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Un general que trabaja por la paz de Colombia

Para el general Oscar Naranjo, director de la Policía Nacional de Colombia, hay una acción cotidiana que se hace sin aplausos en la guerra contra el narcotráfico, pero que lo llena de mucha satisfacción: es cruzar con x la fotografía de un narcotraficante en la lista de los más buscados en el mundo por Estados Unidos y Colombia al final de una operación suya en la que el fugitivo resulta arrestado o eliminado.

Naranjo ha visto en los últimos años esa señal de victoria sobre 22 rostros de líderes de los carteles de la droga por quienes se ofrecen recompensas hasta de $5 millones. Sólo le quedan cuatro sin tachar.

"Hay una determinación de los colombianos a colaborar con la policía, que es lo que le ha dado el mandato al presidente Alvaro Uribe, porque ven avances sustanciales de seguridad'', afirmó Naranjo al explicar el éxito de sus operaciones.

Con 145,000 agentes a su mando, Naranjo cree que es igual de importante en los resultados positivos el fortalecimiento estructural de la policía, pues hoy ese organismo tiene 42,000 hombres más que en el 2002, ha logrado llegar a 178 municipios en los que nunca antes tuvo presencia y hay casi 6,000 agentes en las carreteras cuando antes no pasaban de 1,000.

Esta semana Naranjo cumple un año frente a la dirección de la policía. En una entrevista con El Nuevo Herald, hizo un balance de su gestión y de los retos de una fuerza expuesta a todos los matices de la guerra contra las drogas, desde el heroísmo hasta la corrupción.

¿Cuál es en estos momentos la situación de las FARC?

Yo francamente lo que estoy viendo por primera vez en los últimos 30 años es que las FARC no están creciendo, al contrario. Es decir, lo que vi a lo largo de estos últimos 25 anos es que la guerrilla siempre creció y crecía también la capacidad del Estado, es lo que los técnicos llamaron el empate militar, pero no se rompía el equilibrio, no había un punto de inflexión.

En los últimos cinco años, pero muy particularmente en los últimos 18 meses, uno sí nota un cambio significativo en el comportamiento de las FARC.

¿En qué aspectos?

Por ejemplo, la calidad de desmovilizados de hoy habla ya de guerrilleros que no son recién reclutados sino que corresponde a gente que tiene entre siete y 12 años de estar en las FARC. Es decir, son sus combatientes cualificados. El otro problema de las FARC es el nivel de intercomunicación de frentes.

¿Como se puede detectar esa debilidad?

Tenemos desde 1998 montada una matriz de control de comunicaciones para detectar la frecuencia de las mis-mas. Cuando salí de la DIPOL [inteligencia de la Policía] en el 2001, mensualmente captabamos 1,300 comunicaciones de las FARC, en este momento esas comunicaciones han caído a menos de 400.

¿No hay posibilidad de que hayan cambiado de sistema?

Uno podría pensar que cambiaron al sistema satelital, pero eso no es del todo cierto, porque sabemos exac-tamente que ellos le temen a ese sistema porque saben que usar satélite es señalar su ubicación. Están de regreso al estafeta personal. Entonces están bastante dislocadas.

¿Y en fuentes de financiación como están?

En el tema del narcotráfico lo que notamos es un regreso de la FARC al cobro de impuestos o al gramaje a los narcotraficantes, pero hay una pérdida de control para almacenar stock de cocaína para la exportación masiva. Yo los veo en un punto de inflexión para no ser triunfalista.

El gobierno ecuatoriano dijo que hubo ayuda de Estados Unidos en la operación de destrucción del campamento en el que fue abatido Raúl Reyes. ¿Qué hay de cierto en ese señalamiento y en el de otros que sostienen que hubo intervención de israelíes?

El ministro y el comandante general han sido muy claros en eso. La inteligencia fue nuestra. Y puedo asegu-rar que fue fuente humana, no satélites, fue un trabajo paciente, de reclutamiento, de esperar

¿Y en cuanto a los israelíes?

No, ni idea.

¿Con la desaparición de los carteles han surgido nuevas bandas, ¿cuáles son sus características?

Esas bandas lo que hemos notado es que no tienen ningún proposito contrainsurgente, no tienen el argu-mento de pelear contra la guerilla. Segundo: están localizadas en el mapa de los narcocultivos, de las rutas de movilidad y embarque de la cocaína. Tercero: no tienen mando centralizado. Cuarto: están favoreciendo intereses regionales, locales del narcotráfico. En algunos casos hay una puja entre ellos para controlar un área, como la banda de Los Paisas y de alias Don Mario, el hermano de El Alemán.

¿O sea que se trata de organizaciones menos poderosas que las del pasado?

Aquí, durante años se hicieron poderosos los carteles de Medellín, de Cali, del Norte del Valle y crecieron y dieron como resultado la proliferación de grandes capos, muy visibles, muy autónomos, muy armados, con mucha capacidad de acción militar, con mucho poder económico, social y político. En estos tres años casi todos de los [narcotraficantes] conocidos están presos, muertos o están sometidos al proceso de Justicia y Paz. Capos nuevos realmente cuando uno mira, lo que hay es jefes de banda, como alias Cuchillo, Don Mario y alias El Loco Barrera, que son como recién llegados a ese mundo de capos pero que no tienen capacidad para estructurar una organización que desestabilice el Estado.

