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Colombiano demanda a EEUU por $10 millones

El abogado de un ex guardia de seguridad de Colombia ha notificado al gobierno de Estados Unidos de una demanda por acusación maliciosa y encarcelamiento falso en la que alega que fue extraditado de su país por narcotráfico, pese a que la fiscalía federal de Miami tenía serios indicios de que habían arrestado a la persona equivocada.

William Gil Perenguez, quien fue liberado y exonerado de los cargos, alega en la demanda que la fiscal del caso en Miami y funcionarios de la Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA), llegaron incluso a presionar a un detenido en Miami para que implicara a Gil en la confabulación, aunque éste había aseverado que Gil era inocente.

"Cada vez que había una audiencia de estatus, el abogado defensor expresaba su preocupación visceral al juez federal de que Estados Unidos estaba enjuiciando al hombre equivocado'', afirma la demanda. "Aún así, la fiscalía [. . .] rechazó considerar, así fuese una vez, el reclamo de inocencia de Gil'', agrega el documento al que tuvo acceso El Nuevo Herald.

La demanda, preparada por el abogado Richard Díaz, será radicada en un plazo máximo de seis meses contados a partir de la notificación a la DEA y a la fiscalía, acorde con los procedimientos previstos para conceder tiempo al gobierno de discutir un acuerdo extrajudicial.

Gil, de 30 años, y quien declaró que trabajaba como guardia de seguridad del aeropuerto internacional de Cali, está exigiendo una indemnización de $10 millones.

Su abogado en el proceso penal por narcotráfico en la corte federal de Miami, Luis I. Guerra, llevó a la fiscalía a pedir al juez el retiro de los cargos luego de que solicitó un cotejo de voces. El juez Donald L. Graham aprobó la petición de la fiscalía en febrero.

Entre otros cargos la demanda de Gil acusa al gobierno de arresto y encarcelamiento falsos, enjuiciamiento malicioso, abuso de proceso y daño emocional deliberado.

La fiscalía federal de Miami rehusó comentar sobre la demanda que involucra en los hechos a la fiscal del caso de Gil, Andrea G. Hoffman.

De acuerdo con la demanda, el drama que vivió Gil durante 19 meses causó en él un "tremendo daño irreparable'' y lo privó de participar en el nacimiento de su hija al ser recluido en la prisión de alta seguridad de Cómbita, al norte de Bogotá.

Según la querella, la saga de Gil comenzó el 9 de agosto del 2007 cuando fue arrestado en la ciudad de Palmira, al occidente de Colombia, por agentes de la policía local. La fiscalía lo había acusado en Miami en junio de cargos de confabularse para importar cocaína junto con María del Pilar Herrera López y Diego Edilson Giraldo Alzate.

Días después de su arresto, Gil fue interrogado en una estación de policía de Bogotá por agentes de la DEA, quienes le mostraron una fotografía de un cargamento de drogas.

De acuerdo con Díaz, los agentes buscaban a un hombre que se hacía llamar Willy, apodo que Gil también usa. Gil les respondió que no sabía de qué estaban hablando.

Los agentes le advirtieron que sería mejor que prestara su cooperación porque de lo contrario sería encarcelado durante 30 años. Entonces le mostraron una fotografía para que identificara a un hombre que él no conocía, según les respondió. "Los agentes se irritaron, alzaron su voz y lo llamaron narcotraficante'', afirma la demanda.

Enseguida le pidieron escuchar una grabación incriminatoria en la que, según ellos, Gil participó.

Gil aseguró que esa no era su voz. Aunque los agentes intentaron presionarlo con un nuevo interrogatorio más agresivo, Gil mantuvo su inocencia. Días después fue trasladado a la prisión de Cómbita, "la más agobiante, dura e inhumana de Colombia'', afirma la demanda.

El 2 de septiembre, Gil fue extraditado a Estados Unidos y recluido en el Centro Federal de Detención de Miami (FDC por sus siglas en inglés), donde durante un año mantuvo su inocencia y estuvo dispuesto a defenderse en juicio.

Agrega la demanda que Neixi García Lamela, un detenido en el FDC, le comentó en el salón de visitas del centro carcelario que él sabía que Estados Unidos "encausó al Willy equivocado''.

García era parte de la misma conspiración de la que se acusó a Gil, pero fue encausado en un pliego de cargos diferente, explico Díaz.

En otro encuentro en la cárcel entre octubre y noviembre del año pasado, García le dijo a Gil que había sido entrevistado por la fiscal Hoffman y los agentes de su caso, que "lo presionaron para que implicara'' a Gil "en la conspiración de drogas'', afirma la demanda.

Pero García se negó a hacerlo argumentando que eso sería falso testimonio.

Guerra, el abogado de Gil, se puso en contacto con el defensor de García, Martin Roth, quien le confirmó que su cliente había sido interrogado por los representantes del gobierno. Roth indicó que Hoffman y los agentes de la DEA se negaron a creer la versión exculpatoria que dio García en favor de Gil, agrega la demanda.

Cuando el abogado Guerra expresaba durante las audiencias previas al juicio que el gobierno tenía a la persona equivocada, Hoffman respondía que ella contaba con un testigo clave que lo implicaría, pero nunca presentó al testigo ni ninguna prueba, alega la querella.

Guerra pidió al juez que autorizara la contratación de un experto en identificación de voces.

En respuesta, el juez le pidió a Hoffman que identificara la compañía que estaba usando para la transcripción y traducción de las cintas de grabación con el objeto de hacerle llegar la prueba de voz de Gil y así comparar las voces.

Los registros del caso no muestran ninguna respuesta de la fiscalía a la petición del juez.

La moción siguiente es una solicitud de anular los cargos contra Gil, la cual el juez acogió.

"Lo más molesto de todo esto, lo imperdonable'', explicó Díaz "es que ni siquiera los fiscales le dijeron a William cuando lo deportaron a Colombia: ‘Oye, nos equivocamos'. Es la arrogancia total''.

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