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El testimonio de un reclutador de víctimas

Los casos de las madres de Soacha son quizás los que más han avanzado en la justicia penal gracias al impulso que le dio a los procesos el testimonio de un joven reclutador de víctimas que, hastiado de tantas muertes y temiendo por su propia vida, se entregó a la fiscalía y confesó que había servido de intermediario de oficiales del ejército para la ejecución de 30 personas.

Antes de entregarse, el joven de 21 años, cuyo nombre no ha sido revelado, explicó a la revista Semana cómo engañaban a las víctimas ofreciéndoles puestos atractivos tales como el de escoltas de narcotraficantes. Recibía unos $150 por cada hombre que entregaba.

Luego se enteraba de que los militares los presentaban como guerrilleros abatidos en enfrentamientos con el ejército. Una fuente de la fiscalía, que pidió no ser citada para no entorpecer la investigación, confirmó a El Nuevo Herald que el mismo testimonio que dio el joven a la revista lo repitió ante las autoridades.

El joven se entregó luego de haber sido testigo de tres asesinatos de civiles inocentes, una imagen que no pudo borrar de su mente y tras enterarse de que los militares estaban buscando a todos los intermediarios para matarlos y no dejar rastro del escándalo que empezaba a surgir.

Su última intervención en el siniestro negocio fue el reclutamiento en los barrios de Soacha, según admitió.

Un total de 49 militares han sido llevados a juicio por estos casos. Durante las audiencias se han declarado inocentes. Pero una fuente cercana a las investigaciones explicó a El Nuevo Herald que, a medida que avanzan los procesos, los militares de menor graduación parecen inclinados a colaborar con su confesión y comprometer a mandos mayores con miras a atenuar una pena máxima de 60 años de prisión.

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