Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Fumar marihuana no es un derecho constitucional

Dicen que el diablo hace las ollas pero no las tapas. La propuesta de enmienda constitucional número 2 en la boleta electoral de noviembre 4, que legalizaría el uso de la marihuana medicinal en la Florida, es una olla sin tapa. La propuesta tiene grandes méritos y mucho de lo que propone hacer es justo y necesario, sobre todo para miles de personas que padecen de enfermedades como epilepsia, HIV, cáncer, artritis y dolores crónicos, y que encuentran alivio en el consumo de la marihuana. Pero la enmienda número 2 no es el mejor remedio porque el problema de fondo en esta propuesta es que fumar marihuana no es ni debe ser un derecho constitucional.

Desde hace miles de años muchos en muchas partes del mundo han utilizado la marihuana como una planta medicinal. Hace 5,000 años, el emperador chino Shen Nung recetaba cannabis a personas con beriberi, malaria y reumatismo. En el siglo XXI médicos tan famosos como el doctor Sanjay Gupta de la CNN están convencidos de que la marihuana medicinal es el mejor tratamiento para muchos pacientes. La mayoría de los oncólogos encuestados en Estados Unidos dicen que el gobierno debería permitirles recetar marihuana a muchos de sus pacientes. Pero lo que debe ser un debate médico y científico se ha convertido en un debate político como suele ocurrir.

A mediados del siglo pasado la marihuana se convirtió en un tema tabú y una sustancia prohibida y considerada altamente peligrosa. Aun hoy para muchos votantes conservadores es un sinónimo de perdición y libertinaje.

Por eso en su última sesión la legislatura estatal republicana tomo acción preventiva y aprobó el uso muy restringido de la marihuana medicinal. Eso les permite decir que no hace falta una enmienda porque ya hay una ley. Lo cierto es que esa flamante ley estatal solo permite el uso del aceite derivado de la cannabis como última instancia para tratar casos médicos muy limitados. El senador republicano de Hialeah Rene García, experto en temas de salud, votó en contra de esta ley por considerarla muy restrictiva y excluyente. No ayuda a pacientes como Rosemary Casin de Miami que sufre de esclerosis múltiple y debilitantes migrañas y solo encuentra alivio en el consumo de la marihuana que no le produce efectos secundarios como los fármacos que le han recetado. Pero la única medicina que funciona para ella sigue siendo ilegal en la Florida.

La enmienda número 2 se vende como la opción de la compasión para cientos de miles de enfermos como Rosemary pero también tiene un trasfondo político. John Morgan, el principal propulsor de la enmienda para legalizar la marihuana medicinal, que ha donado $4 millones para la campaña, es también un hombre influyente en el Partido Demócrata y algunos sospechan que la enmienda es un ardid para atraer más votantes jóvenes, liberales y presuntamente demócratas en las próximas elecciones. Un billonario republicano de Las Vegas, el magnate de los casinos Sheldon Adelson, a su vez le ha donado $4 millones a la campana del No a la Enmienda 2. En este forcejeo partidista se pierden de vista muchas cosas, sobre todo los enfermos que quieren otra opción médica.

Si vamos a hablar a calzón quitado, por qué entonces no legalizar el consumo recreacional de la marihuana como han hecho otros estados. Así podríamos al menos ingresar millones de dólares en impuestos sobre la venta de una sustancia que es mucho menos nociva y adictiva que el alcohol y el tabaco. Eso aliviaría la carga impositiva de muchos contribuyentes. Pongan eso en su pipa para el futuro.

De lo que se trata ahora es de tratar de aliviar el sufrimiento de muchos enfermos que legítimamente se beneficiarían de la marihuana medicinal. Más de 20 estados ya han aprobado el uso de la cannabis como medicina pero la mayoría lo ha hecho sin cambiar la constitución estatal. La Florida debería ser el próximo en legalizar la marihuana medicinal pero no a través de una enmienda constitucional inamovible sino a través de una ley bien pensada y calibrada por nuestros legisladores estatales. Para eso los elegimos y les pagamos y no para utilizar la marihuana únicamente para consumo político.

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