Daniel Morcate

José Daniel Ferrer reclama justicia

El opositor cubano José Daniel García Ferrer ofrece una conferencia de prensa en La Habana, en febrero del 2013.
El opositor cubano José Daniel García Ferrer ofrece una conferencia de prensa en La Habana, en febrero del 2013. AFP/Getty Images

Confiando en que el mundo libre mira hacia otros lados, el régimen de la familia Castro ha intensificado la represión contra la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, el grupo opositor más grande de la isla.

Decenas de sus miembros se hallan tras las rejas acusados de delitos fabricados. A lo largo y ancho del país los ha ido encarcelando, sin inmutarse ante las protestas de activistas de derechos humanos cubanos y extranjeros. Su largo brazo represor alcanzó a José Daniel Ferrer García, el santiaguero que fundó y lidera a UNPACU. Lo arrestó y mantuvo incomunicado durante 12 días. Luego lo liberó bajo presión internacional. Pero le presentó cargos criminales.

Ferrer es el tipo de cubano al que más teme hoy la vieja dictadura de los Castro: el que ha decidido vivir dentro de la isla exponiendo las mentiras que sostienen al sistema castrista y actuando como si la verdad pudiera abrirse paso allí a pesar de la implacable represión.

Me atrevería a decir que es una lección que asimiló en las lecturas de Vlacav Havel, el líder disidente checo que, junto a otros hombres y mujeres valientes, guió a su país hacia la democracia y la libertad. Recuerdo que en una entrevista que le hicieran hace tiempo Ferrer declaró: “Cuando salí del servicio militar en 1991, obtuve una copia de El poder de los sin poder, de Havel, y entendí que podíamos derrocar a la dictadura…la caída del bloque comunista más esa copia del libro, me animaron a empezar la lucha”.

Ferrer es un discípulo aventajado de Havel que libra su noble lucha con prudencia y con métodos pacíficos, pero con lucidez y tenacidad. Y eso preocupa al régimen, especialmente ahora que enfrenta una crisis por la escasez de alimentos, transporte y otros servicios y productos básicos debido a su proverbial ineficiencia y a los recortes del petróleo venezolano.

Por eso, el otro día le preparó un “accidente” de esos que sufren los rebeldes en las dictaduras y que los castristas utilizan a menudo para criminalizar e incluso eliminar a opositores, como hizo con Osvaldo Payá y Harold Cepero en 2012.

Ferrer y Ebert Hidalgo Cruz habían viajado de Santiago a Palmarito de Cauto cuando Hidalgo, activista y chofer de UNPACU, le cedió el votante del auto para que practicara. Tan pronto arrancó Ferrer, el agente de seguridad del estado, Dainier Suárez, se arrojó delante del auto y sufrió un leve impacto, según han declarado testigos. La policía política arrestó a los dos opositores y, subsecuentemente, liberó a Hidalgo. A este lo aisló durante nueve días en una celda, sin papel higiénico y rodeado “de ratas y cucarachas”. Luego acusó a Ferrer de “asesinato en tentativa”, figura delictiva de ese reino kafkiano que es la Cuba de los Castro.

El objetivo ulterior del régimen es retirarlo de circulación por mucho tiempo. Es de esperar que le proponga la difícil disyuntiva de una larga condena o el exilio, como suele hacer con opositores y activistas humanitarios incómodos. Por su perseverancia, inteligencia y ecuanimidad, Ferrer sin duda lo es.

En uno de los países más represivos del mundo, ha logrado organizar un movimiento nacional que no solo predica la democracia y la libertad sino que las practica y que además realiza actividades sociales en beneficio de los niños y familias estigmatizadas por el régimen. Ni la vigilancia constante, ni las delaciones, ni los arrestos frecuentes ni el ostracismo han frenado el ímpetu libertario del santiaguero. Lo sostiene el poder inestimable que le da el vivir con la verdad en medio de tantas mentiras oficiales, como habría dicho Havel.

Pero ahora la suerte de Ferrer no solo depende de él. También depende de la solidaridad democrática. Amnistía Internacional intercedió por él mientras permaneció detenido en una cárcel de Santiago, exigiéndole al régimen que le permitiera visitas. El Departamento de Estado criticó la negación de sus derechos legales. Estados Unidos y la Unión Europea podrían hacer más, si consideran sanciones concretas contra el régimen a menos que este cese de perseguir a Ferrer y libere a los demás miembros de UNPACU a los que arrestó con arbitrariedad.

Periodista cubano. @dmorca

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