Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Licencias para choferes fantasma

Manejar cada día al trabajo por las congestionadas y agitadas carreteras de la Florida es un purgatorio. Pero para cerca de un millón de residentes del estado el viaje en carro al trabajo es un verdadero infierno porque, como indocumentados, estos choferes no pueden obtener una licencia de conducir. Cuando los detiene un policía se enfrentan no solo a una multa sino también a una posible deportación.

Once estados, entre ellos California, Nevada e Illinois, han aprobado leyes estatales para otorgarles licencias de conducir a sus residentes indocumentados. Las licencias sirven solo como permisos de conducir y no como identificación para abordar aviones o entrar en edificios federales.

Varios de los terroristas de Al Qaeda que perpetraron los atentados del 9-11 utilizaron licencias de conducir emitidas en la Florida para abordar los aviones que estrellaron contra las torres gemelas. Por eso la Florida fue el primer estado en prohibir las licencias para indocumentados. Desde entonces varios intentos por otorgarle el carnet para manejar a este nutrido grupo de residentes han fracasado en Tallahassee.

En este año electoral, una activista argentina del sur de la Florida que no se da por vencida ha vuelto a la carga. María Bilbao llegó a Miami hace 14 años cuando su país se hundía en una debacle económica. Trabajando arduamente, ella y su esposo Mauro han podido comprarse un condominio por el que pagan impuestos a la propiedad. Su hijo Tomás, que llegó de 9 años, estudia en la Universidad de la Florida. La licencia de conducir de Bilbao caducó hace siete años. Desde entonces maneja cada día con el corazón en la boca a su trabajo limpiando casas.

Pese a no tener una licencia válida, Bilbao paga un seguro para su automóvil que mantiene vigente. Pero la gran mayoría de los choferes indocumentados que no tienen licencia tampoco tienen seguro. Por eso el tema de las licencias de conducir para los sin papeles nos afecta a todos. “Es de sentido común”, nos dice Bilbao. “Va a ser mucho más seguro para todos”. Bilbao y un grupo de activistas que incluye al conocido empresario Claudio González están en medio de una campaña para recoger miles de firmas para llevar la propuesta a Tallahassee.

Hasta ahora la propuesta de las licencias para indocumentados cuenta con el apoyo discreto y no muy público del candidato demócrata a la gobernación, Charlie Crist. Annette Taddeo, su compañera de boleta, ha firmado la petición. El gobernador republicano Rick Scott no se ha pronunciado al respecto. El año pasado Scott vetó una propuesta de ley aprobada por la legislatura que hubiese permitido a los estudiantes indocumentados, conocidos como dreamers, obtener licencias de conducir en la Florida.

El tema es tabú para muchos políticos republicanos porque la sola mención de indocumentados levanta ronchas entre muchos votantes de su partido.

No tienen por qué preocuparse. Recientemente Brian Sandoval, el gobernador republicano de Nevada, firmó una medida similar sin ningún problema. La ideología política no es lo que más te importa cuando te choca un chofer sin licencia y sin seguro.

Más que un tema político, éste es un tema económico y de seguridad vehicular.

El departamento que emite las licencias exige pruebas de que los choferes saben conducir y los obliga a comprar un seguro. Se estima que las licencias para indocumentados podrían aportar cerca de $40 millones a los ingresos estatales. Hay cientos de miles como Mari Bilbao en nuestras carreteras. “No somos criminales”, nos dice Bilbao. “¿Qué ganan con castigarnos por tratar de ganarnos la vida y seguir contribuyendo a esta sociedad?”

No sé lo que ganamos manteniendo el estatus quo que ignora la realidad. Nuestras carreteras son medios de transporte no campos de batallas políticas.

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