Daniel Shoer Roth

Una amistad más alla de la muerte

ELENA PRIETO Miranda al lado de la fotografía de su querido amigo Francis Wyckoff O'Keefe, sobrino de la famosa pintora Georgia O' 
Keeffe.
ELENA PRIETO Miranda al lado de la fotografía de su querido amigo Francis Wyckoff O'Keefe, sobrino de la famosa pintora Georgia O' Keeffe. EL NUEVO HERALD

En el crematorio de la Funeraria Vior reposa un cadáver congelado, por más de dos meses, que aún espera por su destino final.

El fallecido, Francis Wyckoff O'Keefe, es el sobrino cubano de la pintora estadounidense Georgia O'Keeffe, de un estilo descollante por la pureza y luminosidad de sus paisajes, y por sus flores, que se asemejan al órgano reproductor femenino.

Georgia murió en 1986 a los 98 años y dejó una cuantiosa fortuna. No tenía hijos.

Francis, que era desamparado y padecía de esquizofrenia, murió pobre y prácticamente solo en Miami. A su lado en su lecho de muerto se encontraba su amiga, Elena Prieto-Miranda, quien cuidaba de él.

Desde que murió el 23 de julio, Prieto ha estado luchando contra viento y marea para conseguir un precioso tesoro: las cenizas de su amigo.

Pero la autorización de cremarlo debe venir de los únicos parientes, los herederos de Georgia, que habían perdido contacto con Francis y no sabían de su muerte hasta que Prieto los contactó.

Los familiares han objetado cooperar, según Prieto y la gerencia de la funeraria que también se comunicó con ellos.

"Les he enviado su partida de nacimiento, partida de defunción, título de la Universidad de California, tarjeta de Seguro Social y certificado de servicio militar en las Fuerzas Navales de EEUU'', sostuvo la mujer de 61 años, quien está dispuesta a pagar la cremación. "Pero ellos quieren más evidencia de que el muerto es Francis''.

Raymond R. Krueger, un abogado de Milwaukee que es sobrino-nieto de la pintora y preside la Fundación Georgia O'Keeffe, no devolvió tres llamadas a su despacho.

Varios intentos de El Nuevo Herald de conseguir a June Sebring, una prima octogenaria de Francis que reside en Hawai, fueron infructuosos. Los demás familiares han fallecido.

Francis W. fue el único hijo de Francis C. Jr., el hermano mayor de Georgia que se mudó a La Habana en los años 30 a trabajar como arquitecto, según reseñan biografías de la artista. En Cuba, le sustrajo una "f'' a O'Keeffe, y más adelante contrajo matrimonio con Dalia Menéndez.

A los 14 años, Francis visitó por cinco semanas a su tía Georgia en su rancho en Abiquiu, Nuevo México, donde vivió y pintó durante más de cuatro décadas. Al complejo lo llamó el Rancho Fantasma.

"Era pesadísima'', comentó Francis en una entrevista que Prieto grabó para un libro que planeaba escribir, pero al que luego renunció.

"Lo más interesante era como trataba a los visitantes, la gente venía a verla y ella se ponía brava''.

A los 20, el joven se mudó a Miami tras la muerte de sus padres en la isla.

Según relata Prieto, Francis vivió después con su tía Claudia --la menor de los siete hermanos O'Keeffe--, en California, antes de alistarse en las Fuerzas Navales de EEUU, en las que sirvió entre 1961 y 1967. Parte del tiempo, estuvo destacado en una base en Japón. Luego estudió en la Universidad de California, donde obtuvo una maestría en Estudios Latinoamericanos.

Como también dibujaba, trabajó en una firma de arquitectura, pero una vez que la enfermedad mental empeoró a comienzos de los años 80, terminó desamparado en las calles de varias ciudades, hasta que llegó nuevamente a Miami.

Cuando Prieto y Francis se conocieron, en 1998, ella trabajaba en la Biblioteca Regional de West Dade, y él vivía afuera, en el jardín. Durante el día, él se pasaba horas adentro leyendo y usando la computadora.

"Era un hombre amable, culto, con excelentes maneras; era un duque'', recordó Prieto.

No fue hasta después de ayudarlo a obtener los beneficios del Seguro Social, que Prieto notó su apellido y le preguntó, a manera de broma: "¿Eres algo de Georgia O'Keeffe?

Pronto la mujer se encariñó con él, lo hospedó unos meses en su casa en South Dade hasta que le consiguió una vivienda pública.

"Elena lo cuidaba bien, administraba sus finanzas y se aseguraba de que tuviera comida'', señaló el sargento Rick Poling de la Policía de Miami-Dade, que visitaba a Francis porque llamaba frecuentemente a la estación alegando que "un bandido había estado hurgando en su casa''.

Hace dos años, a Francis le diagnosticaron cáncer de linfoma. Prieto estuvo a su lado hasta que falleció a la edad de 69. Esa noche, llamó a Vior para que recogieran el cadáver en el hospital. Cuando fue a firmar los documentos al día siguiente, la funeraria le informó que no tenía autoridad alguna.

Según las leyes de la Florida, si hay familiares identificados, ellos tienen la prioridad en decidir qué hacer con el cuerpo, a menos que alguien presente una disputa legal y la corte falle a su favor, explicó Nina Banister, una vocera de la División de Funerarias, Cementerios y Servicios al Consumidor de la Florida.

La administración de la funeraria le recomendó un abogado. Prieto dice que le piden mucho dinero. Vior no le ha cobrado a nadie los costos de congelación, de $200 diarios.

Desde entonces, la mujer ha escrito a los representantes de Miami-Dade y congresistas de la Florida, a la Fiscalía Estatal, a la Oficina del Médico Forense de Miami-Dade y a varios medios de comunicación locales.

"Con todo el mundo he hablado, menos con los muertos'', comenta la mujer.

Prieto se ha leído varias biografías de Georgia en busca de referencias a Francis. Además, guarda sus pinturas de flores, que describe como "lindas'' pero no como las de su tía. Tiene grabada su voz, donde recoge sus testimonios y se le escucha cantar. También guarda un papelito escrito por él que dice: "Creo que eres la única persona que me ha ayudado''.

Lo único que le falta ahora son las cenizas. ¿Por qué está tan decidida a conseguirlas?

"Entre nosotros había una amistad infinitamente bella, llena de respeto y amor mutuo'', explicó Prieto.

"Era lo más platónico que ha habido en la historia''.

  Comentarios