Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Saliendo del atasco

No muchos tienen la suerte de poder pedalear a su centro de trabajo como hago yo frecuentemente. La bici, y mi insistencia en manejar mi carro solo dentro del área de mi código postal, son parte de mi estrategia de defensa ante la locura de conducir en el sur de la Florida. El estrés causado por el diario viacrucis de los peajes, la congestión infernal y la falta de conectividad vial explican en gran parte la lunática agresividad de los conductores en Miami Dade.

El comisionado de Miami, Francis Suárez, tiene toda la razón cuando insiste en que la pesadilla del tráfico en Miami Dade es el principal problema que nos afecta y que afectará a nuestros hijos y a nuestros nietos si no hacemos nada. Sin movilidad todo el crecimiento dinámico que tanto nos enorgullece y que alivia nuestros impuestos se estancará en una parálisis económica.

Suárez es uno de los 23 miembros del MPO, la entidad condal encargada de trazar el mapa que nos debería sacar de este gran callejón sin salida. La planificación no ha sido su fuerte hasta ahora.

El alcalde metropolitano Carlos Giménez tampoco se había distinguido, hasta esta semana, por buscar soluciones concretas a nuestro gran atasco. Es más, siguiendo una vieja tradición de desvestir a un santo para vestir a otro, Giménez desvió hace cinco años, en plena recesión, millones de dólares de los ingresos que genera el impuesto del medio centavo para costear operaciones, en vez de para invertir en un sistema de tránsito que funcione a corto y a largo plazo.

Por fin esta semana el alcalde Giménez pudo ver la luz al final del túnel. El alcalde nombró el martes a Alice Bravo como nueva directora del acéfalo Departamento de Tránsito del condado. Bravo promete enfocarse en buscar soluciones y tiene experiencia en el manejo de proyectos tan costosos y complicados como la construcción del túnel del puerto de Miami, que costo mil millones de dólares.

Es obvio que la solución a la congestión que causan demasiados vehículos en pocas carreteras es un sistema eficiente de transito público como el que tienen las grandes ciudades del mundo. Hasta ahora la mayoría de nuestros políticos han estado reacios a moverse en esa dirección porque también es obvio que los sistemas de tránsito son muy costosos y que el gobierno federal ya no funge como “Paganini”.

El alcalde Giménez también prometió esta semana invertir $2,000 millones en proyectos de tránsito durante los próximos 20 años. Además, planea viajar a Denver para explorar la posible construcción de un tren eléctrico o ligero para conectar a Miami y Miami Beach.

El comisionado Esteban Bovo, que preside el comité de tránsito del condado, ha estado a la vanguardia de la batalla por la movilidad. Él propone un enlace ferroviario hacia el oeste con rieles existentes, que sería mucho menos costoso que una extensión del Metrorail

El más ambicioso en este urgente tema ha sido el comisionado condal Xavier Suárez, que quiere centralizar el mando de las agencias que tienen que ver con tránsito y propone que el condado le devuelva al fideicomiso del tránsito los millones en impuestos que desvió hace cinco años, que el MDX contribuya parte de lo que recauda con sus nuevos peajes y que el estado le devuelva al condado los $20 millones que pagamos cada año para renovar las chapas de nuestros vehículos. Lo que propone Suárez es una especie de Plan Marshall para luchar contra la congestión.

El alcalde Giménez opina que el plan de Suárez no es realista. Pero la realidad es insostenible, para sacarnos del gran atasco hace falta pensar en grande.

Gracias al aldabonazo de noviembre, cuando el MDX multiplicó los peajes, e impulsado por la ira popular, Giménez por fin ha comenzado a moverse en esa dirección.

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