Daniel Morcate

Turkey Point bajo la lupa

No soy de los que creen que entidades públicas como la planta nuclear de Turkey Point, que pertenece a la Florida Power and Light, se proponen hacernos daño adrede. Hasta ahí no llega mi paranoia. Pero, por si acaso, creo que debemos tomarnos muy en serio la audiencia pública que este miércoles se llevará a cabo para determinar si es grave o no la filtración radiactiva a través de sus canales de enfriamiento, como temen los ambientalistas. La audiencia tendrá lugar a partir de las 6 de la tarde en el Hotel Courtyard by Marriott situado en el 2905 NE de la Novena Calle en Homestead, una de las comunidades que se verían más afectadas de resultar peligrosa la contaminación de nuestro manto acuífero. Los responsables de Turkey Point insisten en que los residentes del sur de la Florida no tenemos motivos para preocuparnos. Pero ciertos antecedentes del caso sugieren lo contrario. Sea como fuere, en materia de contaminación, quien debe demostrar su inocencia es el agente o la entidad sospechosos de provocarla. La audiencia ofrece ser una oportunidad para que Turkey Point demuestre que los residentes del sur de la Florida podemos sentirnos seguros.

¿Cuáles son exactamente los antecedentes inquietantes de este caso? El primero es que, hace un par de años, portavoces de Turkey Point también negaron con énfasis que el estreno de dos potentes reactores nucleares representase un problema para nuestro medio ambiente. Esto, a pesar de que ambientalistas entonces advertían lo contrario. Su preocupación era que los viejos canales de enfriamiento de la planta, que recorren nuestro subsuelo y la Bahía de Biscayne, no resistieran la presión de los poderosos reactores nuevos. Hace unas semanas se confirmó que la preocupación de los ambientalistas tenía fundamento. Un estudio realizado por expertos del condado de Miami-Dade encontró niveles elevados de tritio, un detector radiactivo de filtraciones, en la Bahía de Biscayne. Y otro informe hecho por un científico de la Universidad de Miami detectó una humareda proveniente de los canales de enfriamiento que se esparce en forma ominosa hacia el oeste del manto acuífero de Biscayne. Son conclusiones que de sobra justifican la exigencia de respuestas claras e impostergables por parte de Turkey Point.

Otro antecedente inquietante es que los funcionarios gubernamentales encargados de vigilar las plantas nucleares han parecido más interesados en justificar y disculpar a Turkey Point que en tomarse en serio las conclusiones de los estudios citados. La Comisión para la Regulación Nuclear convocó la audiencia de este miércoles apenas un día después de que dos grupos ambientalistas anunciaran que demandarán a la planta floridana por violar la llamada Ley sobre el Aire Limpio o “Clear Air Act”. Al hacer la convocatoria, la NRC emitió un comunicado absolviendo de antemano a Turkey Point de cualquier infracción. “La NRC constantemente ha encontrado que el programa de vigilancia de Turkey Point cumple con los requisitos normativos”, dice el comunicado. La planta “no ha violado ningún límite regulatorio de la emisión de materiales radiactivos”. Este comunicado exculpatorio pone en tela de juicio la formalidad e independencia con que los inspectores federales ponderan el caso.

Por eso resulta particularmente oportuno que la Tropical Audobun Society y la Southern Alliance for Clean Energy, dos organizaciones cívicas de prestigio, hayan dado el primer paso para demandar a Turkey Point. El objetivo no debería ser castigar a priori a los responsables de la planta nuclear sino pedirles a las cortes que propicien la divulgación de todas las informaciones disponible sobre la posible contaminación de nuestro manto acuífero. Esas informaciones permitirían trazar una estrategia efectiva para contrarrestar cualquier contaminación potencialmente dañina a nuestro medio ambiente y a la salud de millones de residentes del sur de la Florida.

Demasiadas veces entidades como Turkey Point se confabulan con funcionarios públicos para encubrir con impunidad la contaminación de nuestro medio ambiente. Quien todavía lo dude solo tiene que reparar en la catástrofe que vive Flint, Michigan, por la grave contaminación de su agua potable. De ahí que sea importante formular cuanto antes las preguntas difíciles a los responsables de Turkey Point. Ojalá que la audiencia de esta semana sirva ese propósito.

Periodista cubano.

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