Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Elecciones amargas en Sweetwater

Algo huele mal en Sweetwater, según el detective privado Joe Carrillo, quien lleva más de un mes investigando los trasiegos preelectorales en la pequeña ciudad ubicada en el oeste del condado y donde viven 13,500 personas, en su gran mayoría hispanas.

El detective Carrillo descubrió, entre otras cosas, que una empleada de la ciudad que no vive en Sweetwater vota allí porque la dirección en su licencia de conducir es la del edificio de personas de la tercera edad donde vive su madre. Carrillo también destapó el caso de la ex alcaldesa cuyo apego a la ciudad es tal que sigue votando en Sweetwater pese haberse mudado a Kendall hace 5 anos.

La investigación de Carrillo, corroborada por la periodista del Nuevo Herald Brenda Medina, revela que la ex alcaldesa Gloria Bango recibe sus boletas ausentes por correo en el 11206 SW 1 St de Sweetwater, propiedad que antes le alquilaba y luego le vendió al comisionado José Guerra, quien vive allí con su familia.

No está claro si esto es un fraude porque la responsabilidad de informarle al Departamento de Elecciones sobre cambios de dirección es del votante y las leyes no castigan la demora o el despiste del votante ausente.

La ley electoral de la Florida sí ha castigado a uno de los candidatos en las elecciones del próximo martes. Hace poco más de una semana un Tribunal de Apelaciones ratifico la decisión de una Corte Civil de descalificar al alcalde José M. Díaz quien aspiraba a seguir en el cargo. Su rival en esta contienda, el comisionado Orlando López, presentó la demanda alegando, con éxito hasta ahora, que Díaz no cumplió con el requisito de renunciar a su puesto como comisionado antes de presentarse como candidato a la alcaldía.

Díaz es un alcalde accidental. Llego a la alcaldía de Sweetwater en agosto del 2013 cuando fue arrestado por corrupción el entonces alcalde Manny Maroño, que hoy cumple una condena de tres años en una prisión federal.

Desde entonces el gobierno municipal se ha dividido en dos bandos que libran una guerra sin tregua. Desde enero se están tumbando unos a otros sus respectivos carteles de campaña.

El alcalde Díaz lamenta que su descalificación como candidato llevara a Sweetwater de regreso a la era de Maroño , “diez años bajo nepotismo, amiguismo y corrupción”. Díaz ha vuelto a apelar a los tribunales con nueva evidencia para tratar de mantenerse en la boleta.

Pase lo que pase, lo cierto es que no habrá mucha dulzura en el gobierno municipal de Sweetwater .

Si bien la evidencia sobre presuntas irregularidades con las boletas ausentes es preocupante, el detective Carrillo considera que “esta vez no hicieron una operación masiva con boletas ausentes porque había muchos ojos”.

La vigilancia es imprescindible. Como escribió Thomas Jefferson, “la eterna vigilancia es el precio que pagamos por la libertad”. Tanto la fiscalía estatal como el Departamento de Elecciones de la Florida deberían tomar más a pecho el consejo de Jefferson y prestar más atención cuando algo huele mal en elecciones como las de Sweetwater. También sería magnífico que cuando los legisladores estatales regresen a sus labores domésticas, algún día aprueben leyes que castiguen más severamente a los que trafican con boletas ausentes.

Sweetwater es una ciudad de inmigrantes trabajadores donde las familias ganan un promedio de $30,000 al año y el ingreso per cápita es de $11,000. Allí la corrupción se nutre de los impuestos que pagan los más pobres y es doblemente inaceptable.

Lo ideal sería que los residentes de Sweetwater tomen esto más en serio. Estas son las primeras elecciones alcaldicias desde el escándalo de Maroño y compañía. En las últimas solo voto el 17 por ciento de los 8,000 votantes inscritos, el 70 por ciento de ellos por boleta ausente.

Si los votantes de Sweetwater quieren salir del pantano maloliente son ellos los que tienen que ponerse las pilas el próximo martes.

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