexicano por concepto del permiso y les hacen creer a los cubanos que el pago se ha efectuado.

Las autoridades han descubierto varios de estos recibos falsos en poder de cubanos en territorio mexicano. En la mayoría de los casos, los indocumentados están convencidos de que han pagado legalmente la multa, pero en realidad el pollero se ha quedado con su dinero.

Por esta supuesta falsificación fue denunciado el cubanoamericano Juan Felipe Suárez, arrestado en junio cuando se acercaba a costas mexicanas junto con 58 indocumentados.

Tras obtener el permiso de 30 días, los cubanos se dirigen por tierra o por avión a ciudades de la frontera con Estados Unidos y se presentan ante autoridades de inmigración federales para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.

Los balseros rescatados en altamar no son deportados de inmediato. En la práctica, el gobierno mexicano espera a que se acumule un número importante de ellos para enviarlos a la isla por avión. Según la ley, si después de 90 días no han sido deportados, el gobierno está en la obligación de concederles la libertad, lo cual no siempre se cumple.

Las cifras de la delegación del instituto de migración en el estado de Quintana Roo, muestran que, de enero a octubre de este año, 871 cubanos han sido registrados como inmigrantes ilegales.

En esta cifra están incluidos tanto los balseros interceptados en el mar como aquellos que se han presentado voluntariamente a las oficinas a declarar su arribo y solicitar el permiso. Algunas personas que ayudan desinteresadamente a los cubanos a su arribo a Yucatán, consideran que la cifra oficial es muy baja.

''Sólo hay que pararse frente a las oficinas de inmigracion a diario, para que usted vea que ahí llegan de 30 a 40 cubanos'', dijo un cubano familiarizado con el éxodo de sus compatriotas.

Las estadísticas de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos muestran que entre octubre del año pasado hasta finales de septiembre por lo menos 11,139 cubanos se han presentado en la frontera mexicana.

''Si el 85 por ciento de ellos paga, multiplica, échale pluma, es un negocio muy rentable'', dijo el funcionario de inmigración.

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