Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: A todo tren

Miami existe gracias a un tren.

En 1894, Henry Flagler, el magnate que fundó Standard Oil, construía una línea de ferrocarril desde San Agustín hasta West Palm Beach. Julia Tuttle, una pionera que vivía a la orilla del Río Miami, lo convenció para que la trajera hasta aquí y así nació la ciudad de Miami. Más de un siglo después, Miami podría experimentar un renacimiento gracias a otro tren.

Esta semana, después de dos horas de debate, la comisión de Miami aprobó por unanimidad una contribución de $5.5 millones al proyecto de llevar las líneas del ferrocarril estatal Tri Rail desde Hialeah, donde mueren literalmente, hasta el downtown de Miami donde recogerían miles de pasajeros que buscan desesperadamente una alternativa al caos de la I-95.

Inicialmente se le había pedido a la ciudad de Miami una “ponina” de cerca de $12 millones del fondo general. El alcalde Tomás Regalado, con muy buen criterio, amenazó con vetar esa contribución millonaria que hubiese salido del presupuesto destinado a cubrir las necesidades básicas de los residentes. El comisionado Francis Suárez maniobró hábilmente. Encontró $5.5 millones del fondo municipal de Transporte y consiguió que el alcalde Carlos Giménez aumentara la contribución del condado para llegar a $11 millones.

Estoy segura de que muchos no tienen ni idea de lo que es el Tri Rail porque es un tren invisible con estaciones perdidas en la llanura. Conectar este tren regional con un centro de transporte como Miami, a donde llegan el Metro Rail, los autobuses, el metromover y a donde pronto llegarán los trenes de la compañía privada All Aboard, es algo que en inglés le dicen un “no brainer”. Algo que se cae de la mata.

La compañía All Aboard pronto comenzará a construir la estación para sus trenes en el downtown y el tiempo apremia para conectar el tren estatal a esta plataforma. El costo en fondos públicos para establecer esta conexión crucial seria de $69 millones, una cifra eminentemente razonable según los expertos. Como dijo ante la comisión Jack Stephens, el director estatal del Tri Rail, “si no se hace ahora no se hará nunca”.

Falta mucho por hacer. El condado MiamiDade se ha comprometido a aportar un total de $13.8 millones al proyecto. El estado podría contribuir $17 millones del Departamento de Transporte. Faltan cerca de $30 millones. Esa cantidad inicialmente se le había pedido al CRA de Overtown, la agencia de desarrollo que se nutre de un distrito tributario especial. Overtown es el barrio más pobre de Miami y el comisionado Keon Hardemon que lo representa cuestiona por qué asumiría la mayor carga. La respuesta es que es el único fondo disponible a corto plazo para ese propósito. La comisión le ha dado al administrador Daniel Alfonso la misión imposible de encontrar en 75 días esos $30 millones, preferiblemente en otras ciudades.

Indiscutiblemente los $69 millones en fondos públicos beneficiarán a una compañía privada, All Aboard. También hay que tener en cuenta que se estima que el proyecto de All Aboard generaría más de $100 millones en nuevos ingresos tributarios para la ciudad de Miami y para el CRA de Overtown entre el 2017 y el 2030.

Aparte del dinero hay otra preocupación. El comisionado Frank Carollo, que votó a favor del proyecto, nos dice que está consciente de que esto no va ayudar a los residentes de su distrito que mayormente dependen de un sistema disfuncional de autobuses y de carreteras atestadas donde los peajes se han multiplicado como los panes y los peces

Vale la pena apostarle esta modesta inversión al tren en el downtown no solo para aliviar el tráfico infernal de la I-95 sino también para insertarnos firmemente en el mercado laboral regional. Pero es más importante aún seguir “pensando en grande” para tratar de mejorar la conectividad del resto del condado que no tendrá un tren para aliviar su calvario.

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