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EEUU desmantela flotilla de aviones de narcotraficantes

Autoridades federales de Estados Unidos están llevando a cabo una discreta pero ambiciosa operación de desmantelamiento de una flotilla de aviones con matrícula estadounidense que son propiedad de narcotraficantes que operan en Venezuela y México, según documentos judiciales obtenidos por El Nuevo Herald.

La operación antiaérea compromete a casas de cambio de México, una de las cuales fue objeto de la confiscación de unos $12 millones en cuentas del Wachovia Bank de Miami, así como a compañías de registro de aeronaves en Estados Unidos, indican los documentos.

Varios aviones han sido confiscados, otros se encuentran en observación y se han realizado arrestos de numerosos sospechosos en México y Estados Unidos.

Reportes de prensa de México señalan que por lo menos 50 aviones de narcotraficantes han sido comprados en Estados Unidos a través del mecanismo descubierto por las autoridades.

El más importante de los arrestos en conexión con la flota de narcoaviones se produjo a principios de noviembre, cuando las autoridades mexicanas detuvieron en Lomas de Barrilaco, en la ciudad de México, a Pedro Alfonso Alatorre Damy.

Alatorre, ex empleado de Casa de Cambio Puebla, fue identificado como el operador de la finanzas de Joaquín Chapo Guzmán, el gran capo fugitivo del cartel de Sinaloa.

Casa de Cambio Puebla, firma que afronta el congelamiento de los $12 millones en Miami, es una de las más grandes en México con 17 sucursales y más de 200 empleados. La empresa está representada en Miami por el abogado Frank Rubino, quien ha alegado que el dinero incautado en Wachovia corresponde a envíos de clientes legítimos de la firma.

Rubino está a la espera de varios recursos que ha presentado contra las medidas de confiscación iniciadas por el agente de la DEA, Terry Frankhauser.

Las investigaciones avanzan en medio de denuncias de autoridades de Estados Unidos y de Colombia de que Venezuela se ha convertido en un santuario de narcotraficantes colombianos no sólo para eludir la extradición a Estados Unidos, sino para continuar con su negocio desde este país con sus socios en México.

Venezuela ha anunciado que presentará una queja formal contra las acusaciones de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los narcotraficantes prefieren la matrícula americana ''N'' en sus aeronaves porque de esa manera garantizan que sus aviones sean sometidos a un menor escrutinio en los aeropuertos de países diferentes a Estados Unidos, según una declaración judicial del agente Frankhauser tras la incautación de un costoso avión ejecutivo a un acaudalado industrial venezolano.

Uno de los casos que ofrece mayores detalles sobre el sistema utilizado por los narcotraficantes para la compra de los aviones, según el FBI, está descrito en una denuncia criminal contra el empresario venezolano Pedro José Benavides Natera, arrestado en Miami a principios de enero.

Radicada en la corte federal de Miami por el agente del FBI, Michael Hoenigman, la denuncia contra Benavides señala que el empresario, de 51 años, servía como lavador de dólares de los narcos poniendo al servicio de ''organizaciones de narcotráfico que operan en Venezuela'' sus cuentas en Commerce Bank de Miami, para luego adquirir los aviones.

Según la investigación, que se basó en los datos suministrados por un informante arrestado el año pasado en una ''compleja operación internacional de lavado de dinero'', el proceso de compra de una de las aeronaves se cumplió de la siguiente manera:

Benavides, residente de Puerto Ordaz, estado Bolívar, operaba bajo las órdenes del también venezolano Carlos Ayala Lara. Ayala es identificado como el cabecilla de la operación responsable de canalizar los dineros de los narcotraficantes instalados en Venezuela hacia las casas de cambio en México, donde tenía contactos de confianza. El FBI no indica cuál es la situación de Ayala.

