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EEUU y Colombia en umbral de firma de polémico acuerdo

Estados Unidos y Colombia están a las puertas de firmar un acuerdo de utilización de bases militares que desató fuertes tensiones en América Latina, donde varios gobiernos fustigaron al gobierno de Alvaro Uribe por haber mantenido las negociaciones bajo el más absoluto secreto.

Funcionarios del gobierno de Estados Unidos dijeron a El Nuevo Herald que fue el gobierno de Colombia el que pidió mantener en reserva los detalles del convenio.

El acuerdo de 10 años de duración permite el acceso de tropas de Estados Unidos a por lo menos tres bases de la fuerza aérea colombiana ubicadas en Palanquero, Apiay y Malambo, dos bases navales y dos instalaciones del ejército para operaciones antinarcóticos y contra guerrillas.

En Washington, el acuerdo tendrá que ser ratificado por las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara de Representantes, informó el jueves el embajador de Estados Unidos en Colombia, Bill Brownfield.

Miembros de la oposición en Colombia están exigiendo que el presidente Uribe lo someta a la aprobación del Congreso de ese país.

"¿Si Estados Unidos lo está llevando al Congreso por qué Colombia no lo hace?", preguntó el senador de oposición Jorge Enrique Robledo en entrevista con El Nuevo Herald.

El ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva, visitó la sede del Comando Sur en Miami el jueves antes de viajar a Washington, donde se espera que firmará el acuerdo, informó la embajada de Colombia en Washington.

Según un funcionario de la anterior administración de George W. Bush, el desafío constante del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fue un factor determinante que animó al gobierno de Colombia a concretar el pacto.

Funcionarios de Estados Unidos y de Colombia sostienen que las discusiones se iniciaron en el 2006, poco después de que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció que no permitiría que aviones militares estadounidenses continuaran usando la base áerea de Manta después del 2009. La base se utilizaba para vuelos antinarcóticos, desde el Pacífico hasta Centroamérica.

"Las charlas comenzaron cuando Correa anuncia que quería terminar con Manta. Al mismo tiempo Colombia está buscando una nueva relación con nosotros dada la amenaza de Venezuela'', dijo el funcionario del gobierno de Bush quien pidió el anonimato porque no está autorizado para comentar sobre el tema.

Colombia apareció en el mapa de inmediato como posible reemplazo de Manta, según explicaron varios funcionarios del gobierno de Estados Unidos a El Nuevo Herald. Todos coincidieron en que no recuerdan cuál de los dos gobiernos tocó por primera el tema de las bases.

Las negociaciones directas se iniciaron en el verano del 2008 para usar la base aérea de Palanquero, departamento de Cundinamarca, como reemplazo de Manta, dijeron los funcionarios. Pero en algún momento las conversaciones se ampliaron con la idea de consolidar una serie de acuerdos individuales engorrosos que debían sortearse para los movimientos de militares estadounidenses en Colombia.

"Teníamos una serie de arreglos detallados y hechos uno por uno, pero no formalizados, que requerían mucho trabajo'', dijo un alto funcionario de la administración del presidente Barack Obama que monitorea asuntos de América Latina. "Queríamos formalizar la relación existente''.

El único tema nuevo en el acuerdo sería el acceso a Palanquero y que tendría una duración de 10 años, agregó el funcionario quien pidió el anonimato para hablar con libertad sobre el polémico asunto.

De acuerdo con oficiales de ambos países, el gobierno de Colombia estaba ansioso por concretar las conversaciones.

Con el paquete multimillonario de ayuda conocido como Plan Colombia en franca disminución y Venezuela comprando constantemente armamento sofisticado, el presidente Uribe quería mantenerse cercano a su aliado, Estados Unidos.

"Colombia quería un candado en su relación con Estados Unidos'', dijo un asistente congresional estadounidense que pidió no ser identificado porque no está autorizado a hablar sobre el tema. "Y por el lado de Estados Unidos, como estábamos de salida [de Manta] queríamos un acceso estructurado'' a las instalaciones colombianas.

Varios de los funcionarios entrevistados dijeron que fueron los colombianos quienes pidieron que las negociaciones se mantuvieran en secreto, y que ni siquiera el Congreso de Estados Unidos fue informado totalmente sobre las charlas.

Pero fue en Colombia donde se filtraron las negociaciones a los medios de comunicación este verano, desatando una ola de preocupación en América Latina.

Chávez, quien frecuentemente alega que Washington tiene planes para invadir a su país, immediatamente congeló sus relaciones diplomáticas con Bogotá y aseguró que "los vientos de guerra'' soplaban sobre la región.

Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Michelle Bachelet, de Chile, también expresaron preocupación y exigieron más informacion sobre el acuerdo. Varios presidentes de América del Sur se reunieron en una cumbre de emergencia en Argentina para tratar el tema.

"Estas son cosas que hacen peligrar la región entera," manifestó el presidente Correa de Ecuador. "¿Qué tal si ponemos unas ojivas nucleares en Ecuador y declaramos que son un asunto de seguridad nacional?"

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