Bernadette Pardo

Las sombrillas de Giralda

Más de 720 sombrillas de colores brillantes forman una instalación artística sobre la calle Giralda, en Coral Gables.
Más de 720 sombrillas de colores brillantes forman una instalación artística sobre la calle Giralda, en Coral Gables. el Nuevo Herald

Hay tanto de que escribir hoy. Estamos en la recta final de las primarias de agosto decidiendo quiénes serán los candidatos a la gobernación, al gabinete, al congreso y a la legislatura estatal. También estamos escogiendo comisionados y los votantes se rascan sus respectivas cabezas tratando de seleccionar jueces entre candidatos que nadie conoce.

Y luego está la bronca descomunal sobre el futuro de la propuesta de alcalde fuerte en Miami que ya tiene a los políticos locales divididos en dos bandos. Pronto tendremos que decidir sobre confusos cambios a la constitución estatal. Por si fuera poco nueva información sobre el estado del puente peatonal de FIU antes de su desplome suscita la persistente pregunta de por qué la vía bajo el puente permaneció abierta durante la fatídica construcción.

La semana pasada comenzaron las clases, un momento esperanzador empañado ahora por la inquietante duda de si nuestros niños están seguros después de la tragedia de Parkland y quién pagará por guardias armados en cada escuela.

Todo esto está en el tintero y allí se quedará porque hoy vamos a adentrarnos en la fiesta movible de las sombrillas de Giralda, las sombrillitas de Coral Gables en su nueva calle peatonal.

Lo que ha ocurrido en Giralda es una explosión de color e imaginación que ha convertido la calle en la meca de los selfies en el Sur de la Florida. Miles vienes de todas partes a retratarse en el colorido sendero. Se escucha música, cuando yo fui flamenco, acentos de todas partes y una alegría compartida que une a todos los participantes en una fiesta movible e inolvidable.

El proyecto de pop up de las sombrillas viene de Portugal. La agencia creativa Sextaferia ha montado instalaciones similares en Lisboa, Madrid, París, Pittsburgh y Pensacola. Es una idea maravillosa para darle nueva vida a los espacios públicos. En momentos en que vivimos aislados en nuestras cuevitas y celulares es importante descubrir que podemos compartir espacios y emociones. En Coral Gables es un premio a la paciencia de los comerciantes que sufrieron bastante durante la remodelación de la calle. Ha funcionado de maravilla, los restaurantes están repletos.

Como todo lo bueno en la vida las sombrillas son efímeras. Las 720 sombrillas multicolores estarán en Coral Gables solo hasta fines de agosto. Todavía tienen tiempo para deleitarse en ellas.

Quise escribir sobre algo alegre y creativo que nos une a todos porque esta será mejor última columna. Como las sombrillas yo también desaparezco en septiembre. Le agradezco al Nuevo Herald la oportunidad que me ha dado en estos últimos 9 años de explorar junto a ustedes temas que nos afectan a todos.

El periodismo está en crisis como todos sabemos. Prefiero no pensar que está agonizando sino más bien evolucionando. Todas las revoluciones como esta de los medios ante el asalto digital dejan víctimas pero el periodismo que se ejerce con tesón y con pasión nunca desaparecerá.

Durante mis más de 30 años como periodista siempre he perseguido la verdad, no la verdad absoluta sino la verdad de cada uno d nosotros. Lo he hecho a veces a gran riesgo cubriendo huracanes, motines, guerras y dictadores, pero siempre con la inmensa satisfacción d descubrir lo que nos hace palpitar como seres humanos.

Resulta que me canso de opinar. Los periodistas viejos no se desvanecen como los viejos soldados. Los que tenemos mucha suerte nos convertimos en abuelos. Ese es mi caso.

Como escribió el gran poeta TS Eliot, "en mi fin está mi principio".

Por eso llegó el momento de agarrar mi sombrilla como Mary Poppins e irme a ver crecer a Anouk, la niña más linda que ojos humanos han visto. Gracias a todos por su cariño y atención. Los dejo con las sombrillas. Sean felices.

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