Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: La parálisis y los políticos

Ahora que la película Cincuenta Sombras de Grey ha puesto de moda el sadomasoquismo, nos toca enfocarnos en los discursos políticos que proliferan en esta época del año, los que describen el estado de la nación, de los estados y los condados y así sucesivamente.

El más reciente de estos discursos fue pronunciado el pasado jueves por el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez. Coincide con el inicio de su larga campaña de reelección y casualmente estaban presentes, en la audiencia de FIU, dos de sus posibles rivales por la alcaldía, Raquel Regalado, de la Junta Escolar, y el comisionado Xavier Suárez, que no aplaudieron mucho.

Giménez dijo básicamente que lo peor ha quedado atrás y que lo mejor está por llegar. El alcalde les aseguró a los empleados del condado, bajo asedio durante los últimos cuatro años, que no harán falta más recortes y despidos para balancear futuros presupuestos.

Regalado insiste en que no es así ya que, según ella, el Condado aún no ha salido de sus serias dificultades económicas.

En realidad el Condado aún tiene que negociar contratos con la mayoría de sus sindicatos y la mayor parte del presupuesto va a cubrir esos aún inciertos costos laborales.

Por su parte, el comisionado Suárez nos dijo que le gustaron el tono y el estilo del mensaje de Giménez, “porque los políticos deben ser optimistas” pero considera que el discurso no tenía sustancia.

Para ser justos el alcalde abordó temas sustanciales, incluyendo la parálisis que amenaza a nuestro tambaleante sistema de transporte. Algo que el alcalde calificó como “el principal desafío de Miami-Dade”. Por el momento sigue siendo un callejón sin salida. El problema de fondo es que todos quieren evitar el desastre inminente pero nadie quiere pagar.

En pasados episodios presupuestarios, el alcalde propuso un aumento en los pasajes de los autobuses y el Metrorail. La comisión rechazó la propuesta porque no es la solución. Tampoco lo es acudir al remendado bolsillo de los propietarios, de los cuales hoy hay menos que hace 5 años en Miami-Dade debido a la recesión. La respuesta tampoco es multiplicar los peajes en las carreteras al punto en que va a ser más económico quedarse en casa con unemployment que ir a trabajar. Pero una parálisis política en este tema nos llevará inevitablemente a una parálisis vial con serias consecuencias económicas para todos.

El tubo de 7 pilas por el cual fluían fondos federales para proyectos de transporte locales está cerrado en Washington. El congresista de Kendall, Carlos Curbelo, quien es miembro del Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara, nos dice que la única forma de acceder a fondos federales de transporte hoy en día es creando una fuente de ingresos local destinada a las necesidades del tránsito.

Tanto el comisionado Suárez como el comisionado Esteban Bovo, quien preside el Comité de Transporte del condado, están explorando alternativas viables.

Dado el número récord de turistas que está llegando a Miami-Dade, están contemplando acceder a una tajada del impuesto hotelero para aliviar los problemas del transporte que obviamente también afectan a los turistas. Pero de este fondo solo queda una “raspita” después de que lo repartimos alegremente a equipos deportivos profesionales.

Otra opción sería tratar de obtener parte de los millones de dólares que pagamos en Miami-Dade por las chapas de nuestros automóviles.

Un sinnúmero de condados y ciudades están detrás de estos escasos fondos federales y no hay tiempo que perder, esta carrera la gana la liebre y no la tortuga.

Millones de masoquistas en Miami-Dade que intentamos movernos de un sitio a otro cada día esperamos ansiosamente una pronta solución.

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