Se habla del gran poder que ha adquirido en Medellín un supuesto sicario muy temido por sus accio-nes y conocido con el alias de Rogelio.

Rogelio es el cabecilla de la banda de Los Paisas, una organización que antes estaba bajo el mando de Don Berna y de la cual Rogelio se apropió y se ha hecho cada vez más independiente. Lo que hace esa banda es tender una influencia de Medellín hasta Urabá y Córdoba, pasando por el norte de Antioquia donde hay una zona de narcultivos que era de Cuco Vanoy.

¿Vamos a ver nuevas extradiciones de líderes paramilitares aparte de Macaco?

Estamos, por decisión del gobierno, muy vigilantes y muy atentos y trabajando muy intensamente para con-firmar o desvirtuar información que hay en ese sentido. Digamos que temdríamos indicios de que hay cabeci-llas paramilitares que siguen delinquiendo.

En este año de estar frente a la policía, ¿qué balance puede hacer de la lucha contra el narcotráfico?

Hemos incautado 36 toneladas de cocaína que fue todo lo que la policía incuautó en el 2001 cuando los cultivos eran más grandes y la produción más alta. En los años pasados lo que estaba sucediendo era que la Armada en altamar estaba incautando más de lo que se incautaba en tierra. Nuestro planteamienfo fue: "Un momento, yo no conozco laboratorios de procesamiento en altamar. Eso significa que no estamos haciendo la tarea''.

¿Cuál es la prioridad en ese frente? Estamos en una tarea mucho más estructurada. La más alta prioridad son las bandas criminales porque si uno no las contiene rápidamente al final deriva en un proceso paramilitar. Esa es la dinámica de ellos. Hoy estan dedicadas básicamente al narcotráfico, pero si no hacemos nada pasado mañana están metidos otra vez en la presión a los poderes locales.

¿Qué destacaría de este último año?

Destacaríamos la captura de Los Mellizos, de los Mejía Múnera, ellos eran los capos más violentos y agresivos con mayor capacidad de tráfico. Ese proceso está acompañado de 32 capturas con fines de extradicion de enero a la fecha, pero en total son 120 capturas con fines de extradición. Es un récord en la historia de la extradición en Colombia.

Del 15 de mayo del año pasado a la fecha llevamos 72 toneladas de cloridrato de cocaína incautadas, que es la cifra más alta anualmente acreditada por la policía en todo el tiempo. En extinción de dominio [incautación de bienes a narcotraficantes] es un poco más de 1,200 bienes y 900 básicamente ocupados.

Ayer terminamos una operación contra alias Macaco con la confiscación de unos $12 millones representados en 26 bienes, y eso se acompaña de unas acciones muy fuertes contra las FARC. La captura de Martín Sombra, fundador de las FARC; la captura de alias Santiago, ayer, en Buenaventura, quien reemplazo al tal JJ, el tipo que ejecutó el secuestro de los diputados de Cali; la participación nuestra a nivel de inteligencia en lo de Raúl Reyes. Yo lo que veo es que Colombia, desde el punto de vista institucional, está actuando con mayor velocidad a la capacidad que tienen las organizaciones de volverse poderosas.

Pero la producción de cocaína no se reduce, ¿no es eso frustrante para ustedes?

La producción proporcionalmente con los golpes que se hacen no disminuye como uno quisiera, por esa gran capacidad de adaptación especialmente en el tema de cultivos que tiene el narcotráfico. Pero esa producción está más atomizada en su comercialización, porque ya no hay monopolios de organizaciones que se apropiaban de la autoridad. Estamos frente a micobrandas, no carteles, que de alguna manera asumen esa factura mafiosa, pero no representan una amenaza a la estabilidad. Cómo terminar los cultivos es la encrucijada de todo este cuento. La cifras de ataque a los cultivos del año 2007 fueron 65,000 hectáreas erradicadas manualmene y 165,000 fumigadas. Este año llevamos 45,000fumigadas y 21,000 erradicadas manualmente, y lo que sorprende es que, pese a esos esfuerzos, no se nota una dismunuición en caída vertical que tendría que darse. Eso lo que significa es que la reserva sigue siendo muy alta.

¿Y por dentro de la policía que se está haciendo?

Estamos atravesando por una verdadera revolución educativa en la policía. Hay cifras descomunales de parti-cipación de nuestra gente en proceso educativos. Tenemos 5,000 policías estudiando inglés de manera virtual. Tenemos 250 oficiales y suboficiales que habían acabado su carrera de pregrado y ahora están becados en las mejores universidades del país haciendo maestrías y especializaciones. Tenemos 15 grupos de capacitación móvil que van de estación en estación. Los 1,100 cadetes que están estudiando todos tienen un portátil

¿Como está funcionando su relación con la DEA y los demás organismos antinarcóticos de Estados Unidos?

Estamos pasando por el mejor momento de la relación entre la policía y agencias federales. Semana a semana producimos resultados, ya sea nosotros, el ICE, la DEA. Es un momento de mucha cooperación y con-fianza. Los resultados han sido el mejor antídoto contra esas sombras que esos tipos [algunos informantes e intermediarios de la DEA] en un momento dado tejieron. Al hacer mi corte de cuentas, la verdad directamente con personal bajo mi cargo, desde la dirección general, más o menos de las 700 y pico de extradiciones que se han dado en todo el tiempo, yo sumo 370 capturas. Como institución y como persona soy el que más ha participodo en capturas de extradición.

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