Bernadette Pardo

Patriotismo 2018

Fuegos artificiales estallan sobre el Capitolio y el Monumento a George Washington el 4 de julio, Día de la Independencia, en Washington.
Fuegos artificiales estallan sobre el Capitolio y el Monumento a George Washington el 4 de julio, Día de la Independencia, en Washington. Getty Images

Entre tiros de verdad (en Miami Gardens, SW Miami Dade y Miramar) y fuegos artificiales (en Hialeah, Coral Gables, Miami, Miami Beach, etc.) celebramos otro 4 de Julio y contemplamos uno de los documentos más importantes de la historia, la Declaración de Independencia de 1776. Fue una declaración que aprobaron por unanimidad los primeros políticos de la nación emergente, los miembros del Segundo Congreso Continental (el 2 de julio) y que ratificaron y firmaron dos días después los representantes de las 13 colonias.

Desde un principio lo importante fue el balance, la representatividad, el respeto al debate y la entrega total de un osado grupo de valientes dispuestos a construir el sueño americano. Fue un acto heroico que proclamó por primera vez que los ciudadanos tienen derechos inalienables como la vida, la libertad y poéticamente “la búsqueda de la felicidad”. Lo que en Latinoamérica habrían llamado el grito de Filadelfia condenó con lujo de detalles la conducta del rey de Gran Bretaña Jorge III cortando todo vínculo con un gobierno caracterizado por “la crueldad y perfidia que apenas si encuentran paralelo en las épocas más bárbaras y por completo indignas del jefe de una nación civilizada”.

La historia se repite con frecuencia. El año pasado cientos de personas se quejaron cuando NPR (National Public Radio) leyó al aire el texto de la Declaración de Independencia. Muchos oyentes pensaron que era una propaganda contra Donald Trump. No considero que la actual administración en Washington está anclada en “la crueldad y la perfidia” sino más bien en la soberbia y la impericia. En todo caso el 4 de Julio no es sobre lo que está pasando en Washington sino en nuestros propios patios desde donde vimos los fuegos artificiales.

Si vamos a hablar de patriotismo tenemos que poner en primer lugar a los militares, que dan sus vidas por protegernos a todos. Son el perfecto ejemplo de la idea central de la declaración, “que todos los hombres son creados iguales”. Hasta hace relativamente poco (1973 después de la guerra de Viet Nam) todos servían en las fuerzas armadas, con la excepción de los ricos con excusas médicas como espolones en los pies. En las fuerzas armadas no hay diferencias de clase, raza o religión, solo de liderazgo. Todos trabajan juntos inteligentemente con un mismo fin. Saben que a la hora de la batalla tu vida está en manos de tus compañeros.

Creo que el país ha perdido mucha cohesión desde que se eliminó el servicio militar obligatorio. Si el que te salva la vida en un conflicto es un hispano no vas a pensar que los hispanos como grupo son indeseables. El rechazo a los que son de otro color o religión o partido nos ha llevado a un tribalismo malsano. Desde 1973 también se le ha perdido el respeto a las guerras; si tu hijo no tiene que ir al frente, que más te da. Llevamos más de 16 años en guerra con Afganistán y pocos pensamos en ese conflicto que ha cobrado las vidas de 6,251 soldados americanos. En Israel el servicio militar obligatorio no sólo prepara al país para defenderse de sus mejores enemigos; también prepara a los jóvenes reclutas para la vida, proporcionándoles una excelente educación y entrenamiento. Aquí nos vendría muy bien ese modelo para darle rumbo y disciplina a tantos jóvenes a la deriva en nuestra sociedad. Sé que la idea de restablecer el servicio militar obligatorio no la traga nadie pero al menos podríamos masticarla y buscar alternativas.

Otra idea que no va a ninguna parte es que no todos los políticos son malos. En una reciente encuesta de IPSOS la mayoría de los entrevistados considera que lo peor de América son sus políticos. Sin políticos no hay país. Los primeros políticos de la nación fueron los que firmaron la Declaración de Independencia. Aún hoy en día tenemos políticos insignes como el senador republicano de Arizona John McCain, el más admirado y respetado según la encuesta.

Los políticos se esmeran en cumplir cuando saben que los votantes están al tanto de lo que hacen. Como solían decir los padres de la patria, “el precio de la libertad es la eterna vigilancia”.

Como ciudadanos nos hemos descuidado, por eso no podemos quejarnos de nuestros políticos si no les tenemos bajo la lupa. Los verdaderos patriotas de hoy en día son los que se informan y votan porque, como dice la declaración, los gobiernos derivan sus poderes del consentimiento de los gobernados.

La mejor definición de patriotismo que encontré en este 4 de Julio es la que me dio Buddy Peacock, un americano que vive en Broward hace más de 60 años. Según Peacock el verdadero patriotismo es la dedicación a una causa por el bien común, dando nuestro tiempo y energía como voluntarios para mejorar la comunidad.

Todavía estamos a tiempo para ser patriotas y tratar de incluir a todos en este sueño americano que empezó hace 242 años.

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