El informante aseguró que un narcotraficante llamado Tony acudió en el 2006 a los servicios de Ayala para que la ayudase en la compra de un avión turbohélice King Air E90 de matrícula N1100M. En conversaciones con Ayala, el informante se enteró que el empresario utilizaba a las casas de cambio Puebla, Nuevo León y ''B and B'' de México para lavar el dinero del narcotraficante. En este proceso el informante se encargaba de la falsificación de contratos que se utilizaban en la venta de aviones a los narcos.

A través de las casas de cambio el dinero fue enviado a la firma Insured Aircraft Title Services de Oklahoma y a la cuenta de Benavides en Miami. Dado que el narcotraficante Tony no quería aparecer con su nombre, la aeronave fue registrada bajo la corporación Aviagro CA, una empresa de Puerto Ordaz, Venezuela y cuyo presidente es Benavides.

Finalmente el avión fue comprado en Estados Unidos por la firma Planes and Parts LLC Enterprises, con sede en Doral, al noroeste de Miami y fue exportado a Venezuela el 23 de octubre del 2006.

El Nuevo Herald se comunicó con el teléfono que aparece en los archivos de corporaciones de la Florida bajo el nombre de Planes and Part Enterprises pero allí respondieron que es una empresa que se dedica a registrar compañías y no están en capacidad de contactar a los socios de la firma aeronáutica.

Al examinar el historial de Benavides en el Commerce Bank de Miami los investigadores descubrieron que una cuenta a nombre suyo, que estaba relativamente inactiva con un balance de unos $1,500, recibió depósitos de $11.78 millones entre el 22 de mayo y el 23 de agosto del 2006. Lo mismo ocurrió con la cuenta de Planes and Parts Enterprises LLC en el Suntrust donde se contabilizaron giros de casi $1 millón.

Los giros procedían de las casas de cambio Puebla, Tamibe y Nuevo León.

El abogado de Benavides en Miami, René Alberto Sotorrío, no respondió a las llamadas de El Nuevo Herald, pero el affidávit del FBI afirma que Benavides, después de ser arrestado, admitió que había llevado a cabo las transacciones que descubrieron los agentes federales. Afronta cargos de lavado de dinero.

Otros aviones bajo investigación de autoridades de Estados Unidos y México son:

 Beech King Air 200, N50AJ

Comprado el año pasado con 18 giros cablegráficos por un valor de $859,688 enviados desde México por Miguel Angel Angulo Montoya, Alfonso Montero Vásquez y Joen Yahaira Hernández al International Bank of Commerce en Oklahoma. Por tratarse de una transacción sospechosa, la DEA confiscó el dinero y ninguno de los potenciales interesados se presentó a reclamarlo

 Beech King Air 200, N7027Z

Comprado con varios giros hechos desde agosto a septiembre del 2006 desde el banco HSBC de México por Jorge Barraza, residente de Sinaloa, Jorge Medina y Daniel Medina a nombre de Insured Aircraft Title Service en Oklahoma.

 Beach King Air 200, N469JB

Comprado por $740,000 a través de Barnett Investments, firma de La Verne, California por Jorge Castro Barraza, Daniel Castro Medina, Daniel Alejandro Picos Peraza. El título del avión fue transferido a JC Aviation localizada en Culiacán, México. El avión fue exportado a México.

La DEA concluyó que el dinero con el que se adquirió el avión era producto del narcotráfico y confiscó el avión. Nadie reclamó.

 DC-9, N900SA

El 10 de abril del 2006, este avión, procedente de Venezuela, fue detenido por autoridades de Ciudad del Carmen, Campeche, al descubrirse que llevaba a bordo cinco toneladas de cocaína. La DEA sospecha que este avión pertenece al cartel de Sinaloa y que Alatorre estaría involucrado con el cargamento incautado.

 Gulfstream II, N987SA

Autoridades de México y Estados Unidos sospechan que este avión, que se accidentó en Yucatán en septiembre pasado, fue adquirido también por Alatorre.

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