Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: El Rubio o el hispano

Marco Rubio, el senador más joven de la Florida, durante una conferencia el pasado 27 de febrero en National Harbor, Maryland.
Marco Rubio, el senador más joven de la Florida, durante una conferencia el pasado 27 de febrero en National Harbor, Maryland. AP

A partir del próximo lunes, la Florida tendrá más posibles candidatos a la presidencia que ningún otro estado.

El ex gobernador Jeb Bush ya ha anunciado su intención de explorar su candidatura aunque todavía no la ha formalizado. El doctor Ben Carson ha hecho lo mismo. Y el lunes, en la histórica Torre de la Libertad en Miami, se anticipa que el senador republicano de la Florida, Marco Rubio, anunciará oficialmente su intención de aspirar a la presidencia siguiendo la misma hoja de ruta que llevó a la Casa Blanca a Barack Obama, luego de un solo término como senador federal.

El inminente anuncio de Rubio pone de manifiesto una ruptura en la familia republicana de la Florida.

Durante los últimos 15 años Jeb Bush ha sido el principal mentor político de Rubio. Jeb contribuyó $50 a la primera campaña de Rubio y llamó a felicitarlo cuando ganó ese escaño en la comisión de West Miami. Desde entonces, Jeb lo ayudó y alentó en su corta y brillante carrera política. Bush y Rubio han sido aliados, amigos y vecinos, ya que viven a menos de 3 millas el uno del otro.

Algunos republicanos de pura cepa en el sur de la Florida consideran que la postulación de Rubio es una traición a Jeb, quien desde diciembre ha dejado bien clara su intención de buscar la presidencia como su padre y su hermano.

El abogado y gurú político republicano, Al Cárdenas, lamenta la decisión de Rubio diciendo que le ha sido muy difícil aceptarla emocionalmente. Ana Navarro la analista, activista y gran amiga de Jeb Bush, confiesa que ha sido un golpe muy fuerte.

Pero en la política no hay traiciones, solo oportunidades, y Rubio considera que no tiene que pedirle permiso a nadie para aprovechar esta gran oportunidad a sus 43 años. Sus aliados dicen que a Jeb ya se le pasó su cuarto de hora y que Rubio, el niño prodigio de la política nacional, es quien tiene más posibilidades de ganarle a la inevitable candidata presidencial demócrata Hillary Clinton, quien presuntamente se lanzara al ruedo mañana domingo.

El magnate Norman Braman dice que no cree en dinastías y que este es el momento de Rubio. Braman se ha comprometido a contribuir $10 millones al super PAC que alimenta la campana de Rubio.

Jorge Luis López, el influyente abogado de Miami, se subió al autobús de la campaña de Rubio hace un mes y se describe a sí mismo como “voluntario incondicional”. Según López, Rubio es la mejor opción para derrotar a Clinton porque es hispano, proyecta energía y nuevas ideas y porque, en su opinión, personifica como pocos el sueño americano. Rubio también cuenta con otros incondicionales como su madrina de siempre, Rebeca Sosa, y el comisionado Esteban Bovo, cuya esposa trabaja para el senador.

En una contienda en la que el voto hispano será crucial, muchos consideran que Rubio es el hispano con más “mojo” o salsa política. Indiscutiblemente, Rubio es el político más carismático del momento pero me parce que Jeb es el más hispano.

Jeb no solo se identificó erróneamente como hispano en el registro electoral sino que tambien está casado con una mexicana, habla español perfectamente y es mucho más sensible que Rubio en temas como inmigración.

Rubio reculó rápidamente de la reforma migratoria que pasó con su ayuda en el Senado y eso le ha costado el apoyo de muchos hispanos. Según una encuesta realizada en noviembre entre votantes hispanos, el 36 por ciento tiene una opinión negativa de Rubio. Irónicamente su apoyo inicial a la reforma migratoria también le ha restado votos entre sus amigos del Tea Party.

Jeb no ha dado marcha atrás en su apoyo a una reforma que tome en cuenta a los 11 millones de indocumentados y, en contraste con la mayoría de los políticos republicanos, habla de los indocumentados con cariño y comprensión.

Dudo que el sentimiento sea lo que decida esta contienda entre titanes porque en la política, como en casi todo, lo que importa es el cash. Así es que apréstense a presenciar una guerra galáctica millonaria. Esto va para largo y de aquí a un año sabremos quién gana, si el Rubio o el hispano.

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