Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: La muerte en vivo

Al amanecer del miércoles, miles de televidentes que sintonizaron el noticiero matutino en Roanoke, Virginia, presenciaron la muerte violenta de dos seres humanos en vivo y en directo. El brutal doble asesinato a sangre fría de los periodistas Alison Parker y Adam Ward luego fue compartido en Facebook por el asesino, Vester Lee Flanagan, ex empleado de la estación de televisión local donde trabajaban las víctimas.

La muerte mediatizada e insensata de estos dos inocentes ha reabierto un debate nacional que nuevamente divide al país.

La segunda enmienda de la constitución que nos otorga el derecho a portar armas es inamovible, pero no nos impide movernos en una dirección más sensata para evitar la proliferación de estas tragedias. Andy Parker, el desolado padre de Alison, dijo: “Yo apoyo la segunda enmienda pero tiene que haber una manera de forzar a los políticos que son cobardes y están en los bolsillos de la NRA a adoptar leyes sensatas para garantizar que personas dementes no puedan obtener armas de fuego”.

En su inmenso dolor, el señor Parker subestima la inmensa influencia de la Asociación Nacional del Rifle (NRA). En el 2012, tras la impensable masacre de 20 niños y 6 maestros en la escuela primaria de Sandy Hook, Connecticut, todos pensamos que había llegado el momento de hacer algo. Pero no fue así. Gracias a la NRA, el Congreso rehusó adoptar medidas sensatas como establecer un sistema nacional uniforme para la verificación de antecedentes para los que compran armas de fuego, o el prohibir la venta de ametralladoras como las utilizadas para matar a 12 personas y herir a 70 en la masacre en un cine en Colorado en el 2012.

El precandidato presidencial Jeb Bush se vanagloria de que la Florida es el estado de la nación que otorga el número más alto de permisos para portar armas, un millón 300 mil. El 98.5% de los que compran armas legalmente en una armería de nuestro estado no tienen ningún problema pasando el “background check” la verificación de antecedentes requerida por ley. Con evidencia puramente anecdótica, sospecho que el porcentaje de residentes de la Florida con problemas mentales o comportamientos antisociales es mucho mayor que el 1%. Y la verificación de antecedentes penales o graves problemas mentales no es necesaria cuando la compra o venta de un arma de fuego es una transacción particular. Casi el 80 % de las armas de fuego utilizadas en crímenes violentos son robadas. Sin embargo la Florida no requiere que los dueños de armas reporten estos robos.

Desde el 11 de septiembre del 2001 hemos invertido más de $800,000 millones para combatir el terrorismo. Desde esa fecha, 74 personas han muerto víctimas de actos terroristas, 150,000 han muerto victimas de incidentes con armas de fuego domésticas.

No se trata de prohibir o siquiera controlar la venta de armas, sino simplemente de exigirles como consumidores, a los fabricantes de armas, que implementen las mismas medidas de seguridad que otras industrias. Ya tenemos teléfonos inteligentes que pueden ser localizados a través del GPS. Nuestros automóviles tienen cinturones de seguridad, bolsas de aire y todo tipo de aditamentos para proteger nuestras vidas. La tecnología para lograr que un arma solo pueda ser activada por su legítimo dueño ya existe pero no la han implementado.

No hace falta recurrir a las tres palabras prohibidas por la NRA, “control de armas”, sobre todo porque el congreso no va a hacer nada al respecto, pero si es necesario crear conciencia y exigirle más responsabilidad a los fabricantes y expendedores de armas. Esta semana la cadena de tiendas Wal Mart, la que más armas vende, decidió no vender más rifles semiautomáticos AR-15 como el que se utilizó en la masacre de Sandy Hook.

“De sangre en sangre vengo, como el mar de ola en ola”, como escribió Miguel Hernández durante la guerra civil española. Pese a este sino sangriento, la mayoría de los estadounidenses (el 57% según una encuesta de Pew Research) considera que la mejor forma de no convertirse en víctima de un crimen violento es comprar más armas porque, como dice el jefe de la NRA Wayne Pierre, “lo único que para a un malo con un arma es un bueno con un arma”.

Por el momento los malos están ganando y la segunda enmienda concebida para ayudar a la ciudadanía a rebelarse contra cualquier tiranía se ha convertido en la herramienta para entronizar la tiranía de la NRA.

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