Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: ¡Alabao!

La recuperación de los ecosistemas en los océanos dañados por el calentamiento global puede tomar miles de años.
La recuperación de los ecosistemas en los océanos dañados por el calentamiento global puede tomar miles de años. AP

Como acabo de regresar de la boda de mi hija me interesan más que nunca los temas que tienen que ver con el futuro de nuestros nietos. ¿Tendrán ellos un planeta habitable o se verán forzados a buscar refugio en otras partes del universo, como en la saga de ‘Star Wars’? Por eso, pasando de la ciencia ficción a la ciencia, que hoy en día no están muy lejos, recibí como una bendición balsámica la encíclica publicada esta semana por el Papa Francisco titulada “Alabado Seas”.

La encíclica del Pontífice sobre la crisis del medio ambiente, la primera de su puño y letra, debería ser lectura obligatoria para todos los políticos, pero sobre todo para los políticos de la Florida que es el estado más vulnerable a los efectos del cambio climático, según la gran mayoría de los científicos.

El documento papal critica duramente el desarrollo desaforado de un consumismo sin límites que nos ha llevado al “gran deterioro de nuestra casa común”. Francisco advierte que “todo está conectado” y exhorta a los gobiernos del mundo a garantizar que “en las intervenciones sobre recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida”.

Lamentablemente, ése es precisamente el modus operandi aquí en la Florida, un estado cuyo gobernador, Rick Scott, prohibió terminantemente el uso de las frases “cambio climático” o “calentamiento global” en documentos o reuniones oficiales. Como ven, este es el estado de “Alabao”.

En el estado de Alabao, hace solo días que nuestros legisladores estatales reunidos en sesión especial optaron por ignorar olímpicamente la voluntad del 75% del electorado. Un total de 4.2 millones de floridanos votaron a favor de la enmienda 1 para garantizar la adquisición y preservación de tierras vírgenes y vulnerables. La enmienda establece el uso de parte de un impuesto existente a transacciones de bienes raíces que generaría cientos de millones dólares al año para ese propósito. Pero los legisladores redujeron al mínimo ($17 millones) los fondos asignados a la preservación de tierras y decidieron utilizar el resto en proyectos ya asignados dentro del presupuesto operacional como el mantenimiento de parques existentes.

Esta semana, la Comisión de Servicios Públicos (PSC) del estado de Alabao decidió darle luz verde e incentivos millonarios a la Florida Power and Light (FPL) para adelantar proyectos de “fracking” un proceso de fracturación hidráulica para obtener gas controversial y contaminante que todavía no ha sido regulado en el estado. Pero muy pronto comenzaremos a pagar un recargo en nuestra factura de FPL para fomentar el “fracking”.

Ese mismo PSC hace solo meses eliminó los incentivos para el desarrollo de la energía solar en el estado del sol. ¡Alabao! Esa es una de las fuentes de energía más viables que no contamina.

En nuestro propio condado de Miami-Dade casi todos los meses alguien presenta una propuesta para construir algo en tierras públicas, proyectos ambiciosos que generalmente requieren también fondos públicos. El afán de pavimentar hasta el último metro cuadrado de zonas verdes con el loable fin de crear más trabajos simplemente no es sostenible.

Nuestros dos precandidatos presidenciales republicanos, el ex gobernador Jeb Bush y el senador Marco Rubio, son ambos católicos practicantes sin embargo no comulgan con lo que profesa el Papa, en el sentido de que lo que hacemos en la Tierra contribuye al calentamiento global. En respuesta a la encíclica, Jeb dijo que en temas políticos y económicos él no se guía ni “por su párroco ni por su obispo ni por su cardenal ni por su Papa”.

Aunque el Papa toca temas políticos y económicos, me parece que su encíclica es más bien un llamado a una imperativa moral de la cual los políticos no están excluidos.

El resumen más conciso de “Alabado Seas” lo hizo el reconocido académico español Joaquín Marco, profesor de Ciencias Ambientalistas: “No somos los dueños de la creación sino sus custodios”.

En el estado de Alabao, por amor a nuestros nietos, es hora de dejar de creernos los dueños y empezar a actuar como custodios.

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