Daniel Shoer Roth

La universidad del pueblo

Las historias de Niurka De Llano y Desiree Albornoz se asemejan a las de un millón y medio de estudiantes que en cinco décadas han hallado en las aulas del Miami Dade College las puertas al progreso.

Ambas salieron solas de países con gobiernos represivos y llegaron a Estados Unidos a comenzar de cero. Aquí no podían asistir a la universidad aunque querían superarse. Entraron al college en la adultez, pero primero tuvieron que aprender el idioma. Durante dos años de preparación básica trabajaron paralelamente para sostenerse, antes de entrar a la Escuela de Enfermería.

Por años, he conversado con muchos jóvenes y adultos que sueñan con un título universitario y tienen planes de empezar sus estudios en este college. También he conocido a profesionales exitosos que comenzaron allí y siguieron en renombradas universidades.

En su mayoría son alumnos de minorías étnicas y bajos recursos que además de estudiar, trabajan tiempo completo. Muchos son inmigrantes hispanos y haitianos que constituyen la primera generación de sus familias en acceder a la instrucción universitaria.

Sin duda, como lo dice su presidente Eduardo Padrón, el Miami Dade College es "la universidad del pueblo''.

De Llano, de 33 años, nunca tuvo oportunidad de estudiar en la universidad. Salió de Cuba a los 18, hacia España, donde no había ayuda para extranjeros y tenía que trabajar mucho para mantenerse. Albornoz, de 27 años, inició sus estudios en la convulsa Universidad Central de Venezuela, donde se involucró con grupos opositores al gobierno chavista. Como sufrió amenazas y persecuciones, se asiló en Miami hace cuatro años.

José Vázquez, de 19 años, se graduó en el 2007 de la secundaria Hialeah High y obtuvo malas calificaciones en el examen SAT, que no le dejarían llenar los requisitos de la mayoría de las universidades. En cambio en MDC sí lo aceptaron. Durante el verano, hizo una práctica en el Servicio de Rentas Internas, en Washington D.C., y ahora cursa un programa de honores en el Recinto Norte. Este año quiere solicitar cupo en prestigiosas escuelas como Harvard, y se siente más seguro.

Entre las historias de éxito, está la de Miguel Fernández, de 34 años, el productor ejecutivo del noticiero del canal CBS-4. Nació en Miami de padres inmigrantes que no fueron a la universidad, siempre han trabajado como obreros y personal de mantenimiento. A los 16 años, calificó para un programa especial del Miami Dade College que le permitió terminar la secundaria y obtener paralelamente un título de asociado. Luego estudió dos años más en una universidad estatal y a los 20 ya estaba de regreso trabajando en la pantalla chica de Miami.

Como otras instituciones educativas en la Florida, el Miami Dade College encara una disminución progresiva del presupuesto, por lo que ha cancelado clases y aumentado el número de estudiantes por aula. El pa-norama se ensombrece aún más, porque en tiempos de crisis económica, más personas quieren matricularse con la esperanza de un futuro más seguro.

Y en el MDC a nadie se le cierran las puertas.

Lo bueno es que los votantes tienen la oportunidad de ayudar. En las elecciones del 4 de noviembre hay una enmienda constitucional --la número 8-- que de ser aprobada, permitiría a los condados proponer, en un futuro referendo, la recaudación de fondos para los colleges comunitarios a través del impuesto a las ventas.

Así los residentes del Condado Miami-Dade tendrían la libertad de apoyar directamente al college que, en palabras del propio Padrón, "ha tocado con su vara benéfica a cada familia de la comunidad''.

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