Bernadette Pardo

BERNADETTE PARDO: Arranca la carrera por la alcaldía

El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, habla con la prensa después de su discurso del Estado del Condado el pasado febrero.
El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, habla con la prensa después de su discurso del Estado del Condado el pasado febrero. Miami Herald

Los que apuestan en las carreras de caballos en Miami-Dade ya no van al bello hipódromo de Hialeah sino al centro del gobierno condal. La carrera por la alcaldía ha comenzado con brío y en la algarabía del inicio los banderines ostentan algunos de los temas populistas que llevaron al alcalde Carlos Álvarez a un retiro involuntario aunque bien pagado.

El alcalde Carlos Giménez ya ha sido vituperado en público por Raquelita Regalado, miembro de la Junta Escolar y quien tomó “el lado del pueblo” liderando con éxito la oposición a la propuesta para recaudar fondos para la corte de Cielito Lindo. “Eso fue”, nos dice Giménez, “como montarse en Secretariat y cabalgar hacia la victoria fácil”. La amazona con aspiraciones alcaldicias volvió a la carga recientemente cuando instó a la Junta Escolar a demandar a Giménez por la demora en la entrega de fondos escolares que provienen del impuesto a la propiedad. Un gesto, según los entendidos, exagerado pero definitivamente político.

Esta semana el comisionado condal Xavier Suárez se montó en otro caballo popular que podría ir muy lejos en esta carrera. En conferencia de prensa, Suárez propuso poner un límite a los salarios que paga el condado a sus ejecutivos. Según el comisionado y ex alcalde de Miami ningún empleado condal debe ganar más que un juez de la Corte Suprema estatal, $162,000 al año. Ese sería el tope salarial que impondría la propuesta de Suárez en la nómina del condado. Actualmente el jefe de la oficina de abogados del condado tiene un salario de más de $300,000, el jefe de policía gana $199,000, el jefe de bomberos $195,000, y así sucesivamente.

La “propuesta del tope” podría ser aprobada por una mayoría en la comisión pero Suárez admite que no tiene los votos. La segunda opción es llevarla a un plebiscito justo a tiempo para la elección alcaldicia. Sospecho que los votantes de Miami-Dade apoyarían la “propuesta del tope” con el mismo fervor con el que los “citoyens” de Paris participaron en la toma de la Bastilla en 1789.

En el caso de la Revolución Francesa, la fortaleza asaltada custodiaba a solo siete prisioneros. En el centro de gobierno de Miami-Dade hay 120 empleados que ganan más de $162,000 al año. Suárez sostiene que su propuesta no es una maniobra política con miras a la alcaldía y que ha impulsado medidas similares durante los últimos tres años. Pero por si acaso ya ha creado un comité de acción política para recaudar fondos y recoger las 50,000 firmas necesarias para poner la “propuesta del tope” en la boleta.

La mayoría de los empleados del condado no gana supersueldos. El alcalde Giménez redujo su propio salario cuando llegó a la alcaldía. Ahora sus asistentes ganan mucho más que él. Pero la frustración con los sueldos excesivos que reciben los de arriba tiene mucho que ver con que es el cuento de nunca acabar. Los supersueldos terminan convirtiéndose en superpensiones vitalicias que tenemos que pagar los que no disfrutamos de los mismos beneficios.

Más allá de los salarios, Suárez plantea que hay un desbalance en la estructura laboral del condado, demasiados jefes según él. El comisionado señala que la eliminación de 1,585 posiciones de supervisor el año pasado nos ahorró $270 millones y nos permitió contratar 2,000 trabajadores regulares a un costo de $75 millones. Suárez considera que solo el 10 por ciento de la fuerza laboral debe ser supervisores y no cerca del 20 por ciento actual.

El alcalde Giménez no tiene la culpa de todo pero como es el alcalde le toca asumirla o rebatirla.

La propuesta del tope es demasiado arbitraria y demagoga y podría afectar aún más la calidad de los servicios que mal que bien recibimos del condado. Pero los temas que ondean, tanto Suárez como Regalado, son relevantes e importantes para todos en el condado.

Si tuviera que apostar, me jugaría a que esta carrera va para largo.

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