Bernadette Pardo

Cámaras en semáforos, ¿efectivas contra accidentes o un asalto al bolsillo?

Las cámaras en los semáforos generan unos $100 millones al año en multas en la Florida.
Las cámaras en los semáforos generan unos $100 millones al año en multas en la Florida. HARRY LYNCH

Llegó el momento de desarmar las luces de Navidad del árbol y de la casa y quizás también de desmantelar o al menos reformar las cámaras en los semáforos.

Confieso haber estado a favor de “las camaritas” cuando en el 2010 la legislatura estatal aprobó la ley conocida como Mark Wandall Traffic Safety Act permitiéndoles a ciudades y condados en el estado instalar esta nueva tecnología para ponerle coto a la ley del oeste salvaje en nuestras intersecciones. Me pareció que era una forma efectiva y barata de impedir que choferes irresponsables se llevaran la luz roja con consecuencias fatales. Pero lo que parecía un intento bien pensado para asegurar la seguridad de los conductores en todo el estado se ha convertido en un verdadero desparpajo.


Las odiadas camaritas generan unos $100 millones al año en multas en la Florida. La mejor tajada se la llevan compañías privadas como American Traffic Solutions (ATS), que instalan y monitorean el video grabado por las cámaras.

La multa por llevarse la roja es de $158 y trae como resultado tres puntos en la licencia de conducir, pero puede ascender a mucho más si no se paga a tiempo. La falta de pago también puede resultar en penalidades tan draconianas como la suspensión de la licencia y la retención de la placa y la registración del vehículo. Solo una parte muy pequeña de cada multa ($3) se asigna a la investigación de la cura de la parálisis, ya que esa es una de las frecuentes consecuencias que sufren las victimas de choques en intersecciones.

El polarizante tema de las camaritas, como es natural, ha terminado en las cortes. Abogados de conductores multados han argumentado con cierto éxito que el uso de las camaritas es inconstitucional porque delega una función pública de la policía en una entidad privada. Dos diferentes cortes de apelaciones estatales han tomado decisiones contradictorias y hasta el momento la Corte Suprema del estado no ha querido tomar cartas en el asunto


Pero el tema más importante es la seguridad de los ciudadanos y si en efecto el uso de las cámara reduce o no el número de accidentes y muertos en nuestras intersecciones. Eso no está nada claro, ya que hay estudios también contradictorios. Unos concluyen que el uso de las camaritas redujo c en un 22 por ciento el número de accidentes fatales en las intersecciones y que en las ciudades que las habían desmantelado el número de accidentes se había incrementado en un 30 por ciento. Otros estudios cuestionan la metodología usada y concluyen, que por el contrario, el uso de las camaritas ha contribuido a aumentar el número de accidentes por impacto trasero cuando los choferes frenan súbitamente para evitar llevarse la luz roja.

El año pasado la comisión de Miami-Dade decidió que no se instalaran camaritas en el área no incorporada del condado. Dieciocho ciudades en Miami Dade, entre ellas Miami, las siguen utilizando y se benefician con parte del dinero de las multas.

Este año una vez más algunos en la legislatura estatal tratarán de eliminar la ley del todo prohibiendo el uso de las camaritas en el estado.


Me parece más sensato un proyecto de ley recién presentado por el flamante senador estatal de Miami José Javier Rodríguez. La propuesta de Rodríguez reduciría el monto de la multa de $158 a $50 y eliminaría la multa si es la primera vez que el conductor viola la ley y elige tomar un curso de mejoramiento en una escuelita de tráfico. También eliminaría las sanciones de puntos en la licencia de conducir y retención de placa y registración por falta de pago.

Como nos dijo el senador Rodríguez: “Si es que las cámaras de luz roja fueron instaladas para la seguridad de las vías y no para generar ingresos para los gobiernos, no debería haber problema en reducir de una forma significativa lo que cuestan estas multas. Ya es hora de dejar de usar a los conductores como un cajero automático”.

Amén y luz verde a esa propuesta.

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