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Los secretos de una audiencia de Uribe

En una entrevista reciente el hermano del presidente Alvaro Uribe dijo que una de las fallas del mandatario es que pierde la calma con mucha frecuencia.

A la pregunta del periodista de El Espectador sobre aquello que más le disgusta de su hermano, Santiago Uribe, respondió: ``Que a veces se emberraca [enfurece] mucho. El dice que toma goticas y hace yoga, pero tenemos un temperamento fuertecito heredado de mi padre''.

Los arranques de furia del presidente Uribe son ya parte del folclor político del país. Caricaturistas, columnistas e imitadores reproducen frases famosas de las rabietas del mandatario.

Quizás la más popular es la que le espetó a un ex empleado de la presidencia de la República que supuestamente estaba enredado en conversaciones con narcotraficantes.

''Si lo veo le voy a dar en la jeta, marica'', se escucha la voz del Presidente en una grabación cuyo origen nunca ha sido aclarado.

Cuando pierde la paciencia en los consejos comunitarios a los que suele asistir, Uribe ha llegado a ordenar el arresto de pobladores de la localidad, incluido un militante de izquierda.

En privado y en público, el mandatario no ha dejado de reaccionar de esa manera que muchos colombianos celebran porque consideran que son virtudes de un presidente ''frentero'', ''valiente'' y ``con los pantalones bien puestos''.

Otros opinan que es el reflejo de su intolerancia en todos los aspectos de su vida.

A juzgar por un documento inédito obtenido por El Nuevo Herald, Uribe tampoco controla sus ataques de cólera cuando se trata de diligencias judiciales en las que se ve forzado a dar explicaciones.

En este caso el objeto de sus iras fue el reconocido abogado y columnista Ramiro Bejarano, quien defiende al magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia César Julio Valencia en una demanda por calumnia e injuria entablada por Uribe en la Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara.

La acalorada diligencia, que se realizó en abril de este año, terminó en una andanada de recriminaciones ajenas al proceso judicial y con el anuncio de Uribe de que se retiraba.

Uribe acusó a Bejarano de ser un nostálgico de la época en que la guerrilla colombiana hacía de las suyas en el país.

''Usted vive con nostalgia del país que no lo dejaron crecer en su economía, del país que sometieron a 40 años de dolor terrorista, usted vive con nostalgia de eso'', le dijo Uribe al abogado.

Bejarano respondió: ``No tengo ninguna nostalgia de las FARC, ni de los paramilitares, ni del narcotráfico, ni de ninguna de esa formas de violencia''.

Entonces el Presidente afirmó que sería muy bueno hacer una compilación de las columnas firmadas por Bejarano como dando a entender que allí se refleja esa nostalgia.

''Con mucho gusto cuando quiera se las mando que yo las tengo'', contestó el abogado.

Bejarano, quien acepta que también es un gruñón, ha sido un constante crítico de Uribe en sus columnas de El Espectador.

Los detalles de la diligencia no se conocieron, pero en los medios de comunicación colombianos se filtró la versión de que fue una confrontación belicosa en la que ambos estuvieron a punto de irse a las bofetadas, según Caracol Radio.

--¿Qué tan acalorada fue su discusión con el presidente en la Comisión de Investigación? --le preguntó El Espectador a Bejarano.

--He tenido peores.

--Uribe en una palabra.

--Déspota.

--¿Qué virtud le reconoce?

--Ninguna.

Aunque Uribe no ocultó su disgusto durante todo el interrogatorio con la mayoría de las preguntas que le formuló Bejarano, al parecer sus ataques fueron desencadenados por un comentario inconcluso que hizo el abogado en referencia al narcotraficante y paramilitar Ramón Isaza.

''Pregunte y sabrá qué hizo mi administración para capturar a Isaza siendo yo director del DAS y usted gobernador de Antioquia en aquella oportunidad, a usted no se le olvide'', exclama Bejarano.

Uribe le responde que Antioquia ``era el único departamento donde se perseguía a la delincuencia con el apoyo del presidente de la República''.

