Daniel Morcate

Una convención tan blanca

Cleveland – Es una verdadera pena que a los líderes republicanos sensibles y visionarios todo les haya salido al revés. Planearon una campaña presidencial inclusiva, que reflejara el nuevo rostro mestizo de Estados Unidos, su extraordinaria diversidad. Pero les ha resultado lo contrario. Eso se nota visiblemente aquí en Cleveland, Ohio, donde sesiona la cuadragésimo quinta convención nacional republicana. Es acaso la más predominantemente blanca que ha tenido lugar en el país en muchos años. Y lo es tanto en la forma como en la sustancia. En el tipo de participantes, el contenido de muchos mensajes que emanan del encuentro y el trato a los medios, los representantes del público, incluyendo los electores que decidirán el futuro del país en noviembre.

La mayoría abrumadora de los delegados y otros participantes en la convención republicana son blancos no hispanos. No es fácil ver ya en el país tanta homogeneidad étnica, especialmente en ciudades grandes. Más de 60 oradores desfilarán por el podio del Quicken Loans Arena, sede del encuentro. Y se pueden contar con los dedos de las manos los que son hispanos o afroamericanos. La lista oficial menciona a 50 blancos no hispanos, seis afroamericanos, dos originarios del Oriente Medio y un solo latino. El Comité Nacional Republicano, RNC por sus siglas en inglés, y la campaña de Trump hacen esfuerzos de última hora por reclutar como oradores a más miembros de minorías. Pero no les va bien. Es un indicio de que muchos hispanos y afroamericanos conservadores no quieren asociarse en público con la consagración del empresario neoyorquino como candidato presidencial del GOP. O por lo menos tienen grandes reservas sobre su capacidad de liderazgo y su comprensión de los retos que enfrentan las minorías.

Todavía más preocupante es que muchos periodistas hispanos de los que han venido a Cleveland se quejan con amargura de la falta de acceso a las figuras principales de la convención. Tienen cero posibilidad, me dicen, de que les concedan entrevistas con Donald Trump, sus familiares inmediatos, Paul Ryan, Chris Christie, Rudolph Giuliani e incluso Ted Cruz, quien sin embargo no ha vacilado en proclamarse hispano, por su medio origen cubano, cuando le ha convenido políticamente. En un evento de este tipo, que cubren miles de periodistas, siempre resulta difícil el acceso a los protagonistas. Pero casi nunca el acceso es nulo, como les está resultando aquí a los periodistas hispanos.

No es sorprendente, entonces, que muchos de los temas específicos que interesan a los hispanos de Estados Unidos no se hayan reflejado en los primeros días de la convención. Todos los norteamericanos, por supuesto, nos preocupamos por la economía, los trabajos, la delincuencia y la inseguridad, algunos de los asuntos que han tratado los oradores de la convención. Pero a la mayoría de los latinos también les interesa escuchar propuestas de remedios blandos para los problemas de inmigración, la discriminación laboral, el pobre acceso a la atención médica y el rezago en la educación, especialmente la universitaria. La cuestión migratoria se trató durante la primera noche de la convención. Pero casi exclusivamente para enfatizar el daño que han causado algunos indocumentados a personas inocentes.

Lo anterior no significa que no haya hispanos entre los partidarios de Trump. Los hay. Algunos han venido a apoyarle a Cleveland o, por lo menos, a respaldar a su partido. Les anima el desdén por la candidata demócrata, Hillary Clinton. Una reciente encuesta de Univision Noticias indica que 19 por ciento de los electores latinos planean votar por el magnate de bienes raíces. Pero el respaldo hispano al candidato republicano se halla muy por debajo de lo que necesita un candidato republicano para ganar las elecciones presidenciales. Los expertos creen que el porcentaje de votos que precisa oscila entre el 39 % y el 44 %. Los líderes tradicionales del GOP lo saben y están muy preocupados. No así, al parecer, Trump y sus asesores, quienes son responsables de la sistemática exclusión de lo latino no solo de esta convención sino de toda su campaña presidencial hasta estos momentos. Es como si se hubieran rendido en la batalla por el voto latino antes de librarla.

Periodista cubano.

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