Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Cantinfleando hacia el caos

El gobernador de la Florida, Rick Scott, anunció que presentaría una demanda contra el gobierno federal. Scott se opone a la expansión del Medicaid.
El gobernador de la Florida, Rick Scott, anunció que presentaría una demanda contra el gobierno federal. Scott se opone a la expansión del Medicaid. AP

Durante la última campaña por la gobernación en la Florida, el titular republicano Rick Scott se dio gusto criticando a su oponente demócrata Charlie Crist, el ex gobernador republicano, acusándolo de ser un “flip flop”, técnicamente una chancleta pero concretamente una veleta que cambia de posición de acuerdo a como sopla el viento. Resulta que ahora es el gobernador Scott el que ha perfeccionado el arte del cantinfleo político.

Hace tres años, Scott fue parte del contingente combatiente de gobernadores republicanos que le declaró la guerra a Obamacare, el plan de seguro de salud nacional conocido como ACA, aprobado por el congreso y ratificado por la Corte Suprema. Durante su campaña de reelección el año pasado, Scott cambió de opinión y le dio públicamente su apoyo a un plan legislativo para expandir el programa de Medicaid con fondos federales para subsidiar cobertura médica para más de 800,000 floridanos sin seguro.

Ese plan fue rechazado el año pasado por la Cámara de Representantes estatal que se ha mantenido inamovible en su intransigencia a cualquier solución sensata.

Este año, el Senado estatal, bajo el liderazgo persistente y complaciente del senador republicano de Hialeah, Rene García, ha forjado una solución en dos parte que permitiría utilizar los $50,000 millones en fondos federales para subsidiar un seguro médico privado para cerca de un millón de residentes y que dedicaría unos $2,000 millones a compensar a nuestros hospitales públicos por la atención medica que les dan al los que no pueden pagar. La ayuda directa del gobierno federal a estos hospitales bajo el programa de LIP termina el 30 de junio como parte de la implementación de Obamacare. Cuando la mayoría de los pacientes tengan seguro, los hospitales no necesitarían esta compensación millonaria.

Hasta ahora 10 estados con gobernadores republicanos han decidido expandir sus programas de Medicaid para darles cobertura médica a sus ciudadanos. En vez de seguir este ejemplo sensato, el gobernador Scott anuncio esta semana que va a demandar al gobierno federal por tratar de “coaccionar” a la Florida a expandir el Medicaid.

La Casa Blanca, a través de su vocero Josh Earnest, reacciono diciendo “es difícil explicar por qué alguien pensaría que su situación política y sus intereses políticos son más importantes que las vidas y la salud de 800,000 ciudadanos a los que le corresponde representar”.

Es más difícil aun entender porque el gobernador, después de más de dos años cantinfleando en este tema y bajo aviso del gobierno federal, decidió detonar la opción nuclear a menos de dos semanas del fin de la sesión legislativa condenándonos a todos al caos y la incertidumbre.

El senador García, que sigue librando su batalla quijotesca en Tallahassee, advierte que este “estancamiento en una ideología política” va a perjudicar a los contribuyentes de la Florida. Sin los cerca de $2,000 millones del programa federal de LIP, la legislatura estatal tendrá que hacer recortes drásticos antes de aprobar un presupuesto balanceado. Los hospitales del sur de la Florida perderían unos $500 millones y las 800,000 personas trabajadoras seguirán sin cobertura médica.

Las ideologías son magníficas y dan mucho de qué hablar pero no curan el cáncer, ni proveen quimioterapia a los que la necesitan, ni insulina a los diabéticos o diálisis a los enfermos, ni siquiera una aspirina para el dolor de cabeza que nos aflige a tantos mientras la legislatura está sesionando.

El gobernador fue electo cuando apoyaba el plan de expansión para representarnos a todos, a los 800,000 sin seguro, y a los millones de contribuyentes que no quieren pagar más impuestos locales, y no solo a los hermanos Koch que ni siquiera viven aquí y nos están llevando cantinfleando hacia el caos.

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