A pesar de que Bejarano no hizo ninguna acusación concreta, Uribe le preguntó:

``Si usted conoció una cosa mal hecha mía, ¿por qué no me denunció siendo usted director del DAS, o es que eso lo dice de manera leguleya?''.

El Presidente ya había probado en anteriores intervenciones de la audiencia que a Bejarano lo descomponía el término de leguleyo.

Esta vez el abogado le pidió que no le faltara al respeto, a lo que Uribe contestó: ``Si le falté al respeto es porque se lo merece''.

A partir de este punto la discusión cayó en un remolino de señalamientos. Uribe calificó de amenazas las advertencias del abogado de que ''va a ver lo que va a pasar en este asunto'' y terminó con la recriminación sobre la nostalgia de las FARC.

Ramón Isaza, de 70 años, el más antiguo jefe paramilitar, promotor de los escuadrones de la muerte en el Magdalena Medio, se acogió a la ley de justicia y paz , pero ante algunas preguntas de los jueces sobre su pasado dijo que sufría de Alzheimer.

La diligencia a puerta cerrada en la Comisión de Investigaciones fue citada para que el presidente Uribe se ratificara en su denuncia de calumnia e injuria contra el magistrado Valencia por declaraciones hechas en El Espectador.

Valencia, quien ha sido el investigador principal de los vínculos de la política con el paramilitarismo, denunció en el diario que recibió una llamada de Uribe quien en tono alterado le preguntó por la citación a indagatoria a su primo, Mario Uribe, por sus vínculos con paramilitares.

Uribe rechazó categóricamente esa afirmación y aseguró que si bien se comunicó ''angustiado'' con el magistrado, lo hizo exclusivamente para expresarle su preocupación con relación al paramilitar preso José Orlando Moncada Zapata, alias Tasmania, cuyo testimonio la corte presuntamente quería utilizar en su contra.

El Presidente dijo que se había enterado de que Tasmania recibió una oferta de beneficios por parte de investigadores de la corte para que declarara que Uribe contactó a un paramilitar a fin de que asesinara a Alcides de Jesús Durango, alias René, otro miembro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en 2003.

Uribe asegura que el único tema de la conversación fue el de Tasmania y en ningún momento se mencionó el caso de su primo.

''Repito hoy bajo juramento y si me prueban lo contrario estoy dispuesto a renunciar a la presidencia de la República'', dijo Uribe en la audiencia, ``el único motivo de mi llamada fue presentarle la angustia [por el caso de Tasmania]... toda mi voluntad de hacer lo que tuviera que hacer, alguna aclaración si fuera necesario''.

El choque de las dos versiones dio comienzo al enfrentamiento más grave de poderes que se recuerde en la historia democrática de Colombia y que aún continúa.

A finales de julio, la Fiscalía General de Colombia absolvió a Valencia de cualquier irregularidad en este caso y constató que hubo un montaje para desacreditar a la Corte Suprema de Justicia dirigido por el también paramilitar, Juan Carlos Sierra, alias El Tuso.

Desde un principio la audiencia de la comisión fue tensionante y llegó a un punto en el que el agente del Ministerio Público tuvo que hacer ``un llamado respetuoso al señor Presidente y al doctor Bejarano para que se guarde la compostura y se pueda continuar''.

En otra oportunidad Bejarano amenazó con retirarse en protesta por la negativa de los funcionarios que dirigían la sesión a concederle la palabra.

En casi todas las respuestas, el presidente Uribe insistió en que Bejarano mostrara las pruebas que respaldan la declaración de Valencia en El Espectador.

Bejarano alegó que quien debía aportar las evidencias era el propio Uribe en su calidad de querellante y expresó varias veces su inconformidad porque el Presidente no aclaró en qué consistía la injuria y la calumnia.

En una de sus intervenciones Uribe dijo que Valencia, con su declaración, violó ``bienes jurídicos del Presidente, de la institución presidencial y de la Nación entera, ése es el motivo de esta denuncia''.

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