Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Ajustando la Ley de Ajuste

Foto de archivo del 22 de marzo de 2013 en el que dos banderas miniatura de Cuba y Estados Unidos decoran un antiguo automóvil en La Habana.
Foto de archivo del 22 de marzo de 2013 en el que dos banderas miniatura de Cuba y Estados Unidos decoran un antiguo automóvil en La Habana. AP

El pasado miércoles, tanto en el Palacio de Convenciones de La Habana como en el recinto de la Comisión de Miami-Dade, se debatió el mismo tema: la política de Estados Unidos hacia los inmigrantes cubanos.

En las primeras conversaciones en décadas entre altos funcionarios de Cuba y Estados Unidos, la diplomática cubana Josefina Vidal hizo hincapié en la necesidad de eliminar la política de “pies secos/pies mojados” que según ella promueve el peligroso éxodo de balseros. El diplomático estadounidense Alex Lee reiteró que su gobierno está comprometido en mantener vigente la Ley de Ajuste Cubano y la política que les permite quedarse a los balseros que tocan tierra.

Entretanto en Miami-Dade, el comisionado Bruno Barreiro presentó a sus colegas una propuesta de resolución para pedirle al Congreso que elimine la Ley de Ajuste Cubano. Barreiro hijo de cubanos, considera que la ley es obsoleta, “algo del pasado que no se ajusta a la realidad del presente”. Insiste en que su propuesta fue formulada hace cinco años y que consideró que éste era el momento más oportuno para ventilarla.

Según el comisionado, la ley está plagada de contradicciones y se presta al abuso. Se queja de que los presuntos perseguidos políticos no tienen ningún problema en regresar al año y un día al país del que escaparon para salvar la vida. Aunque la política migratoria se maneja a nivel federal y no local, Barreiro dice que afecta a muchos residentes de su distrito cuando los recién llegados reciben más beneficios y ayudas del gobierno que los que han trabajado y pagado impuestos aquí toda una vida. Nos cita el caso de una pareja de cubanos que gracias a la ley se hizo residente y obtuvo vivienda subsidiada a través del plan 8. Luego alquiló dicho apartamento para vivir de la renta en Cuba.

Una investigación muy comentada del diario Sun Sentinel concluyó que durante los últimos 20 años, cientos de cubanos legalizados gracias a la ley de ajuste se han hecho de más de $2,000 mil millones de forma ilícita y muchos se han ido con el botín robado a Cuba.

Hay abusos en todas partes y en todas las épocas. Muchos prominentes miembros del llamado exilio histórico también ha sido hallados culpables de tráfico de drogas, fraude al Medicare y otros crímenes. Como dijo sabiamente el comisionado Javier Souto, “Let’s not throw out the baby with the bath water”. No tiremos todo por la borda en el afán de limpiar.

La Ley de Ajuste Cubano establecida en 1966, solo años después de la fallida invasión y en medio de uno de tantos éxodos de la isla, ha sido el programa de inmigración más exitoso en la historia de este país, agilizando la asimilación de cientos de miles de cubanos que se han convertido en ciudadanos productivos y patrióticos.

Ciertamente la Ley de Ajuste es un privilegio inusual, como señala el abogado e historiador Pedro Roig, ex director de Radio y TV Martí. Los cubanos que llegan por tierra, por aire o por mar reciben un trato especial que no se otorga a inmigrantes de ninguna otra parte del mundo. Ese privilegio crea resentimientos entre los otros que llegan aquí buscando mejor vida y huyendo de circunstancias similares y no son bienvenidos. Pero hay que reconocer que la incestuosa y tormentosa relación entre Cuba y Estados Unidos es única en la historia y no puede ser obviada.

Gracias a una enmienda presentada por el comisionado Esteban Bovo, la comisión adoptó una resolución más moderada pidiéndole al Congreso que revise la Ley de Ajuste para evitar abusos.

El senador Marco Rubio y otros en Washington parecen estar dispuestos a emprender dicha revisión que podría tener un trasfondo político, ya que la mayoría de los recién llegados tiende a inscribirse como demócrata una vez que obtiene la ciudadanía.

Irónicamente, el régimen castrista es el que más se ha beneficiado de la Ley de Ajuste Cubano que le permite exportar opositores e importar remesas.

La administración de Obama hace bien en no ceder en este punto y el Congreso debería proceder con cautela. Si hay que ajustar la Ley de Ajuste, hay que hacerlo poco a poco, como dice la ranchera.

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