Daniel Morcate

Queremos votar sin los rusos

El senador Bill Nelson, demócrata por la Florida, afirmó que piratas informáticos rusos han penetrado varios sistemas electorales del estado.
El senador Bill Nelson, demócrata por la Florida, afirmó que piratas informáticos rusos han penetrado varios sistemas electorales del estado. AP

Chicago – Los electores de Illinois ya no están tan seguros como al principio de por quiénes votaron en 2016. Les han advertido que 12 rusos acusados de espionaje se pasearon como Pedro por su casa por los bancos de datos de la Junta Estatal de Elecciones. Mediante una técnica llamada Inyección SQL, se apoderaron de los nombres, direcciones, fechas de nacimiento y números parciales del seguro social de 500,000 votantes. Y nadie sabe o, mejor dicho, nadie les ha explicado a ciencia cierta qué hicieron con ellos. Un colega local me dice con humor: “es un milagro que nuestro gobernador sea Bruce Rauner y no Putin”. No tan calvo, por supuesto. A Rauner lo eligieron en 2014, antes del asalto pirata. Pero lo cierto es que los votantes de Illinois están hoy debidamente prevenidos para las elecciones de medio término en noviembre. De eso se han encargado los senadores estatales demócratas Richard Durbin y Tammy Duckworth. Y el propio gobernador republicano Rauner.

Cambiemos de escena. Vayamos a nuestro estado de la Florida. Allí el senador demócrata, Bill Nelson, advirtió hace unos días que, “a petición urgente del presidente y vicepresidente de la comisión de inteligencia del Senado, el senador Rubio y yo hemos escrito una carta a los 67 supervisores condales de elecciones… para dejarles saber que los rusos están en los récords y que todo lo que tienen que hacer, si no se protegen esos récords, es empezar a eliminar votantes inscritos”. Lo que siguió a estas palabras es todo menos claridad y luz. El senador Rubio, republicano, pareció confirmar, si no toda, parte de la advertencia de Nelson. “Creo que los rusos tratarán de socavar nuestras elecciones otra vez”, tuiteó con reticencia, “y firmemente insto a nuestros funcionarios electorales a que usen todos los recursos a su disposición para evitar que suceda”.

Pero al gobernador republicano Rick Scott no le gustó nada la contundente advertencia de su rival demócrata en los comicios de noviembre. Cree que manipuló los hechos, aunque no explicó por qué. Y le exigió que aporte “pruebas” de que los rusos deambulan libremente por nuestros bancos de datos. “O el senador Nelson conoce información que el gobierno federal está ocultando a los funcionarios electorales de la Florida”, declaró Scott, “o está inventando”. Nelson a su vez sugiere que buena parte de lo que sabe es información clasificada, lo que, de ser como él dice, enredaría aún más la madeja.

Sea como fuere, los floridanos nos merecemos total integridad y transparencia en el sistema de votación mediante el cual nos jugaremos nuestro futuro. Para que se den esas dos condiciones fundamentales, nuestras autoridades electorales deberían coordinar estrechamente su trabajo preventivo de ataques cibernéticos con los gobiernos estatal y federal, como han indicado nuestros dos senadores. No hay otra forma, especialmente si tenemos en cuenta que funcionarios federales, hablando desde el anonimato, les confirmaron a NBC News primero y al servicio informativo McClatchy después que el senador Nelson está en lo cierto cuando advierte que los rusos penetraron algunos de los sistemas electorales de la Florida. Por aclararse está si esa penetración fue la misma de 2016 o si han producido otras más recientes.

Todos los floridanos, demócratas, republicanos e independientes, queremos votar por candidatos estadounidenses. Y la mayoría deseamos escogerlos nosotros, no los rusos ni tampoco otros agentes foráneos. Aludo a “otros agentes foráneos” porque el pasado fin de semana el asesor de seguridad nacional, John Bolton, advirtió que, además de los rusos, están tratando de interferir en nuestras elecciones de medio término los chinos, los iraníes y los norcoreanos. Nótese la procedencia de tan incómodos parientes. Son piratas al servicio de dictaduras que han convertido las elecciones en pantomimas. Y no soportan la idea de que en otros parajes se escoja mediante el voto libre a los gobernantes.

El tema de la injerencia rusa es muy sensible. La denuncia del senador Nelson es fuerte. La preocupación del gobernador Scott parece genuina. Pero todas las partes deberían dejar a un lado los colores partidistas, el sectarismo y los intereses personales para garantizar que en noviembre se imponga, limpiamente, la voluntad de los electores. Y nada más.

Periodista cubano.

Siga a Daniel Morcate en Twitter: @dmorca

  Comentarios