Daniel Morcate

Los móviles de Putin en el Rusiagate

Las filtraciones sobre la injerencia rusa en nuestras elecciones y las posteriores investigaciones – con el consabido escándalo– han impedido que Vladimir Putin obtenga todo lo que esperaba a cambio. Pero el autócrata ruso ha cosechado ya importantes dividendos. Y éstos aumentan con cada día que pasa en la Casa Blanca el otro gran beneficiario de la injerencia: el presidente Donald Trump. En mi columna anterior, repasé los móviles probables del equipo de Trump para entrar en contubernio con los rusos en el amaño de la campaña presidencial. Hoy paso revista a las movitaciones de Putin y lo que éste ha logrado con su intervención ilegal en nuestra política interna.

Cuando ordenó piratear los correos electrónicos de los demócratas durante la campaña presidencial de EEUU, Putin se vengaba del gobierno del presidente Obama por haber filtrado datos sobre sus acciones ilegales en Rusia. También buscaba vengarse de Hillary Clinton por recomendar, como secretaria de Estado, sanciones a su régimen por su expansionismo militar en Crimea, Ucrania y Siria. Y aspiraba a que, a cambio de su valiosa ayuda, un Donald Trump presidente le anulara esas sanciones, las cuales han trabado miles de millones de la economía rusa, dinero que en parte iría a parar a las arcas del Kremlin, es decir, a Putin y sus secuaces. A escasos días de aterrizar en la Casa Blanca, Trump levantó sanciones que impedían a la FSB, la sucesora de la KGB –en la que se formó el caudillo– importar tecnología de Estados Unidos. Pero no pudo levantarlas todas, como había insinuado durante la campaña, porque muchos norteamericanos lo habrían visto como un pago evidente por la ayuda ilegal que recibió de los rusos.

No es coincidencia tampoco que, durante la campaña y una vez electo, Trump y sus allegados hayan atacado intempestivamente a la OTAN y la ONU. Putin pretende que ambas caigan en el mayor descrédito posible para seguir adelante con sus agresivos planes nacionalistas. Para desconcierto de Occidente, el presidente Trump calificó la alianza militar más exitosa de la historia de “obsoleta” y acusó a sus miembros –en algunos casos falsamente– de no pagar su debida cuota. El portavoz de la OTAN, Oana Lungescu, le respondió que una alianza militar fuerte es “buena para EEUU tanto como para Europa”. En cambio el vocero de Putin, Dmitry Peskov, previsiblemente elogió la crítica de Trump y dijo que “la meta sistemática de la organización es la confrontación”.

Trump considera reducir las contribuciones de EUUU a la ONU y retirarse de diversos acuerdos multilaterales. Esto disminuiría la influencia estadounidense en el organismo mundial para beneplácito de Putin. El autócrata ruso confía en que esta sea una de las misiones de su amigo y socio comercial, Rex Tillerson, el hombre a quien Trump nombró secretario de Estado –otra enorme concesión a Moscú. Como podría haberlo sido la reciente purga del Departamento de Estado de los diplomáticos que mejor conocen a Rusia y que más tiempo llevaban contrarrestando sus desmanes. Y como lo sería la propuesta de quitarle al departamento 37% de su presupuesto, algo que ha indignados a demócratas y republicanos.

Putin ha ganado asimismo con el silencio de Trump sobre sus excesos militares y violaciones a los derechos humanos. Pero por encima de todo se ha anotado un triunfo inestimable con el descrédito de un presidente norteamericano al que manipula. Trump y sus alabarderos repiten como papagayos propaganda del Kremlin, como las constantes denuncias de que la prensa norteamericana propaga noticias falsas o que las elecciones presidenciales estuvieron “amañadas”. Incluso logró que el presidente mismo equiparara acciones de EEUU en defensa de la democracia y la libertad con sus actividades criminales (“¿Cree usted que nuestro país es inocente?… nosotros también tenemos asesinos”, le dijo Trump a Bill O’Reilley de la Cadena Fox).

El diario Moscow Times, crítico de Putin, asegura que el autócrata considera a Trump “un político estúpido e incapaz de (trazar) estrategias”. Hoy ese político está al frente del país que más ha combatido la voracidad política y militar de los rusos. Solamente con su elección Putin consiguió buena parte de los objetivos que se había propuesto.

Periodista cubano.

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