Daniel Morcate

Contra los abusos en los condominios

Un ritual de la Legislatura en Tallahassee ha consistido en que algunos legisladores presenten proyectos de ley para frenar los abusos que padecen los propietarios e inquilinos en los edificios de apartamentos o condominios solo para que sectores influyentes cabildeen exitosamente contra las propuestas y éstas acaben engavetadas. El ritual está a punto de comenzar de nuevo. Pero esta vez ha surgido una razonable expectativa de que se rompa el hechizo y se sorteen las manipulaciones de quienes tienen un interés especial en mantener el statu quo. Se la debemos a las oportunas y minuciosas denuncias periodísticas que hicieron los colegas Enrique Flor y Brenda Medina, de el Nuevo Herald, y Erika Carrillo, de Univisión 23. A lo largo de meses de infatigable trabajo, ellos documentaron fraudes en los procesos mediante los cuales se otorgan los contratos para trabajar en los edificios, desvíos de fondos aportados por propietarios e inquilinos, represalias contra aquellos que reclamaron y total indiferencia y negligencia ante el agudo problema por parte de las autoridades estatales y locales, con la lógica consecuencia de la impunidad para los malhechores y abusadores.

Gracias en parte a las denuncias periodísticas, la policía de Miami creó una unidad especial que investiga delitos criminales que se cometen en los condominios. Y se practicaron los primeros arrestos por malversación y robo de fondos. Pero ese primer paso, aunque encomiable, no es ni suficiente. Muchas asociaciones de vecinos se hallan en manos de napoleoncitos que gobiernan como tiranos, cometiendo toda suerte de atropellos con impunidad. Se apropian indebidamente de fondos destinados al bien común. Despilfarran dinero ajeno. Se regodean en conflictos de intereses, auto asignándose contratos, pagos y prebendas, como el uso de teléfonos móviles, vehículos y gasolina pagados por los inquilinos. Practican el nepotismo, empleando u otorgando contratos a familiares sin pasar por el debido proceso de licitación que requiere la ley. Manipulan las elecciones para escoger la directiva. Y se coluden con las compañías de administración de condominios que o bien hacen la vista gorda o bien participan de la corrupción.

El problema es particularmente agudo en el sur de la Florida porque aquí se encuentra el 38 por ciento del millón 600 mil apartamentos de nuestro estado. Por eso dos legisladores de Miami-Dade, el representante estatal José Félix Díaz y el senador del estado René García, presentarán sendos anteproyectos que crearían una oficina de asuntos de condominios en nuestro condado, impondrían multas a las compañías de administración de apartamentos por errores que en la actualidad pagan los propietarios, mejorarían el acceso a documentos sobre contratos y gastos y recomendarían cargos criminales para quienes cometan delitos serios desde sus tronos en las juntas directivas, como la falsificación de firmas y documentos, práctica que se ha vuelto tristemente común.

Con su inacción, la Legislatura estatal ha propiciado el desmadre en los condominios. Los legisladores incluso han desviado de manera irresponsable millones de dólares de los fondos del Departamento de Regulaciones Profesionales y de Negocios de la Florida (DBPR), la agencia encargada de investigar los excesos en los condominios, para tapar agujeros en el presupuesto estatal. Ahora deberían rechazar los cantos de sirena de los cabilderos que representan a las asociaciones y compañías de administración y darle el visto bueno a la legislación. Ésta a la vez debería garantizar que la DBPR cuente con su presupuesto anual de $8 millones para contratar investigadores que atiendan los reclamos de propietarios e inquilinos e instiguen el debido temor en los napoleoncitos y sus secuaces. Debería, además, incluir multas a las compañías administrativas que rehúsen mostrar documentos a propietarios e inquilinos y castigos más severos para sus ejecutivos cuando se demuestre que conspiran con las asociaciones para estafar y abusar de las víctimas.

Las asociaciones de vecinos surgieron del hermoso sueño libertario de la autogestión al margen de las burocracias y otras impedimentas oficiales. Pero, como bien advirtieran los romanos, homo homini lupus. El hombre es el lobo del hombre. Muchas asociaciones se han convertido en una pesadilla tenebrosa para miles de floridanos que no pueden defender por sí solos sus intereses. La legislación de José Félix Díaz y René García ofrecería un conveniente alivio a ese crónico mal.

Periodista cubano.

Siga a Daniel Morcate en Twitter: @dmorca

  Comentarios