Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Verde que te quiero verde

De las tres enmiendas propuestas en la boleta electoral de noviembre la única de la que se habla es de la de la marihuana, que es la número 2. Pero hay otra enmienda verde en la boleta que es mucho más importante para los 20 millones de personas que vivimos en la Florida, para nuestros hijos y nuestros nietos. La enmienda número 1 es la que nos garantiza a todos una mejor calidad de vida sin ningún costo adicional a los contribuyentes.

Hace cinco siglos la Florida fue bautizada como tal por el esplendor de sus recursos naturales. Nuestras playas kilométricas, lagos, ríos y manantiales, nuestra pesca privilegiada, la majestuosa e inigualable belleza de los Everglades, y nuestra exuberante vegetación son las principales atracciones para millones de turistas de cuyos dólares depende en gran parte la economía estatal. Esos regalos de la madre naturaleza también nos ofrecen una mejor calidad de vida a los que no estamos aquí de visita.

Desde hace tiempo esos tesoros naturales se ven amenazados por el auge de la urbanización sin fronteras. Por eso la legislatura estatal creo en 1963 un fondo especial para comprar zonas silvestres vulnerables y preservarlas como parques. Desde entonces, gobernadores de ambos partidos han ampliado estos esfuerzos. El gobernador republicano Bob Martínez creó el programa Preservation 2000. El gobernador republicano Jeb Bush estableció el programa Forever Florida con el mismo propósito. Esos programas para comprar tesoros ecológicos bajo asedio se nutren de los ingresos del impuesto inmobiliario que se paga en la venta de cada propiedad. Esos fondos están en manos de la legislatura estatal pero bajo la administración del gobernador Rick Scott la madre naturaleza no ha estado en el hit parade de Tallahassee. En el 2009, la legislatura estatal redujo en un 95 por ciento los fondos destinados a Florida Forever.

“No hacen falta más impuestos”, nos dice J.C. Bermúdez el ex alcalde del Doral. “Lo que necesitamos es una garantía de que los fondos ya existentes se van a utilizar para lo que son y no se van a gastar en otras cosas”. Eso es lo que garantiza la enmienda número 1, que durante los próximos 20 años una tercera parte de los fondos recaudados por ventas inmobiliarias se van a invertir en preservar nuestros recursos naturales como estipulan varias leyes estatales que nuestros legisladores prefieren ignorar.

Bermúdez apoya la enmienda número 1 porque cuando fue alcalde, gracias a esos fondos estatales, pudo adquirir terrenos alrededor de un lago en Doral que pronto la ciudad podrá convertir en un parque. Preservar zonas verdes tiene sentido ecológico y económico. No en balde las casas más costosas del condado Miami-Dade están ubicadas en ciudades como Coral Gables y Pinecrest que han sabido conservar su vegetación.

No se trata de abrazarse a arboles como ecologistas enloquecidos, es más bien una cuestión de supervivencia. La enmienda número 1 promete proteger algo fundamental, nuestras fuentes de agua potable. No solo el agua que bebemos sino también la que necesitan nuestros agricultores para sus cultivos. Bajo las leyes existentes, la legislatura estatal debería asignar $100 millones al año al programa para preservar nuestras fuentes de agua, pero no lo ha hecho.

Cuando nuestros legisladores no piensan en el futuro nos toca a nosotros hacerlo. Por eso hay que votar Sí en la 1 para garantizar, sin un solo centavo adicional de impuestos, que nuestra belleza natural no será pavimentada.

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